Trump abre una nueva crisis con Meloni al decir que se hizo una foto con ella en el G-7 “por pena”


ROMA.- Si alguien pensó que cuando se los vio sentados en un sofá, sonrientes, en Evian, durante una pausa del G7, Giorgia Meloni y Donald Trump habían recompuesto el vínculo después de las divergencias pasadas, se equivocaron.

La relación entre Trump y Meloni ya había atravesado cortocircuitos por el ataque del jefe de la Casa Blanca al papa León XIV y por la negativa de Italia a permitir el uso de una base militar a cazas estadounidenses en medio de la guerra contra Irán.

Pero el vínculos pareció quebrarse este viernes, después de que el mandatario norteamericano volviera a atacar sorpresivamente a la primera ministra italiana, que reaccionó furiosa.

Trump y Meloni durante la cumbre del G7 en EvianHANDOUT – Palazzo Chigi press office

Todo comenzó con una breve entrevista telefónica que Trump le concedió al corresponsal del canal televisivo La7 en Washington. Consultado sobre cómo había sido su encuentro con Meloni en Evian, en ese pequeño sofá en el que se los vio sentados, Trump dijo que ella “probablemente está contenta de que le haya hablado, yo no estaba obligado a hablarle”. Y fue más allá: “Ella me imploró que me sacara una foto con ella, me dio pena”.

“Ella era una gran fan. Pero no la quiero como fan, porque ni ella ni la OTAN estuvieron presentes cuando se trató del tema del estrecho de Ormuz”, insistió más tarde en una entrevista con NBC.

Semejantes declaraciones provocaron una reacción inmediata de Meloni, que, sin ocultar su ira, en un video que subió a sus redes, no dudó en definirlas “totalmente inventadas”. “Francamente estoy anonadada, no sé por qué el presidente de los Estados Unidos se porta así con sus aliados. No es la primera vez que sucede”, siguió.

“Sólo puedo decir que lamento que no tenga la misma determinación con los enemigos de Occidente y con líderes con los cuales se muestra mucho más condescendiente”, sumó, en una crítica tácita a su relación con Vladimir Putin y al reciente acuerdo sellado con Irán. Y cerró, combativa y con el orgullo evidentemente herido: “Hay algo que [Trump] se tiene que acordar: yo e Italia, nunca imploramos”.

Fiel reflejo del nuevo cortocircuito, el canciller y vicepremier, Antonio Tajani, canceló el viaje a Miami previsto para los días 21 y 22 de junio. Y definió las palabras de Trump como “graves” y “ofensivas” hacia toda Italia.

Se hizo eco Giovanbattista Fazzolari, subsecretario de la Presidencia del Consejo de ministros, que denunció “los delirios de Trump sobre Meloni” y subrayó que el presidente estadounidense “está arruinando las relaciones históricas entre Estados Unidos y Europa, no está claro si por voluntad o por ineptitud y, al hacerlo, daña no sólo a Europa sino, sobre todo, a Estados Unidos”.

Para Maurizio Lupi, líder de Noi Moderati, partido aliado en la coalición de derecha, “las palabras de Trump son injustificadas e inaceptables”.

“Quien conoce a Giorgia Meloni sabe perfectamente que ella nunca le imploraría nada a nadie”, afirmó.

Trump, Meloni, Costa y Merz participan de un almuerzo de trabajo en el marco de la cumbre del G7, en EvianCHRISTIAN HARTMANN – POOL

Tal como había ocurrido después del primer ataque de Trump a Meloni a mediados de abril pasado, cuando ella salió a defender a León XIV al definir como “inaceptables” las palabras del líder republicano y él retrucó diciendo que era ella la “inaceptable” por su falta de coraje al no apoyarlo en su aventura bélica en Irán, todo el arco político salió a solidarizarse.

Aunque la oposición aprovechó también para lanzarle dardos a una premier que desde que asumió, a fines de 2022, se mostró demasiado cercana a un Trump que vapuleó a Europa y sumergió al mundo en un peligroso desorden internacional. En este contexto, Meloni, única líder europea invitada a su ceremonia de asunción en Washington, siempre soñó con convertirse en el puente o la mediadora entre él y la Unión Europea. Una apuesta evidentemente errada.

El exministro Carlo Calenda, líder del partido centrista Acción, no dudó en definir a Trump como “un mentiroso serial” y “matón de opereta”. “Personalmente no creo que Meloni le haya implorado nada. En cualquier caso, estos insultos deben ser rechazados porque dañan el honor de la nación”, aseguró, en su cuenta de X. Calenda también consideró “impecable” la respuesta de la premier.

Coincidió el expremier Matteo Renzi, líder de Italia Viva, que tachó las frases de Trump “horripilantes, como siempre”. “Meloni finalmente se ha dado cuenta… Estimada primera ministra ¿ha comprendido finalmente que aliarse con esta gente significa estar en contra de Italia? Ahora no más sombreros Maga ni más puentes con Trump», le recomendó.

“Solidaridad con Meloni por las indescriptibles palabras de Trump”, escribió, por su parte, Filippo Sensi, senador del Partido Democrático, el principal de la oposición de centroizquierda.

El exprimer ministro y líder del Movimiento Cinco Estrellas, Giuseppe Conte, si bien se unió al coro, también sumó críticas. “Italia no merece verse tan descaradamente mortificada. Lo digo como ciudadano italiano antes que como político. Es inaceptable que un aliado se permita hablar de esta manera sobre nuestros líderes institucionales”, apuntó.

Conte auspició “que se abra una reflexión para aprender de lo sucedido”. “La firma de todo lo que se nos pide, la búsqueda de fotografías, de prefacios de libros no pueden prevalecer sobre nuestro interés nacional. Debemos arremangarnos por nuestro país, que debe defender su dignidad, su credibilidad, su grandeza”, planteó.

La foto de familia durante la cumbre del G7, en EvianLUDOVIC MARIN – POOL

Nicola Fratoianni, de Alianza Verdes e Izquierda, fue más duro aún: “No sé si preocuparme más por un Trump ahora desenfrenado o por la nula credibilidad de Meloni a nivel internacional. Uno querría expresar su solidaridad con ella, si no fuera porque todo esto es el resultado de sus decisiones y de su subordinación a Trump”, disparó.

Opinó parecido su colega, Angelo Bonelli, que consideró las palabras de Trump una “consecuencia de la política de subordinación de Meloni” a Estados Unidos. Meloni “ya no es capaz de representar a Italia, dado los papelones que le hace hacer al país. En su lugar, me avergonzaría tanto que me preguntaría si no es mejor dar un paso al costado”, sumó.

Dentro de la catarata de reacciones, no pasó desapercibido el llamado telefónico que el presidente de Italia, Sergio Mattarella, le hizo a Meloni para expresarle su solidaridad, una señal de la trascendencia de un contrapunto que marca un antes y un después.


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