Lejos de la guerra y cerca de Trump: las razones detrás del crédito de Estados Unidos para el GNL argentino

Durante décadas, la distancia jugó en contra de la Argentina para atraer inversiones en energía. Encarecía los fletes y, sumada a la historia de contratos incumplidos, alejaba a compradores y financistas. La guerra en Medio Oriente, que disparó los precios del petróleo y del gas, dio vuelta esa ecuación. Hoy, estar lejos de los conflictos es un activo para los aliados de Estados Unidos que buscan diversificar riesgos.

En ese contexto se inscribe el megapaquete de financiamiento por unos US$7000 millones que el Gobierno anunciará esta noche en Nueva York junto con la administración de Donald Trump, como anticipó ayer LA NACION. El caso testigo será Argentina LNG, el proyecto de gas natural licuado (GNL) que encabeza YPF con la italiana ENI y XRG, de la emiratí Adnoc. La petrolera no fue a buscar ese dinero a Wall Street, sino a Washington, donde negoció un crédito por unos US$6000 millones apalancados, en parte, por el EXIM Bank, la agencia oficial de crédito a la exportación estadounidense.

La decisión responde a la cercanía geopolítica más que a la lógica financiera. El gobierno de Trump estuvo muy involucrado en las negociaciones, favorecidas por la sintonía entre el republicano y Javier Milei. Es otra muestra de respaldo, que se suma al swap por US$20.000 millones y a la asistencia del Tesoro estadounidense el año pasado, en plena volatilidad cambiaria antes de las legislativas.

Jorge Mas, Donald Trump y Lionel Messi, en la Casa Blanca, en marzo; la subsidiaria de MasTec Pumpco construirá los ductos del proyecto de GNL de YPFANDREW CABALLERO-REYNOLDS – AFP

El vínculo también se refleja en las obras. En julio, YPF y sus socios adjudicaron la construcción de los dos ductos de 527 kilómetros que llevarán el gas y los líquidos de Vaca Muerta hasta Sierra Grande, en Río Negro, una obra de US$1200 millones. La ganó un consorcio encabezado por la estadounidense Pumpco, subsidiaria de MasTec, de los hermanos Jorge y José Mas, junto con la italiana Bonatti y el socio local Contreras Hermanos. Fue la primera vez que una constructora estadounidense de ese porte se quedó con una obra de infraestructura de esta magnitud en la Argentina, tras perder otras tres licitaciones.

Esa adjudicación pudo haber allanado el camino hacia Washington. El EXIM Bank suele respaldar financiamientos que involucran la contratación de equipos y servicios de empresas de su país. Además, Jorge Mas, dueño del Inter Miami, trabaja junto a la Casa Blanca en la agenda sobre Cuba y en marzo acompañó a Lionel Messi en la recepción que Trump le ofreció al plantel de su equipo. En el sector interpretan que esa cercanía con el gobierno republicano pudo haber acelerado los trámites y las negociaciones.

El principal interesado en el GNL argentino, en tanto, es Europa, que busca nuevos proveedores y desde 2027 no podrá importar gas ruso. No por nada la estatal alemana SEFE fue la primera en firmar un contrato de compra con Southern Energy (SESA), por el 80% de la capacidad de su primer buque de licuefacción.

Sin embargo, Europa no puede acompañar con sus bancos de desarrollo. El Banco Europeo de Inversiones (BEI) dejó de otorgar créditos a proyectos de combustibles fósiles a fines de 2021, y los organismos del bloque que analizan financiar cobre y litio en el país tienen vedados los hidrocarburos. Esto ocurre aunque el gas sea una energía de transición, que reemplaza al carbón y al gasoil en las usinas.

La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, recorrió Vaca Muerta junto con el ministro de Economía, Luis Caputo, y el presidente y CEO de YPF, Horacio MarínSTR – YPF

Estados Unidos, en cambio, es el mayor productor de petróleo y el principal exportador de GNL del mundo, y no necesita el gas argentino. Pero sí le interesan los minerales críticos, un mercado en el que China controla el 75% de la oferta. La Argentina es uno de los pocos países con reservas significativas de litio, cobre y tierras raras.

Sin GNL para China

El financiamiento podría llegar con una condición. El Gobierno ya incluyó en sus concesiones estratégicas una cláusula que impide participar a empresas controladas por Estados extranjeros, lo que deja afuera a las compañías chinas, en su mayoría estatales. Apareció en 2024 en la hidrovía del Paraná, se repitió en las concesiones viales y volvió en agosto en AMBA I, una obra de transporte eléctrico clave. En el sector descuentan que el crédito para el GNL vendría acompañado de un compromiso de no venderle gas licuado a China.

Para el país no sería un obstáculo. Los destinos que buscan los proyectos locales son Europa e India, que en marzo ya había comprado de emergencia gas licuado de petróleo argentino.

El próximo paso es la licitación de los caños, que es inminente. Allí Techint buscará participar a través de Tenaris, luego de que la sociedad Techint-Sacde quedara afuera de la obra civil por una diferencia de 15% en el precio.


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