Leonardo Román, el socio local de la Hidrovía: heredero de una familia aportante de Milei y con denuncias en licitaciones
En 1994, los hermanos Román separaron sus negocios. Alfredo, el mayor, se quedó al frente de Grupo Román, Ricardo montó una empresa de logística, Oscar se enfocó en el rubro inmobiliario y el menor, Walter, se abrió camino primero en la construcción y luego en el servicio postal. Cada uno levantó su propio emporio. Más de treinta años después, y consolidados en el establishment local, el apellido ingresó a la licitación más importante de la era Milei: a través de Servimagnus, Leonardo Román, uno de los herederos del poderoso clan, se convirtió en el socio local en la concesión de la Hidrovía Paraná-Paraguay.
Los allegados de la familia insisten en diferenciar los negocios de unos y otros. Comparten sangre, pero desde hace mucho tiempo ya no son socios. De todas maneras, y aunque por diferentes motivos, el clan Román fue noticia durante la gestión de Javier Milei por sus relaciones con el oficialismo. La más explosiva fue la de Walter, tío de Leonardo, quien a través de sus empresas aportó $40 millones a la campaña de La Libertad Avanza y en 2025 fue denunciado por una polémica contratación con el PAMI, en la que fue señalado por un presunto direccionamiento y sobreprecio.

Cultores del bajo perfil
Leonardo, hasta ahora, había pasado fuera del radar. Además de estar unidos por el parentesco, los Román comparten una característica: el bajo perfil. De hecho, la participación de Servimagnus en la Hidrovía sorprendió y se conoció recién en marzo, cuando Jan de Nul, que resultó ganadora del proceso licitatorio, presentó una impugnación contra su competidora, Dame Group.
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En el escrito, se expuso que la dragadora belga se había asociado con Servimagnus para llevar adelante un negocio que podría generar ingresos de entre US$200 y US$300 millones anuales. A pesar de que el proceso había sido observado con lupa por los medios, la firma no apareció hasta último momento. PERFIL se comunicó con Jan de Nul, pero evitaron hacer declaraciones.
Ante la consulta de PERFIL, en el entorno de Leonardo se distanciaron de las polémicas que rodean a su tío Walter: “La familia Román tiene más de 70 años de trayectoria en el sector logístico nacional, pero a mediados de la década del 90 las distintas ramas de la familia iniciaron trayectorias empresariales y caminos totalmente independientes. En este sentido, no existe relación societaria ni comercial con otros miembros de la familia Román y, por lo tanto, no nos corresponde responder por las actividades empresariales de terceros”, aseguraron.
Leonardo, el heredero. La privatización del dragado y balizamiento de una de las vías navegables más extensas del mundo es por un período de 30 años. El volumen acumulado de ganancias podría ser cercano a los US$7.000 millones durante toda la concesión, según estimaciones oficiales y privadas recogidas por ElDiarioAR. Con esas cifras, Leonardo se convierte en más que un peso pesado del empresariado local.
Cuando en los 90 se separó de sus hermanos, Ricardo continuó con el negocio de Puertos de Cargas Generales y creó Loginter, que ofrece servicios de logística, almacenamiento, transporte y distribución nacional e internacional. Servimagnus vino después. La empresa se dedica al salvamento y desguace de buques, remoción de estructuras portuarias, izado de carga de proyecto, montaje de equipamiento portuario, balizamiento, dragado y obras hidráulicas.
En la actualidad, Ricardo se desempeña como presidente de Servimagnus y Leonardo como vicepresidente. Allegados a la familia confirmaron que Ariel Román, el otro hijo del empresario, es quien se encarga de Loginter.
Desde Servimagnus se alejaron de cualquier especulación política: “Es una compañía de capitales 100% privados argentinos que opera ininterrumpidamente desde hace casi veinte años en el país. A lo largo de estas dos décadas hemos trabajado de manera sostenida atravesando distintas administraciones gubernamentales siempre basando nuestro crecimiento únicamente en nuestra competitividad y capacidad operativa”
Además, hicieron referencia su experiencia empresarial: “Por eso tenemos el orgullo de que nuestra trayectoria y posicionamiento se deban a nuestro desempeño, brindando soluciones, y a nuestra capacidad técnica comprobada. Contamos con profesionales y recursos técnicos de primera línea, así como equipamiento propio para brindar nuestros servicios con excelencia. En nuestro historial tenemos más de cincuenta proyectos de alta complejidad ejecutados exitosamente en Argentina, abarcando dragado, balizamiento, salvamento, remoción de restos náufragos y control de derrames”, sostuvieron.
Los tíos Román. Los hermanos de Ricardo crecieron como empresarios en diferentes sectores. Alfredo es el más conocido y fue bautizado en los medios como “El zar de las grúas”. El empresario fue quien continuó con CSM SA (Ciencia al Servicio del Movimiento), la empresa familiar que se fundó en 1961 dedicada al transporte pesado. En su cartera también se cuenta a Exolgan SA, un proyecto para desarrollar la primera terminal privada de contenedores de Argentina.
Alfredo también impulsó Exologística, que brinda servicios logísticos asociados al comercio exterior y a la distribución local, y Logistic Platform Inv Lpi, que crea parques logísticos. Las firmas funcionaron bajo el paraguas de ITL (International Trade Logistics SA), cuyo control fue vendido en 2008.
Fue entonces que lanzó Puerto Asís SA, que primero se llamó Organización Román. Desde hace varios años, su hija Karina es la presidenta. Se trata de una empresaria reconocida por el establishment que suele ser asociada al universo libertario por su participación en el Foro Llao Llao, organizado por Eduardo Elsztain.
En el entorno de Karina niegan cualquier vinculación con el mileísmo y la definen como “apartidaria”. Para reforzar la idea, señalan que la mujer ha sido impulsora de iniciativas de interés público que exceden a los partidos como Argentina Debate, Argentinos por la Educación o el proyecto que buscaba instalar la Boleta Única de Papel.

