Oportunidades y riesgos de levantar lo que queda del cepo cambiario antes de 2027

Hace apenas una semana, durante su discurso de apertura en la Exposición Rural de Palermo, el presidente Javier Milei aseguró que el Gobierno había “eliminado el cepo cambiario, el robo más grande que sufrió el mercado, dado que lo obligaba a vender a un tipo de cambio inferior al del mercado”. Y en un guiño al auditorio agregó: “No es un tema menor, porque el maldito cepo le quitaba al campo dos tercios de sus ingresos. Vaya que es bueno haber eliminado el cepo”.

En lo que va de su gestión, el Gobierno dio varios pasos para ir desarmando restricciones en el mercado cambiario, una iniciativa valorada por empresarios y ciudadanos comunes. Pero aún subsisten trabas para realizar ciertas operaciones en el mercado de cambios.

Es lo que para algunos analistas justifica la brecha en torno al 5% que aún existe entre las cotizaciones del dólar oficial y el Contado con Liquidación. “Si no hubiera cepo, no habría brecha”, sostienen.

En cuanto al cepo para las actividades agropecuarias, la referencia presidencial apunta a una restricción cambiaria, tal vez no la más difundida o cuestionada, pero sin dudas una que sí tiene impacto en los sectores exportadores. Es el hecho de no poder disponer libremente de las divisas generadas por el comercio exterior, obligando a los exportadores a liquidar los dólares a través del mercado oficial de cambios que, en tiempos de mercados paralelos y amplia brecha cambiaria como hasta 2023, generaba este diferencial negativo del que habla Milei.

“La eliminación completa del cepo cambiario, es decir la remoción de todo tipo de restricciones al movimiento de capitales, ayudaría mucho a despejar del horizonte el riesgo de salto cambiario”, escribió días pasados en su blog el exministro de Economía Domingo Cavallo. Y aconsejó que “se produzca una rápida expansión del crédito bancario en dólares a partir del atesoramiento en esa moneda, que viene habilitando la eliminación gradual del cepo cambiario”. Sería la forma de proveer a familias y empresas del acceso a financiamiento para inversiones en equipamiento y capital de trabajo, analizó Cavallo.

El cepo todavía es una realidad palpable, pero visto en términos concretos, el Gobierno hizo importantes avances en la liberalización de trabas a operar en el mercado de cambios, focalizando especialmente en la habilitación a personas humanas a comprar dólares en el mercado oficial, vía bancaria, a partir abril de 2025.

Luis SeccoSantiago Filipuzzi

Fue el 11 de abril de 2025 en el lanzamiento de la fase 3 del programa económico y a través de las comunicaciones “A” 8226 y “A” 8230 del Banco Central y el Decreto 269/2025. En el mismo momento eliminó la percepción a la compra de dólar ahorro (30%), aunque se mantuvo el sobrecosto para gastos con tarjeta en el exterior, viajes y pasajes cotizados en dólares y pagados en pesos. Esto es parte del cepo que aún queda.

Las otras dos medidas relevantes respecto del levantamiento de restricciones cambiarias apuntan a las empresas. Ante el abultado stock de importaciones impagas por falta de dólares a cotización oficial que heredó la administración Milei, calculado en torno a los US$50.000 millones, en enero de 2024 el Gobierno dispuso la emisión de varias series de Bonos para la Reconstrucción de una Argentina Libre (Bopreal).

El objetivo fue afrontar la deuda privada con proveedores del exterior tomadas hasta el 13 de diciembre de 2023, y establecer un cronograma de acceso a divisas para la deuda nueva con proveedores externos. Ya a mediados de 2024 el flujo de pagos de nuevas importaciones casi se había normalizado.

Rodolfo SantángeloPATRICIO PIDAL/AFV

El otro aspecto crucial del levantamiento del cepo fue habilitar el giro de utilidades y dividendos de las empresas a sus casas matrices. La permanencia de esta traba fue cuestionada históricamente por economistas, debido a sus efectos nocivos para el funcionamiento de las compañías internacionales y su impacto en los planes de inversión.

El momento llegó en abril de 2025, junto con el levantamiento del cepo a las personas humanas, pero aplicable a los dividendos a pagar por utilidades generadas a partir de ejercicios iniciados desde el 1 de enero de 2025, por lo que recién se efectivizaron este año.

