La audiencia de este martes trajo al menos una novedad en la causa Cuadernos: el empresario Mario Rovella, de la constructora Rovella-Carranza, dijo que mintió en su indagatoria para no ir preso y reconoció pagos que no había hecho, porque estaba presionado por el juez Claudio Bonadio. Ante el Tribunal Oral Federal (TOF) 7, aseguró que el día anterior a su declaración en sede judicial, en el año 2018, dejó constancia de esa mentira en una escribanía.
Oscar Sansiseña y Guillermo Escolar, dueño y gerente de la empresa Cleanosol, que se dedica a la señalización de rutas, hicieron el mismo procedimiento: un día antes de declarar ante la Justicia, se presentaron ante un escribano y dijeron que no habían pagado coimas pero que declararían que sí porque estaban coaccionados por Bonadio, dijeron ante el Tribunal.
Causa Cuadernos: “Mentimos para no ir presos”, declaró un empresario en el juicio
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Ante la repetición de ese procedimiento, los abogados defensores Maximiliano Rusconi, José Manuel Ubeira y Federico Paruolo pidieron que se extraiga testimonio para investigar si hubo coacción del fiscal Carlos Stornelli (en el caso de Bonadio la acción penal no puede prosperar porque falleció). Los jueces dijeron que lo resolverán al final del juicio.

Las declaraciones de los empresarios
Ante el TOF 7, que lleva adelante el juicio, Mario Rovella contó que inició su empresa en 1985 y a partir de 2010 la compañía se internacionalizó. El empresario advirtió la “contradicción” entre lo que declaró en marzo de 2019 y lo que dijo este martes: “Nunca, bajo ningún concepto le entregué dinero a (Ernesto) Clarens. Me vi obligado a reconocer pagos en una situación de coacción psicológica». Dijo que si no lo hacía, iba a quedar detenido, tal como ocurrió con decenas de empresarios.
En esa misma línea, Oscar Sansiseña, de 85 años, dueño de Cleanosol, dijo que Clarens le pidió apoyo para la campaña electoral y le respondió que lo iba a pensar pero al final no aportó nada.
El director y gerente de Cleanosol, Guillermo Escolar, detalló la secuencia de esos días de agosto de 2018. Dijo que el 25 fue a declarar Gustavo Dalla Tea, quien quedó detenido y al día siguiente otro empresario. Y el 27 de ese mes los medios dieron cuenta de la detención de Hugo Dragonetti, con casco y chaleco antibalas.
“¿Por qué Clarens buscaba aportes para la campaña?”, le preguntó el juez Germán Castelli. “Estaba con el Gobierno buscando fondos para la campaña política. Fue una conversación muy breve”, respondió Escolar sobre la conversación entre ambos.
Así, resolvieron con su abogado Diego Olmedo que declararían ante el juez Bonadio que pagaron sobornos, pero dejaron constancia de esa mentira ante un escribano.
La posición de la fiscal y de los jueces
La fiscal Fabiana León rechazó los pedidos de los abogados de los imputados de abrir una causa por coacción y dijo que este asunto ya fue rechazado antes y que los victimarios tratan de presentarse como víctimas.
Los acusados en juicio, este caso los empresarios, no están obligados a decir la verdad. Quienes sí tienen esa carga pública son los testigos. En la audiencia de este martes se negaron a declarar los acusados Tito Biagini, José Gerardo Cartellone, Luis Armani y Juan Bautista Pachela.
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Ya en la audiencia del jueves pasado, el empresario Daniel Pitón, de Eleuterio Pitón S.A, había dicho que mentía para no ir preso.
El expediente investiga un presunto sistema de recaudación de sobornos vinculado a la obra pública entre 2003 y 2015. En ese marco, Cristina Fernández de Kirchner está acusada como presunta jefa de una asociación ilícita, además del delito de cohecho.
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