La inflación de junio vuelve a quedar en el centro de la escena económica. Después del 2,1% registrado en mayo, el Gobierno espera que el índice de precios pueda perforar por primera vez en varios meses la barrera del 2% mensual, un umbral que se convirtió en una suerte de prueba para el sendero de desinflación.
El dato todavía debe ser confirmado por el INDEC, pero varias consultoras privadas ya anticipan que junio cerró con una inflación más baja que la de los meses previos. La desaceleración de alimentos, la moderación de algunos precios estacionales y el comportamiento de rubros como indumentaria aparecen entre los factores que ayudaron a contener el índice.
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Por lo pronto, el flamante vocero presidencial, el economista Adrián Ravier, debutó ayer en una rueda de prensa ratificando la expectativa oficial de que la inflación consolide su tendencia a la baja y logre perforar el umbral del 2% mensual. De cumplirse estas proyecciones para el índice que el INDEC difundirá el próximo 10 de julio, la dinámica de precios registraría su menor marca en casi un año. En la mirada de Ignacio Morales de Wise Capital «el optimismo del Gobierno coincide con el análisis del sector financiero: el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se ubicará por debajo de esa meta, un escenario de desaceleración que no se observaba desde agosto del año pasado».
Según QUALY, en mayo el IPC nacional había marcado una suba de 2,1% mensual, el registro más bajo en lo que iba del año, con una inflación acumulada de 14,7% en los primeros cinco meses y una variación interanual de 33,2%. La consultora también señaló que las proyecciones del mercado relevadas por el REM del BCRA empezaron a mostrar mayor convergencia con el dato oficial, luego de varios meses en los que la inflación real se resistía a bajar al ritmo que esperaban los analistas.
De todos modos, también advierten que para adelante no será tan sencillo que se cristalice la baja de la inflación. «La trayectoria futura de los precios se encuentra condicionada por factores estructurales aún no resueltos. Por un lado, la dinámica de los bienes básicos, que tuvo un comportamiento al alza en el último mes, comienza a mostrar signos de mayor rigidez, mientras que el proceso de recomposición de tarifas y servicios públicos mantiene una inercia elevada, con esquemas de ajuste tarifario que aún tienen recorridos pendientes. A esto se suma la persistente presión sobre los precios de los derivados del petróleo», explicaron. Aunque en este caso el virtual fin del conflicto en Medio Oriente ayudaría a disipar ese frente de tensión.

En la mirada de Iván Cachanosky, economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso, el IPC de junio “cerraría en torno al 1,8% mensual, perforando el piso del 2%, que venía siendo una barrera difícil para el Gobierno”. Según explicó, a lo largo del mes se observó una desaceleración: empezó cerca del 2,1%, luego bajó al 2%, se mantuvo en torno al 1,9% y finalmente habría terminado cerca del 1,8%.
Uno de los rubros que ayudó en esa baja fue indumentaria. Cachanosky señaló que en las últimas semanas empezó a mostrar incluso “algunas señales de deflación, con precios a la baja”. Si bien en el promedio mensual todavía habría registrado una leve suba, fue uno de los componentes que más traccionó hacia abajo en el tramo final del mes.
Más proyecciones de consultoras privadas
Las proyecciones privadas acompañan, en buena medida, esa lectura de una inflación más cerca del 2% que de los niveles de meses anteriores. Analytica estimó que el IPC de junio se ubicaría en torno al 1,8% mensual, luego de relevar una suba de apenas 0,1% en alimentos y bebidas durante la cuarta semana del mes. En el promedio de las últimas cuatro semanas, ese rubro avanzó 1,4%.
Dentro de esa canasta, Analytica detectó aumentos más fuertes en verduras, con 5,3%, y en aguas, gaseosas y jugos, con 2,4%. En cambio, carnes y derivados tuvieron una variación más moderada, de 0,7%, mientras que hubo bajas en pescados y mariscos, con -1,9%, y en frutas, con -2,3%.
En la misma línea, LCG señaló que durante la cuarta semana de junio los precios de alimentos y bebidas no registraron aumentos en promedio. Con ese cierre, la inflación mensual de las últimas cuatro semanas quedó en 1,5%, una baja de 0,4 puntos porcentuales frente al mes anterior. La consultora identificó subas en verduras, de 1,7%, y en bebidas, de 0,9%, pero esos aumentos fueron compensados por caídas en carnes, de -0,4%, y frutas, de -1,3%.

