Masacre en Luisiana, tirador mató a sus siete hijos y una hijastra

Shamar Elkins, de 31 años, asesinó a ocho niños de entre 3 y 11 años –siete de ellos, sus hijos biológicos– durante la madrugada de este domingo en el barrio Cedar Grove de Shreveport, Luisiana, al sur de Estados Unidos. El ataque ocurrió cerca de las 2.30 en un complejo de viviendas familiares. El agresor, armado con una pistola y un rifle, hirió también a las madres de los niños, que fueron internadas en grave estado.

Después de la masacre, Elkins, exsoldado de la Guardia Nacional de Luisiana, robó un auto y escapó de la escena. La policía de Shreveport lo persiguió hasta que perdió el control del vehículo y los atacó a balazos. El asesino murió en el enfrentamiento.

Las víctimas fatales son sus hijos Jayla Elkins (3), Shayla Elkins (5), Kayla Pugh (6), Layla Pugh (7), Markaydon Pugh (10), Braylon Snow (5) y Khedarrion Snow (6), así como Sariahh Snow (11), la hermana mayor por parte de madre de Braylon y Khedarrion, según confirmó la Oficina del Forense de la Parroquia de Caddo.

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Masacres escolares: las historias detrás del dolor

Elkins estaba atravesando un proceso de separación de su esposa, Kayla Pugh (30). Los investigadores analizan si una audiencia judicial programada para este lunes por la mañana motivó el brote de violencia. El trámite legal estaba relacionado con la custodia de los hijos y una orden de restricción vigente.

Según organización Gun Violence Archive, se trata del ataque con mayor cantidad de niños muertos desde la masacre de la escuela de Uvalde en mayo de 2022.

Cómo se desarrolló el ataque, casa por casa

Elkins comenzó la agresión a las 2.30 en una vivienda de la calle Harrison, donde disparó contra la madre de dos de sus hijos, Braylon y Khedarrion Snow. Luego se trasladó unos 200 metros hasta la que hace poco fuera su casa, en la calle 79 Oeste; una orden de restricción judicial le prohibía acercarse. Allí dormía su esposa, Kayla Pugh, junto a nueve menores: los cinco hijos de la pareja, los tres niños de apellido Snow (la mayor, Sariahh, no era hija biológica de Elkins) y un adolescente de 13 años. Elkins ejecutó a los ocho niños e hirió a la mujer.

El frente de una de las casas de Cedar Grove donde ocurrió la masacre
El frente de una de las casas de Cedar Grove donde ocurrió la masacre.

Siete de las víctimas murieron dentro de la casa de la calle 79. El octavo niño, Markaydon Pugh, de diez años, intentó salvarse subiendo al techo, pero fue alcanzado por las balas mientras intentaba escapar. El adolescente logró saltar a la casa de al lado y salir ileso.

Las dos mujeres permanecen internadas en estado crítico en el hospital Ochsner LSU Health tras recibir impactos de bala en la cabeza y el torso.

Una familia extendida: cómo Elkins crió a sus hijos con dos madres en una misma manzana

El atacante mantenía un vínculo de paternidad con dos mujeres que vivían muy cerca una de la otra y criaban a sus hijos en conjunto. Kayla Pugh, esposa del atacante, es la madre de Jayla Elkins (3), Shayla Elkins (5), Kayla Pugh (6), Layla Pugh (7), Markaydon Pugh (10). La otra mujer, cuyo apellido es Snow, es la madre de Braylon Snow (5) y Khedarrion Snow (6), así como Sariahh Snow (11), la única víctima que no era hija biológica de Elkins.

Los familiares describieron la relación entre las dos madres como un vínculo de cooperación y apoyo mutuo para el cuidado de los menores. Los niños crecieron juntos como hermanos y compartían actividades cotidianas entre ambas viviendas. Las mujeres se turnaban para cuidarlos, para así poder trabajar y optimizar su tiempo; la noche de la masacre, los ocho menores dormían bajo el mismo techo. «Ayer a esta hora, esos chicos estaban jugando acá en el jardín», dijo un vecino a la prensa el domingo.

Vecinos reunidos en cadena de oración en Cedar Grove.
Los vecinos de Cedar Grove se reúnen en cadenas de oración en homenaje a las víctimas de Elkins.

Shamar Elkins mantenía una imagen de padre presente y devoto ante su comunidad religiosa. El domingo de Pascua, apenas dos semanas antes de la masacre, el hombre publicó en su cuenta de Facebook fotos donde se lo veía junto a sus siete hijos biológicos en una iglesia local, vestidos de gala. Elkins acompañó las capturas con mensajes de gratitud hacia Dios por su familia.

Una audiencia sobre custodia parental podría haber detonado el ataque

La policía confirmó que Elkins tenía una cita obligatoria en el tribunal de familia este lunes 20 de abril. Su esposa, Kayla Pugh, le había iniciado una demanda por alimentos; en el marco de una separación, también había logrado una orden de restricción que le prohibía a Elkins acercarse a ella. Varios testimonios de personas cercanas al atacante indican que mostró signos de inestabilidad psíquica ante la inminencia de la audiencia.

Elkins trabajó como especialista en sistemas de apoyo de señales y especialista en apoyo de fuego en la Guardia Nacional de Luisiana entre 2013 y 2020, cuando dejó el Ejército con el rango de soldado raso. Sus publicaciones recientes en redes sociales mostraban una mezcla de mensajes religiosos y tensiones por la separación de su pareja. Los peritos psicológicos de la policía revisan estos antecedentes para establecer el perfil criminal del autor.

La comunidad de Shreveport enfrenta el mayor duelo de su historia

Los vecinos de Cedar Grove organizaron vigilias y altares improvisados con juguetes y velas frente a la casa donde ocurrió la masacre. El jefe de policía de Shreveport, Wayne Smith, calificó el suceso como «una tragedia que desgarra el tejido de nuestra ciudad». Las escuelas de la zona dispusieron equipos de asistencia psicológica para los compañeros de las víctimas.

Altar improvisado con velas en Cedar Grove, donde ocurrió la masacre.
La comunidad de Cedar Grove improvisó un altar con velas y juguetes frente a la casa en la que Elkins mató a sus hijos.

Este caso se suma a la extensa lista de tiroteos masivos asociados a violencia doméstica o de género en Estados Unidos. Las estadísticas oficiales muestran un aumento de ataques contra grupos familiares durante procesos de divorcio o disputas de custodia. Cerca del 25% de los perpetradores de tiroteos masivos tenían una orden de restricción vigente o un historial previo de violencia doméstica documentado antes del ataque, asegura Gun Violence Archive. Según el informe «Tiroteos masivos en los Estados Unidos,» de la organización Everytown for Gun Safety, en el 53% de los tiroteos masivos ocurridos entre 2009 y 2020, el atacante disparó contra su pareja o un familiar.

Además, las estadísticas ubican a Luisiana como uno de los estados con mayor letalidad por armas, con una tasa de 11 muertes por cada 100.000 habitantes. Las autoridades estatales evalúan medidas para reforzar el seguimiento de personas con órdenes de restricción activas.

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