Una política devastadora se combate con ideas nuevas

El gobierno de Milei y sus libertarios, o devenidos libertarios, avanza. Si las elecciones de 2025 se ganaron después de una derrota imprevista en la provincia de Buenos Aires, el gobierno dice que ganó por “escándalo”. Y ese triunfo electoral “aplastante” lo envalentona y le permite lanzar medidas más audaces…y regresivas. A la par crece la prepotencia y el grotesco.

Uno de los más recurrentes argumentos utilizados por politólogos, analistas, periodistas para dar pistas sobre esta predominancia de LLA es que no hay oposición fuerte. Es decir, que el electorado no encuentra en el resto político una figura, líder emergente u organización político partidaria, una alternativa clara a esta política y a este ejercicio presidencial tosco y rayano en la violencia. De hecho, un argumento sólido y verificable.

La política contemporánea, sobretodo donde siempre imperó la modalidad democrático representativa para institucionalizar gobiernos, registra un claro in crescendo de este tipo de gobiernos extremos, semiautoritarios, anarcoliberales en lo económico, reaccionarios en lo político. Democracias iliberales según la atinada conceptualización de Fareed Zakaria. Razones y potenciales multicausalidades hay muchas. Análisis predictivos, respecto al desarrollo de este tipo de gobiernos, todavía no tantos.

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En Argentina el avance de Milei y LLA, reitero, en una modalidad agresiva, tendiendo al conflicto más que a la generación de consensos, con el insulto y el desprecio como herramienta discursiva, es analizado predictivamente como predominante en tanto el ocaso de toda forma -liderazgos, partidos, organizaciones- de oposición política con suficiente crédito social para enfrentar esta política.

Una política que, paradojalmente, crece en la misma medida que por la virulencia y los efectos socioeconómicos regresivos que genera, es pasible de ser claramente discutida y combatida políticamente. Pero, ¿quién?, ¿quiénes?.

Comparto con una línea de análisis propia de la política internacional que señala en su tramo grueso que la fortaleza de la política, por ende del ideario, de esta extrema derecha iliberal, reside en la crisis del paradigma socialdemócrata hegemónico en la política de la segunda mitad del siglo XX. Un ideario y una política que implicó democracia amplia, distribución de la riqueza e institucionalización de nuevos derechos. Por razones que ameritarían bibliotecas, ese modelo y las ideas que lo estructuraban ya no es pensado como posible o legítimado por los electorados. Y se entiende, en politología, que a un paradigma sólido en crisis solo lo desplaza otro conjunto potente y alternativo de ideas.

Redefinición de un imaginario de futuro para las nuevas generaciones. Proponer nuevas representaciones sociales intermedias que contengan los distintos proyectos sociales. Ideas respecto a la convivencia prudente con la naturaleza y el ambiente»

Entre otros, la política Milei /LLA concentra riqueza a partir de la financiarización de la economía, endeuda, empobrece, precariza empleo. Si la respuesta es un programa de crecimiento productivo, generación empleo, desempobrecimiento a través de programas sociales, el resultado electoral será negativo. Por más justas que asomen no suenan a alternativas sino a las mismas propuestas de antes que la política actual desplazó.

Por lo tanto, si no hay oposición política tangible ni ideas nuevas la ofensiva Milei/LLA crecerá y destruirá instituciones, economías y sentidos de manera, luego, muy arduas de recuperar. Se necesita oposición ya. Oposición alternativa, creativa, atractiva y que genere un sentido claro de respuestas para los que entienden, y van a ir entendiendo, que esta política hoy vigente es devastadora. Institucional y socialmente.

Si la respuesta es un programa de crecimiento productivo, generación empleo, desempobrecimiento a través de programas sociales, el resultado electoral será negativo»

Entonces, un programa que articule ideas respecto a lo que es política y moralmente digno para la vida personal y social. Idea amplia y contemporánea -es decir, para las injusticias contemporáneas- de justicia como contenido sustantivo y vector de la política. Ideas respecto a la provisión de una infraestructura de vida suficiente para todos como forma de constituir una sociedad segura. Redefinición de un imaginario de futuro para las nuevas generaciones. Proponer nuevas representaciones sociales intermedias que contengan los distintos proyectos sociales. Ideas respecto a la convivencia prudente con la naturaleza y el ambiente. Ideas, debates, propuestas desplegadas en las posibilidades tecnológicas, comunicacionales, multiculturales de la época actual.

La hora y la política actual en el país necesita empezar a mostrar alternativas. El pesimismo, de la razón y la voluntad, de este momento político estriba en la falta de una oposición o liderazgo político partidario que entusiasme. No estaría mal, rompiendo la tradición política argentina, que esa/s alternativa/s surjan de un conjunto de ideas nuevas, impetuosas, atrayentes, dialógicas, para recién después ver quién o quiénes la van a transformar en un programa político.

* Sociólogo (UBA), Magíster en Ciencias Políticas (FLACSO), candidato a doctor en Ciencias Sociales (UBA); Director de la Licenciatura en Ciencia Política y Gobierno (UNLa), investigador y profesor titular en las carreras de Sociología y Trabajo Social en la UBA y en la UNLa

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