El jefe del Pentágono enfrenta fuertes cuestionamientos por el manejo de la guerra de Irán en el Congreso
WASHINGTON.– En un clima de escepticismo por parte de la oposición demócratas, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, enfrentó por primera vez preguntas de los legisladores por primera vez desde el inicio de la guerra con Irán, una decisión que muchos consideran ha derivado en un costoso e innecesario conflicto librado sin aprobación del Congreso.
Oficialmente, la audiencia de Hegseth ante la Comisión de Servicios Armados de la Cámara de Representantes era sobre el pedido del gobierno del presidente norteamericano, Donald Trump, de aumentar un 42% el presupuesto de defensa de Estados Unidos, para elevarlo a 1,5 billones de dólares en 2027.
No obstante, los demócratas rápidamente centraron la atención en el aumento desmedido de los costos de la guerra, la merma en las municiones de Estados Unidos y el bombardeo de una escuela que mató a niños. Algunos legisladores también podrían cuestionar la manera en que el presidene Donald Trump está tratando a países aliados y cuán preparada estaba la fuerza militar para derribar drones iraníes, algunos de los cuales penetraron defensas y mataron o hirieron a tropas estadounidenses.
“Uno puede ganar muchas pequeñas batallas y perder la guerra, por eso uno desde antes no debería meterse torpemente en una guerra”, declaró el representante Adam Smith de Washington, el principal demócrata del comité.
“Como lo veo, la estrategia parece ser usar tanta violencia, tantas amenazas, tanta coerción como sea posible para doblegar al mundo a nuestra voluntad. Creo que esa es una estrategia muy peligrosa”, agregó.
Hegseth respondió con dureza a los demócratas —y a algunos legisladores republicanos— al decir que sus dudas sobre el conflicto son uno de los mayores problemas que enfrentan las operaciones militares.
“El mayor desafío, el mayor adversario al que nos enfrentamos en este momento son las palabras irresponsables, ineptas y derrotistas de los demócratas del Congreso y de algunos republicanos”, indicó Hegseth.
El principal funcionario financiero del Pentágono dijo a los legisladores que el costo estimado de la guerra hasta ahora es de 25.000 millones de dólares. Jules Hurst III, subsecretario interino de defensa para finanzas, señaló que la mayor parte de ese dinero se gastó en municiones. Los militares también han gastado dinero en llevar a cabo las operaciones y reemplazar equipo.
Legisladores tanto del Partido Republicano como de la oposición demócrata ya se han mostrado insatisfechos con la información sobre la guerra proporcionada por el gobierno en reuniones reservadas.
Aunque ahora está en vigor un frágil alto el fuego, Estados Unidos e Israel iniciaron la guerra el 28 de febrero sin supervisión del Congreso. Los republicanos han frustrado los intentos de los demócratas en la Cámara y del Senado de aprobar resoluciones que habrían exigido a Trump detener el conflicto hasta que el Congreso autorice nuevas acciones.
Los republicanos han dicho que, por ahora, mantendrán su confianza en el liderazgo de Trump en la guerra, citando el programa nuclear de Irán, la posibilidad de que se reanuden las conversaciones y lo mucho que está en juego si se produce una retirada. Aun así, los republicanos están ansiosos por que el conflicto termine, y algunos ya miran a futuras votaciones que podrían convertirse en una prueba importante para el presidente norteamericano.
El representante republicano Mike Rogers, presidente del Comité de Servicios Armados, abrió la audiencia del miércoles centrándose en el llamado de Trump a aumentar el gasto militar. Señaló los recientes aumentos del gasto en defensa por parte de China, Rusia e Irán.
“No tenemos suficientes municiones, buques, aeronaves o sistemas autónomos para garantizar el dominio frente a cada adversario”, apuntó Rogers. “Ellos están gastando más de su PIB en defensa que nosotros”.
El cierre por parte de Irán del estrecho de Ormuz, un corredor marítimo vital para el transporte del petróleo mundial, ha disparado los precios del combustible y ha planteado problemas a los republicanos de cara a las elecciones de mitad de mandato. Estados Unidos ha respondido con un bloqueo naval de Irán y ha reforzado aún más sus fuerzas militares en la región, con tres portaaviones en Medio Oriente por primera vez en más de 20 años.
Los países en conflicto parecen atrapados en un punto muerto, y es poco probable que Trump acepte la más reciente oferta de Teherán de reabrir el estrecho si Estados Unidos pone fin a la guerra, levanta su bloqueo marítimo y pospone las conversaciones nucleares.
Hegseth ha evitado responder públicamente a preguntas de legisladores sobre la guerra, aunque él y el general Dan Caine han ofrecido sesiones informativas televisadas desde el Pentágono. Hegseth usualmente responde a preguntas de periodistas amigos y cita pasajes de la Biblia para arremeter contra los medios tradicionales.
El secretario de Defensa enfrenta una dinámica muy distinta el miércoles, así como el jueves, cuando él y Caine comparezcan ante el Comité de Servicios Armados del Senado. Las preguntas de los legisladores podrían ir incluso más allá del presupuesto o la guerra y abordar la destitución por parte de Hegseth de altos mandos militares.
Además de la salida del secretario de la Marina, John Phelan, la semana pasada, Hegseth destituyó recientemente al oficial uniformado de mayor rango del Ejército, el general Randy George, así como a varios otros generales, almirantes y altos responsables de defensa.
“Díganos por qué. Usted sabe que estos son cargos importantes. Estamos en postura de guerra con Irán”, manifestó el senador de Carolina del Norte Thom Tillis, un republicano.
Tillis, cuyo voto fue crucial para confirmar al secretario de Defensa, añadió que la gestión de Hegseth al frente del Pentágono le había hecho replantearse su apoyo.
“Puede que sea capaz de arreglarlo, pero, a primera vista, uno no debería despedir a tantos funcionarios de alto nivel, almirantes y generales, tan respetables”, agregó Tillis.
El representante Austin Scott, republicano de Georgia, condenó la destitución de George durante una audiencia del Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes la semana pasada, al señalar que “algunos de nosotros no hemos terminado de hacer preguntas sobre eso”.
“Creo que el despido del general George fue un perjuicio extremo para el Ejército de Estados Unidos”, sostuvo Scott. “Y creo que fue una conducta irresponsable”, agregó.
Agencias AP y AFP

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