En 2024, el grupo encabezado por Alfredo decidió vender CSM, pero mantiene inversiones en rubros diversos. Entre sus distintas participaciones empresariales se cuenta a Terminales Río de La Plata, DP World, Keclon SA, Farmashop SA, y Roch SA
Oscar, el tercero de los hermanos, se dedicó a los negocios inmobiliarios y creó Inter Depósitos SA. Durante años fue el presidente de CSM SA y cuando la empresa fue vendida sostuvo una participación minoritaria. Sus hijos trabajan en actividades independientes.
Las polémicas de Walter
El tío más joven de Leonardo es Walter, quien luego de separarse del negocio familiar creó Rowing SA, una compañía de ingeniería, construcción, servicios industriales e infraestructura.
En el sitio de Equo Capital, empresa de la cual es presidente Walter, están enumerados sus actuales negocios: Urbano Express, que brinda soluciones de logística y envíos puerta a puerta; Lógico SA y Merlin especializadas en el desarrollo de software y soluciones tecnológicas; ConecTec, que comercializa medidores de energía; Coesa SA, que trabaja en saneamiento ambiental; Direct Group, para soluciones de marketing; y Santa Catalina, una institución médica de rehabilitación neurológica.
Walter es el que llevó al clan Román a la portada de todos los medios en 2025, cuando se supo que Urbano Express fue denunciada por haber sido favorecida por el gobierno de Milei en un contrato por US$450 millones con el PAMI para distribuir panales para adultos. Sus adversarios cuestionaron el proceso por la velocidad con la que se cerró y por la calidad del producto.
Además, en septiembre de 2025, PERFIL contó que, a través de sus empresas, Walter fue uno de los aportantes más relevantes del mundo empresarial en la campaña de La Libertad Avanza. Direct Group y Lógico SA figuran en los registros de la Cámara Nacional Electoral (CNE) con un aporte cada una de $20 millones.
Aunque de forma indirecta, hay otro vínculo con el oficialismo. El viceministro de Salud, el caputista Guido Gianna, fundó en el pasado una empresa llamada Lanson que pretendía dedicarse a la comercialización de productos ortopédicos.
Uno de sus socios era Ramiro Eugenio Negro, quien a su vez trabaja con Walter en Equo Capital. Los allegados al funcionario aseguraron a PERFIL que la firma nunca estuvo operativa y que él no tiene ningún vínculo con los Román.
Mientras el apellido Román vuelve a ocupar un lugar central en uno de los negocios más relevantes del gobierno de Milei, Leonardo intenta estar lejos de la exposición. Sin embargo, la concesión de la Hidrovía lo sacó definitivamente del anonimato. A partir de ahora, no solo quedará bajo observación el multimillonario contrato que integra Servimagnus, sino también el rol que asumirá uno de los herederos de una de las familias empresarias más influyentes del país.

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