“Un poco de inflación es gravísimo”: el BCRA rechazó las críticas de economistas y calculó el impacto para las familias
El vicepresidente del Banco Central (BCRA), Vladimir Werning, defendió este martes la reforma de la Carta Orgánica de la entidad impulsada por el Gobierno con un mensaje dirigido a los economistas que en los últimos días hablaron sobre la posibilidad de impulsar la actividad a costa de tolerar un mayor nivel inflacionario.
En una presentación, Werning cuestionó la idea de que la Argentina podría aceptar “un poco más de inflación” para recuperar competitividad o impulsar la actividad y sostuvo que incluso incrementos aparentemente moderados de los precios terminan generando un fuerte deterioro patrimonial sobre las familias.
“Se escuchan afirmaciones de que un poco de inflación no es grave. Realmente no tiene más sentido: es gravísimo”, afirmó Werning durante una exposición destinada a explicar los fundamentos económicos y jurídicos del proyecto de reforma enviado al Congreso. Como ejemplo, señaló que entre 2003 y 2023 la inflación acumulada rondó el 50.000%, lo que implica que $1000 de comienzos de ese período hoy tienen un poder de compra equivalente a apenas $2, una pérdida del 99,8% de su valor real.
La discusión se reactivó tras las declaraciones de Roberto Frenkel, exprofesor de Javier Milei, quien sostuvo que la Argentina necesita “pasar el mal trago” de un tipo de cambio más alto y una aceleración de la inflación para dar viabilidad a sectores distintos de las actividades primarias exportadoras. Si bien Emmanuel Álvarez Agis consideró que una eventual devaluación solo tendría sentido dentro de un programa económico integral, Miguel Ángel Broda afirmó que un dólar más alto aliviaría parte de las dificultades del sector productivo y Ricardo Arriazu volvió a rechazar esa alternativa al advertir que, en la Argentina, “cuando se mueve el dólar, se mueven todos los precios”.
“La Argentina pide devaluar el dólar como si el petiso pidiera devaluar el metro”, lanzó Arriazu.
El vicepresidente de la autoridad monetaria sostuvo que el problema no es únicamente el nivel de inflación, sino su persistencia. Según explicó, “la inflación crónica tiene una dinámica propia”: a medida que erosiona la demanda de pesos, obliga al Estado a recurrir a tasas cada vez más elevadas para sostener la recaudación del denominado impuesto inflacionario.
“La inflación no es algo que uno controla y puede decir: este año 1%, el año que viene medio. La inflación tiene inercia”, afirmó Werning. Por eso rechazó la idea de aceptar “un poco de inflación” para alcanzar otros objetivos económicos. “No es poco grave y no es estable. Con el correr de los años tiene que ser explosiva”, sostuvo.
Uno de los ejes centrales de la exposición fue cuantificar el costo de ese proceso. Según las estimaciones presentadas por el BCRA, el denominado impuesto inflacionario implicó para las familias argentinas una pérdida patrimonial equivalente a US$390.000 millones entre 2003 y 2023. “Las familias son las principales víctimas”, afirmó Werning, al señalar que el deterioro del poder adquisitivo del dinero terminó confiscando una parte sustancial del ahorro privado acumulado durante esas dos décadas.
La otra cara del fenómeno, según el vicepresidente del BCRA, fue el deterioro del patrimonio de la propia autoridad monetaria. Werning estimó que entre 2003 y 2023 el Banco Central sufrió un daño patrimonial equivalente a US$553.000 millones, alrededor del 85% del PBI, como consecuencia de los distintos mecanismos utilizados para financiar al Tesoro Nacional.
De ese total, atribuyó unos US$116.000 millones a las Letras Intransferibles, US$142.000 millones a los Adelantos Transitorios, US$113.000 millones a la distribución de utilidades contables, US$43.000 millones a otros mecanismos de asistencia y US$138.000 millones al costo de esterilizar los pesos emitidos para financiar al sector público.
Según Werning, esos números explican la necesidad de reformar la Carta Orgánica. A su juicio, la utilización sistemática de Letras Intransferibles, Adelantos Transitorios, utilidades contables y otros mecanismos de asistencia permitió financiar déficits fiscales durante más de dos décadas, pero al costo de debilitar el balance de la autoridad monetaria y alimentar un proceso inflacionario persistente.
En ese sentido, sostuvo que la reforma busca cerrar definitivamente esos mecanismos. El proyecto elimina las Letras Intransferibles como instrumento de financiamiento al Tesoro, prohíbe los Adelantos Transitorios, restringe la distribución de utilidades a ganancias efectivamente realizadas y fortalece la independencia de la autoridad monetaria para evitar que vuelva a ser utilizada como fuente de financiamiento del sector público. Sin embargo, amplía el menú de intervención en los mercados secundarios.
Durante la presentación, Werning también consideró que la inflación no solo deteriora el patrimonio del BCRA, sino que desalienta el ahorro en moneda local, encarece la inversión y reduce las fuentes de financiamiento para el sector privado.
El vicepresidente del BCRA insistió además en que la reforma institucional deberá estar acompañada por una política fiscal consistente. “Pensamos que es un buen momento para convertir al BCRA en una autoridad monetaria efectiva”, afirmó, aunque advirtió que preservar la estabilidad “no alcanza solo” con modificar la Carta Orgánica si no se sostiene un régimen de equilibrio fiscal permanente.
En ese marco, sostuvo que la iniciativa enviada al Congreso busca institucionalizar un esquema en el que la política monetaria vuelva a concentrarse exclusivamente en preservar el valor de la moneda y deje de estar subordinada a las necesidades financieras del Tesoro. “La inflación no solo es un fenómeno donde el Banco Central termina siendo cómplice del financiamiento fiscal; las familias son sus principales víctimas”, concluyó.

COMENTARIOS