Por su parte, EconViews registró una suba de 0,2% en una canasta de alimentos y bebidas en supermercados durante la cuarta semana de junio. En ese relevamiento, los mayores aumentos se observaron en embutidos, con 2,6% promedio, mientras que las bebidas mostraron una caída de -0,8%. De esa manera, el acumulado de las últimas cuatro semanas alcanzó el 1,1%.
También EcoGo proyectó una inflación general más baja para junio, en torno al 1,9% mensual. Según la consultora, los alimentos consumidos dentro del hogar subieron 0,3% en la tercera semana del mes y cerrarían junio con un avance cercano al 1,4%. Al incorporar los alimentos consumidos fuera del hogar, con una variación estimada de 1,6%, el rubro alimentos quedaría en torno al 1,5% mensual.
El contrapunto: Orlando Ferreres midió 2,1% en GBA
No todas las mediciones privadas, sin embargo, muestran una perforación clara del 2%. Orlando J. Ferreres & Asociados estimó que la inflación de junio fue de 2,1% mensual en GBA, con una variación interanual de 31,4%. En esa medición, la inflación núcleo también avanzó 2,1%, mientras que el acumulado del año llegó al 16,2% para el nivel general y al 14,9% para la núcleo.
La apertura de Ferreres mostró que las mayores subas del mes estuvieron en Educación, con 4%, y en Alimentos y bebidas, con 3,1%. Más atrás quedaron Esparcimiento, con 2,8%, y Vivienda, con 2,3%. Los estacionales avanzaron 3,2%, mientras que los regulados subieron 1,9%.
El peso de alimentos sigue siendo central. No solo por su incidencia estadística, sino también porque es el rubro que más rápido perciben los hogares en la vida cotidiana. En la estimación de Ferreres, Alimentos y bebidas explicó 1,13 puntos de incidencia sobre el IPC mensual, bastante por encima del resto de las categorías relevadas.
El sendero de la desinflación
Para el Gobierno, un dato por debajo del 2% marcaría una continuidad respecto de la baja que comenzó después del pico de marzo y reforzaría el argumento oficial de que el ancla fiscal y el control de la emisión empiezan a trasladarse con más claridad a los precios.
Cachanosky vinculó la desaceleración actual con el fuerte apretón monetario iniciado en agosto del año pasado. “Sus efectos tardaron en aparecer por los rezagos propios de la política monetaria. Luego del pico alcanzado en marzo, la inflación comenzó a moderarse en abril, bajó con más fuerza en mayo y en junio estaría ubicándose por debajo del 2%”, sostuvo.
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De todos modos, el proceso todavía enfrenta resistencias. Qualy advirtió que, si bien la inflación núcleo volvió a ubicarse por debajo del 2% en mayo, con una variación de 1,9%, los precios regulados y estacionales siguieron metiendo presión. En mayo, los estacionales subieron 3,5%, impulsados por verduras, y los regulados avanzaron 2,4%, sostenidos por correcciones en combustibles, electricidad y agua.
La consultora también planteó que el sendero de desinflación entra en una etapa de mayor resistencia. En su análisis, todavía quedan factores sensibles: la dinámica de bienes básicos, la recomposición de tarifas y servicios públicos, y los precios vinculados al petróleo, que pueden trasladarse a costos y expectativas.
Así, el cierre de junio deja una foto alentadora, pero todavía no definitiva. Analytica y Libertad y Progreso ven una inflación de 1,8%, EcoGo la ubica en 1,9%, mientras que Ferreres la midió en 2,1% para GBA. El dato final del INDEC será el que confirme si la desinflación logró dar un nuevo paso o si todavía encuentra un piso más difícil de perforar.
lr/ff

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