preparan una ronda de negocios en Punta Arenas para impulsar una cadena de suministros a las islas


El anuncio del presidente Javier Milei acerca de que sancionará a empresas que planeen explotar recursos naturales en las Islas Malvinas volvió a poner sobre la lupa la reunión que tendrán a fin de mes las autoridades británicas en las islas con el gobierno de Punta Arenas, ciudad capital de la Región de Magallanes en Chile. El objetivo es crear una cadena de suministro para sostener la infraestructura que requerirá el desarrollo petrolero del yacimiento Sea Lion que lanzará el gobierno kelper.

El proyecto contempla transportar alimentos, gas licuado, repuestos, materiales de construcción y otros insumos necesarios por parte de la petrolera israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration, que se encuentran en aguas cuya soberanía es disputada por la Argentina.

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La explotación offshore en Malvinas es un proyecto energético que podría generar una nueva infraestructura logística alrededor de las islas, con proveedores, transporte marítimo, construcción, abastecimiento y servicios especializados. Por ese motivo, la naviera chilena Easter Island Line y sectores políticos de Magallanes avanzan en una iniciativa destinada a restablecer una conexión marítima directa con las Malvinas.

El objetivo es transformar a Punta Arenas en un centro de abastecimiento para el desarrollo petrolero de Sea Lion, aprovechando la cercanía geográfica: la distancia marítima desde Chile es aproximadamente la mitad de la existente entre las islas y Montevideo —la única conexión marítima con Sudamérica—.

Por ese motivo, habrá rueda de negocios prevista para el 28 y 29 de septiembre de 2026 en Punta Arenas que buscará avanzar en la conformación concreta de esa cadena de suministros.

Los intereses de Punta Arenas y los kelpers

El alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, es uno de los principales impulsores de la iniciativa. En declaraciones al diario El Mercurio, afirmó que la economía magallánica perdió unos u$s300 millones desde que una declaración del Mercosur de 2011 -respaldada por Chile- prohibió la recalada de barcos con bandera de esas islas en puertos de los países firmantes.

Según Radonich, la Corporación de Desarrollo de Islas Malvinas (FIDC, por sus siglas en inglés) ya cerró un contrato con la naviera Eastern Island y que el primer viaje se realizará en noviembre. El poder de compra de las islas sería de u$s20 millones anuales, adelantó el funcionario chileno, que descartó algún conflicto con la declaración del Mercosur de 2011, porque el barco tendría «otra bandera».

En un comunicado de julio, el gerente de proyectos estratégicos de la FIDC, Sam Cockwell, señaló que «existe un claro interés por parte de Chile en restablecer una conexión marítima comercial con las Islas Malvinas». Además, sostuvo que la visita de Easter Island y la «respuesta positiva» de la comunidad empresarial de las islas «demuestran claramente la seriedad con la que se está trabajando en este proyecto».

Por su parte, Zachary Franklin, director general de la FIDC afirmó que en ese mismo comunicado que “la visita de una delegación empresarial de Chile y la visita de la delegación encabezada por la FIDC a Punta Arenas y Santiago realmente aceleraron el impulso para convertir esto de una simple ‘buena idea’ en una oportunidad real”,

Para la Argentina el problema es que la explotación petrolera creará un corredor logístico regional estable alrededor de las islas, con participación de empresas chilenas y británicas.



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