Restricciones cruzadas

A partir de estas medidas, básicamente la compra de dólares de particulares y el giro de utilidades y dividendos de empresas (junto con la normalización de los flujos de importación), es que el presidente Javier Milei enfatiza que ya se eliminó el cepo, aunque hay consenso entre los analistas en que aún queda tarea pendiente en esta materia.

Lorena GiorgioRicardo Pristupluk

Lo que resta del cepo se centra mayormente en las llamadas restricciones cruzadas, que afectan a las personas humanas, que no pueden comprar dólares en el mercado oficial si en los 90 días previos lo hicieron en el MEP (Comunicación “A” 8336 del BCRA), una restricción similar al que rige para las empresas que accedieron al CCL (Comunicación “A” 8226 del BCRA).

Además, las personas jurídicas no pueden ir al mercado oficial de cambios para atesoramiento, sí para pagar importaciones y utilidades y dividendos, como ya se dijo. Y otro aspecto clave por lo que puede implicar para la llegada de inversiones es la obligatoriedad de liquidar las divisas en el Mercado Libre de Cambios (MLC).

Tras recordar que lo que queda del cepo se concentra en las restricciones cruzadas, algunas operaciones financieras puntuales y algo de stock de utilidades y dividendos de las empresas anteriores a 2025, María Castiglioni, directora de C&T Asesores Económicos, asegura que “en un país normal no debería haber ningún cepo”.

Entre las contraindicaciones del cepo la economista menciona que “muchos exportadores tienen poco incentivo a liquidar y además traba las inversiones financieras, aunque no la real”, que en general entra por el RIGI (Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones).

Gabriel CaamañoSoledad Aznarez

Gabriel Caamaño, director de Outlier, concuerda en que “hoy hay mucho menos cepo, pero todavía quedan remanentes, sobre todo para personas jurídicas, que no pueden comprar dólares para atesorar y para personas físicas están las restricciones cruzadas”.

Sin embargo, aclara que “lo más significativo es que no hay libre acceso a divisas para las empresas, desde que tenés que decir para qué operaciones compras, ya hay control cambiario”.

“No son menores las restricciones que quedan, fue valioso que las hayan levantado a personas humanas, pero en septiembre se puso que si operás MEP no podés ir al MULC por 90 días. Esto limita y condiciona porque si cobrás un cupón en dólares, no sabés cuándo y dónde podés reinvertirlo”, explica Lorena Giorgio, economista jefe de Equilibra.

Giorgio agrega un dato interesante sobre el cepo y es el costo reputacional del país en materia crediticia. “Si bien las tres calificadoras de riesgo (Moody’s, S&P, Fitch) mejoraron la nota del país, la Argentina tiene que convalidar una tasa de interés superior a la de su calificación de deuda, y es que en el historial argentino también está el cepo”, advierte. En su visión eso complica a un inversor, que no sabe cuándo, ni cómo, ni a qué precio puede acceder a sus dólares.

Martín Kalos, director de Epyca Consultores, recuerda que “no existe una economía que funcione con cepo, que termina siendo un ‘curita’ en el corto plazo, pero en el largo plazo te mata”, y agrega otro remanente del cepo.

Por ejemplo, una empresa multinacional que necesita recibir plata de la matriz para recapitalizarse acá “hoy tiene una operatoria complicada para hacerlo, por una práctica de los bancos, derivada de cómo operaban con cepo”. Esto genera demoras que pueden llegar a semanas y hasta meses y todo eso es costo.

¿Abrir o no abrir?

En el centro del debate acerca de abrir o no el cepo está la disponibilidad de dólares para atender toda la demanda que vendría de los diversos actores económicos. Mientras algunos economistas abogan por el levantamiento total del cepo como salvoconducto para la llegada de inversiones, otros plantean que no hay margen para hacerlo, e incluso que fue un error haber permitido el acceso al dólar oficial a personas físicas en abril de 2025.

María CastiglioniPATRICIO PIDAL/AFV

Para Rodolfo Santángelo, presidente de la consultora Macroview, “la prioridad hoy no es liberar el cepo, la prioridad es acumular reservas, es bajar el riesgo país, recuperar la demanda de dinero, bajar la tasa de inflación, y cuando todo eso esté hecho recién ahí la Argentina se puede dar el lujo de tener un mercado libre de cambios”.

El economista enfatiza, una vez más, que “la salida del cepo en abril del año pasado fue apresurada”, justamente porque aún hay tarea pendiente, y haber salido demasiado rápido llevó a una alta demanda de dólares de particulares.

