por qué cambia la dinámica en el segundo semestre y qué habrá que mirar


Con el dólar acelerando, se produjo una renovada falta de liquidez en el sistema, en medio de esfuerzos oficiales por moderar la presión cambiaria. Paralelamente, las perspectivas de inflación comenzaron a moderarse y esta variable dejó de estar en el centro de la escena. Para el segundo semestre, los expertos sostienen que el tipo de cambio será la variable con mayor nivel de monitoreo, seguido por el nivel de tasas y, en tercer lugar, la evolución de los precios.

Así, esta semana la mirada de la city se repartió entre la suba de la divisa de EEUU en las últimas ruedas y la expectativa por una reclasificación de MSCI, que finalmente no ocurrió.

En cuanto a la dinámica entre dólar, tasas e inflación, desde Grupo SBS aseguraron: «El entorno de tasas reales cortas negativas lleva a que exista la posibilidad de que, eventualmente, pudiera haber algún tipo de presión nominal, aunque de momento lo visto en el dólar está asociado, entendemos, más al contexto externo que a la tasa».

Dólar, tasas e inflación: la nueva dinámica de los tres ejes

Así como a comienzos de año la primera variable a analizar era la inflación, ahora las miradas están puestas en qué sucederá con el dólar en el corto plazo.

Al respecto, Justina Gedikian, analista Sr. de Renta Fija de Cohen Aliados Financieros, expresó: «La presión sobre el dólar observada en junio tiene raíces en un proceso que lleva meses. El tipo de cambio real acumula una caída superior al 9% en lo que va del año, y la suba del oficial entre mayo y junio apenas recuperó el 1,8% de ese movimiento. También influye el contexto internacional, dado que el dólar comenzó a fortalecerse frente a todas las monedas».

Y concluyó: «Con el tipo de cambio real todavía lejos del nivel de inicio de año, la liquidación del agro moderándose hacia el segundo semestre y la demanda importadora dando señales de reactivación, el dólar tiene margen para seguir corrigiendo».

Al centrarse en las tasas, desde Grupo SBS analizaron: «Volvemos a enfatizar que, ante eventuales presiones nominales, en especial cambiarias, la respuesta más probable del Gobierno sería un incremento de tasas, con el consecuente riesgo de capital para posiciones en pesos, que será mayor cuanto mayor sea la duration de los papeles. Si bien la política de tasas reales cortas negativas apunta a una recuperación de sectores rezagados de la economía real vía crédito, la situación podría tener eventualmente consecuencias nominales indeseadas si persiste durante demasiado tiempo».

Cabe recordar que, en materia de inflación, las proyecciones anticipan que el proceso de desinflación continuaría de manera gradual en el mediano y largo plazo. Según las estimaciones de BBVA Research, la inflación alcanzaría el 29% hacia fines de 2026 y se moderaría al 20% en 2027, en un contexto de menor volatilidad financiera, mayor estabilidad cambiaria y continuidad del equilibrio fiscal.

Los tres escenarios posibles para el segundo semestre

Desde Parakeet aseguraron que la próxima semana será clave para las tasas de interés, cuando la demanda de liquidez del sector privado se acerque a su segundo pico estacional. «Pasadas las vacaciones de invierno, la liquidez retornará al sistema financiero, por lo que, de haber un movimiento de tasas nominales, sería más bien pasajero. No obstante, la historia puede ser algo distinta para la tasa real», explicaron.

Acto seguido señalaron que durante el segundo trimestre la tasa TAMAR fue negativa, como consecuencia de una combinación de abundante liquidez y sorpresas en los datos de IPC. «Hacia adelante, sin cambios en la política monetaria, pero con una nominalidad que comienza a converger hacia niveles del 2% mensual (o inferiores), el componente real de la tasa cambia sensiblemente», agregaron.

Escenario A: un segundo semestre con menor afluencia de dólares (en términos relativos) comienza a presionar al MULC, por lo que el BCRA endurece las condiciones financieras (cantidad de dinero fija y absorción de pesos vía venta de instrumentos dólar linked). Eso deriva en una tasa (TAMAR) que se torna positiva (por ejemplo, 1,5% real) y se agudiza el incentivo a posicionarse en fondos money market, en detrimento de otros instrumentos de mercado, principalmente los del Tesoro (widening).

Escenario B: la desinflación continúa su curso, lo que reduce el componente real negativo de la TAMAR. En ese caso, la curva CER acorta la extensión de su negatividad (similar a lo que actualmente descuenta el mercado, a juzgar por las tasas forward versus el X31L6).

Escenario C: se produce una reversión estacional. Luego de las vacaciones de invierno, la liquidez regresa al sistema y las tasas reales recuperan negatividad. En ese escenario, prevalece el incentivo a posicionarse en fondos T+1 en detrimento de los T+0.



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