Producir en la Argentina sigue siendo en la actualidad más caro que en varios países de la región, aun cuando los precios locales mantienen “una cierta convergencia respecto de los que rigen en los países vecinos”.
Así lo detectó un relevamiento que, con una frecuencia cuatrimestral, vienen realizando los investigadores de la Fundación Mediterránea (FM), a partir de una comparación internacional de precios de insumos industriales —tanto bienes como servicios y mano de obra— para tratar de dimensionar los problemas de competitividad general que se presentan para fabricar bienes o proveer servicios en el país.
El análisis abarca 17 bienes y servicios, y se cotejan los precios de la Argentina con los de otros cinco países (Brasil, Chile, Paraguay, Uruguay y Estados Unidos), totalizando cerca de 80 comparaciones de precios, según explica en su presentación el trabajo. En la mayoría de los casos, esa información “surge de un relevamiento propio de sitios web en los que se comercializan estos productos para cada país, dada la escasa disponibilidad de fuentes públicas que ofrezcan dicha información de manera sistemática”, acotan.
El estudio, liderado por el economista Marcos Cohen Arazi, detectó que en los últimos meses no hubo “mejoras significativas en la competitividad argentina”, algo que deja en evidencia “la necesidad de que se encaren reformas adicionales y que haya más tiempo para que continúe el proceso de ajustes de precios relativos”.
De hecho, hubo desmejoras. “De las comparaciones realizadas, el 49% reflejó que los precios de los insumos fueron más bajos en los demás países que en Argentina, contra el 44% de la medición anterior”, explicó el autor a LA NACION, aunque en la mayor parte de ellos se registró en el período una inflación en dólares mayor que la inflación local, a partir de la revaluación de sus monedas frente al dólar estadounidense.
Las mayores dificultades locales para competir se verifican en la producción de manufacturas, según el cuadro que aporta el informe, repitiendo los colores de un semáforo, en parte, por los costos laborales.
Aun así, reconoce que, cuando se compara la Argentina con países con los que las distancias de precios suelen ser menores, como Brasil, Chile y Paraguay, “en general, medición tras medición, la distancia promedio se viene reduciendo”. Mientras que en julio de 2025 la distancia promedio era de 5,8%, en julio de 2026 se redujo a 2,2%, salvo casos extremos.
Pero aclara que “si bien la distancia promedio respecto de los países de menores costos (Brasil, Chile y Paraguay) volvió a reducirse, también aumentó la proporción de bienes y servicios que presentan precios inferiores a los de Argentina, al pasar del 44% al 49% del total de comparaciones”.
“Es algo que indica que la producción local continúa enfrentando desventajas de costos relevantes frente a buena parte de la región”, apunta Cohen Arazi, quien concluye que “si bien se aprecia un proceso gradual de normalización de precios relativos, avanza lentamente y todavía no modifica de manera sustancial la posición competitiva de la Argentina”.
El país con menores costos comparados —considerando las diferencias promedio de precios— resulta ser Brasil, el mayor socio comercial de la Argentina. Allí, los insumos tienen precios más bajos en el 65% de los casos analizados, seis puntos porcentuales más que en la medición previa, aunque las diferencias son menores.
En la otra punta, los países con mayores costos relativos son Uruguay y Estados Unidos, acorde con lo esperado. En Uruguay, el 40% de los insumos y servicios son más baratos que los que afrontan los sectores productivos en la Argentina, mientras que en la economía estadounidense solo el 24% de los precios son más económicos, señala el informe.

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