Según datos del Banco Central, en mayo las personas humanas realizaron compras netas de moneda extranjera por US$2667 millones, y desde el levantamiento del cepo en abril de 2025 hasta mayo pasado, el monto acumulado asciende a los US$38.675 millones.

Por su parte, con el Banco Central comprando dólares para acumular reservas internacionales, tal cual venían pidiendo desde el Fondo Monetario Internacional hasta la mayoría de los economistas, la autoridad monetaria adquirió en lo que va del año US$13.128 millones hasta este lunes 27 de julio. Así, superó el objetivo de US$ 10.000 millones de piso para 2026 y se encamina a llegar al límite superior del rango fijado en US$ 17.000 millones, de continuar con esta tendencia compradora.

Luis Secco, director de Perspectiv@s Económicas, se define desde siempre como “anticepo”, por lo que sostiene que “el mejor momento para levantarlo es hoy, no importa cuándo lo diga”. En este punto, destaca que “en abril de 2025 el levantamiento del cepo fue un poco tardío, en la previa de las elecciones de medio término, por lo que generó un efecto Puerta 12, por un importante efecto atesoramiento”.

Consultado sobre el impacto que tiene el cepo en el clima inversor, Secco considera que la mayoría de las inversiones en la economía real llegan vía el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI), pero apunta que el esquema que está movilizando grandes desembolsos en energía y minería atrae por el tema cambiario (el libre acceso a divisas), no tributario. “El cepo es un desincentivo a la inversión, si no tuviera efecto no estaría ese beneficio para las nuevas inversiones” de más de US$200 millones en sectores clave como energía, minería o siderurgia, acotó.

Riesgo electoral

“En C&T creemos y el Gobierno también lo piensa que hay que salir de esta anomalía que es el cepo, pero no creo que lo saquen antes de las elecciones de 2027, porque ya vimos con estas restricciones vigentes lo que fue la demanda de dólares en 2025”, apunta Castiglioni.

“Si hay una confirmación del rumbo económico se sacaría en 2027, poco tiempo después de las elecciones”, agrega. En su visión ahora viene una etapa de fortalecimiento del mercado de capitales doméstico, aunque pone bajo la lupa al “movimiento de capitales de corto plazo, en un país que exacerba la apreciación cambiaria, porque se hace carry trade”.

Yo ya lo hubiera levantado, ya pasó la ventana para hacerlo y no lo hiciste, el momento era el primer semestre de 2026. Ahora tenés menos chance de capturar los beneficios. Cuanto más cerca de las elecciones, peor, mayores son los costos a pagar”, analiza por su parte Caamaño. Y sostiene que tener cepo “no es gratis, tiene impacto en la economía, en el valor de los activos locales y también en la inversión y la economía real”.

Para Santángelo, “el origen del problema es haber liberado la compra de dólares a las personas”. Destaca la “excepcional performance exportadora que este año va a dar más de US$100.000 millones y US$30.000 millones de superávit comercial”. Sin embargo, “2027 es para estar atentos, parte del superávit es porque la economía está en un nivel muy bajo y las importaciones son magras”. Así, enfatiza que “el levantamiento del cepo para las empresas recién sería para el próximo mandato”.

“Hoy no hay condiciones para levantar lo que falta del cepo, el desafío 2027 sigue siendo muy importante. Creo que el Gobierno va a llegar bien a las elecciones, pero el camino no es fácil, habrá tensión sobre el BCRA y sobre los dólares locales (argendólares)”, afirma Giorgio.

Esos dólares locales son decisivos para asegurar financiamiento a tasa más baja. Esto también es parte del cepo y justifica por qué el país aún no salió a colocar deuda en el exterior y no tiene previsto hacerlo al menos hasta 2027.

“Si uno piensa en 2026 creo que el Gobierno se puede bancar una apertura del cepo, en el primer semestre tuviste mayor demanda de dólares y apreciación cambiaria”, afirma Kalos, pero admite que al Gobierno se le reduce “usar el tipo de cambio como ancla”.

“Al Gobierno le conviene colocar deuda en el mercado local y no salir a los mercados internacionales, esos dólares locales no tienen la misma libertad y el Gobierno todavía obtiene mejores condiciones en dólares en el mercado local que en el exterior”, concluye Caamaño.


COMENTARIOS