Una calificadora de riesgo destacó el programa financiero del Gobierno y advirtió sobre las reservas
Una de las calificadoras de riesgo más importantes del mundo destacó la postura “proactiva” del Ministerio de Economía de presentar el programa financiero para 2026 y 2027 e intentar llevar calma al mercado sobre cómo se pagarán los vencimientos de deuda de cara a las elecciones presidenciales del año que viene. Sin embargo, advirtió que el principal desafío seguirá siendo la acumulación de reservas del Banco Central (BCRA).
El informe fue publicado por la agencia Fitch Ratings, que este año le subió la nota a la deuda soberana argentina de CCC+ a B- y se convirtió en la primera calificadora en validar el rumbo que mantuvo la economía en el último tiempo. Pero para que el país siga subiendo escalones en la tabla, hizo hincapié en la necesidad de acumular reservas internacionales.
“Con US$12.400 millones a mediados de julio, las compras de divisas del BCRA ya han superado el límite inferior del rango objetivo de US$10.000 a US$17.000 millones para este año. La acumulación de reservas suele ser más difícil en la segunda mitad del año, tras la cosecha de soja, pero la menor dependencia de las importaciones de energía podría facilitarla, y el BCRA ha realizado recientemente algunas compras especialmente importantes”, destacó el reporte.
El análisis de Fitch Ratings puso la lupa sobre la estrategia diseñada por el equipo económico de Luis Caputo, presentada a principios de mes. Para la agencia, anticipar cómo se cubrirán los compromisos financieros ayuda a calmar la ansiedad de los inversores y reduce la volatilidad en las cotizaciones a medida que se acerque el calendario electoral de 2027.
El plan oficial prioriza el uso de créditos multilaterales, la privatización de empresas públicas y la colocación de bonos en el mercado local. En cambio, se dejó como una “opción” —y no como un objetivo central— la emisión de nueva deuda en los mercados internacionales. Según la visión del Gobierno, estas “ventanas de oportunidad” podrían concretarse si el riesgo país acompaña y la tasa de interés para la Argentina baja.
“La decisión de las autoridades de evitar la emisión en el mercado refleja su deseo de no incurrir en mayores costos de intereses, lo que debería beneficiar los indicadores fiscales. Sin embargo, dificultaría una mejora significativa de la posición de liquidez en moneda extranjera, crucial para fortalecer la estabilidad macroeconómica general, la capacidad de servicio de la deuda y mantener la confianza del mercado. Por lo tanto, la mejora de los indicadores de liquidez tendrá mayores consecuencias para la trayectoria de la calificación soberana de la Argentina», advirtieron.
De todos modos, la calificadora considera que los números de este año muestran un terreno bastante despejado. El Palacio de Hacienda ya logró colocar la meta inicial de US$4000 millones en bonos en dólares en la plaza doméstica —un cupo que luego decidió ampliar a US$6000 millones, con la colocación del nuevo Bonar 2029— y avanzó con el desembolso de préstamos bancarios respaldados por organismos internacionales.
No obstante, la exigencia aumentará el año que viene. Las necesidades de financiamiento en moneda dura subirán de US$19.200 millones en 2026 a US$24.900 millones en 2027, un período en el cual el clima político suele alterar la dinámica financiera. En este caso, también habrá como fuentes de financiamiento la emisión de deuda en dólares en el mercado local, privatizaciones y “otras fuentes” que el Gobierno no especificó (pero que Fitch considera alternativas concretas), además de las “necesidades residuales de financiamiento en dólares” por las compras que haga el BCRA este año.
“La acumulación de reservas podría ser más difícil en 2027, antes de las elecciones de octubre, aunque un mejor desempeño en la acumulación de reservas este año podría facilitar el cumplimiento de la meta para 2027, dado que el programa del FMI podría evaluarla de forma acumulativa. Sin embargo, dado que el plan de financiamiento anunciado no incorpora la emisión internacional asumida por el FMI, una mayor acumulación significativa de reservas requeriría otro año de grandes compras del BCRA, similares a las de este año”, hicieron hincapié los analistas de la compañía.
Hay un nuevo factor que juega a favor de la Argentina: la mejora de la estructura de la balanza comercial, que se ve impulsada por el superávit energético y el aumento de las exportaciones mineras, lo que podría respaldar las compras del Central. “Pero podría volverse más difícil si los acontecimientos electorales impulsan la demanda de dólares estadounidenses por parte del sector privado y la depreciación del peso argentino”, cerró.

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