El embajador de Canadá en Argentina, Stewart Wheeler, confirmó que ambos países negocian la actualización del Convenio para la Promoción y Protección de Inversiones (FIPA, por sus siglas en inglés), firmado en agosto de 1992. La novedad ocurre en paralelo al avance del Acuerdo de Libre Comercio entre el país del norte y el Mercosur y al creciente interés de empresas canadienses por invertir en Argentina.
«Tiene unos 30 años y ambos lados quieren actualizarlo», adelantó Wheeler respecto al FIPA en una entrevista con Ámbito. El diplomático, que llegó al país en 2025, afirmó: «Probablemente soy el primer embajador canadiense en una generación que es optimista en Argentina», en referencia al clima de negocios que existe en el país desde la llegada de Javier Milei a la Presidencia.
«Cada semana, más empresas canadienses tocan la puerta de la embajada solicitando nuestra ayuda para informarse sobre lo que sucede acá y conocer las oportunidades», aseguró a este medio, al que también confirmó que el alineamiento del Gobierno argentino con Donald Trump —de constantes roces con la administración de Mark Carney— no derivó en problemas en las relaciones bilaterales entre Argentina y Canadá.
Firmado en agosto de 1992, el FIPA estableció un marco legal para proteger el capital canadiense y garantizar reglas claras para los inversores del país norteamericano en Argentina. Las inversiones canadienses en el país alcanzaron su pico máximo durante 1997, ubicándose en u$s559 millones, siendo el principal rubro de inversión la minería, el gas, el petróleo y los combustibles.
De acuerdo a Wheeler, la rama comercial de la embajada a menudo encontraba «frustrante hacer negocios en Argentina» debido a la falta de estabilidad macroeconómica, las restricciones cambiarias y la alta inflación. “Esas son las cosas que la comunidad empresarial busca: busca estabilidad y previsibilidad cuando elige dónde invertir su energía en el extranjero”, afirmó.
Pero agregó que la gestión de Milei fue «muy exitosa» a la hora de estabilizar la inflación e implementar una serie de reformas económicas, entre las que destacó la denominada Modernización Laboral y la Ley de Glaciares. “Esas eran algunas de las cuestiones de previsibilidad y transparencia que el sector privado tendría en cuenta si van a venir aquí e invertir miles de millones de dólares en desarrollos mineros o de energía”, remarcó.
A eso se le suma la posibilidad de que este año se firme el acuerdo entre Canadá y el Mercosur, un factor clave para incrementar el comercio entre ambos países y atraer la inversión canadiense. Ante la consulta de Ámbito, el Embajador respondió que «es difícil decir con exactitud cuánto tiempo continuarán las negociaciones, pero sin duda van muy bien”.
Destacó que el libre comercio es uno de los «sellos distintivos de Canadá» y uno de sus objetivos a nivel internacional. Por ese motivo, afirmó que el Mercosur «se ha convertido en una de nuestras negociaciones de libre comercio prioritarias en este momento” debido a que «hay mucha complementariedad entre ambas economías».
Consultado sobre su opinión respecto a la gestión de Milei, comentó que las elecciones de octubre pasado demostraron «un voto de confianza en la dirección que el gobierno estaba dando al país». Y agregó: «Es una cuestión que deben decidir los argentinos sobre si creen que el gobierno está cumpliendo sus promesas. Pero lo que sí percibo, en las calles y entre los socios y empresarios canadienses, es un optimismo tremendo«.
El potencial para la inversión canadiense
Wheeler señaló que las inversiones canadienses más visibles probablemente son las del sector minero y explicó que «más del 50%» de las exploraciones que se realizan en Argentina en el sector minero corresponden a empresas canadienses.
“A veces, los argentinos escuchan la narrativa de que los países extranjeros vienen con sus grandes empresas a explotar un recurso natural y luego se marchan. Las empresas canadienses llevan décadas en el sector minero aquí y han venido para quedarse”, subrayó el diplomático.
Añadió que también buscan ser un socio de largo plazo en el desarrollo de Argentina, tanto en la minería como en el petróleo y el gas, así como en las energías renovables.
“Se requieren muchos conocimientos de ingeniería y de energías renovables para combinar las energías renovables con las fuentes de energía tradicionales o la energía nuclear, e integrarlas en una red que llegue a zonas alejadas de las ciudades y satisfaga las necesidades económicas”, ejemplificó Wheeler.
Además, remarcó la posible asociación en el sector agro. Si bien reconoció que Argentina «ya alimenta al mundo y puede seguir haciéndolo», afirmó que «Argentina necesita inversión en infraestructura, agrotecnología, semillas, genética y una gran cantidad de inversión en el ecosistema que rodea al producto principal».



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