TEL AVIV.– Una se inspiró en la última resistencia de su hijo al enfrentarse a los atacantes que arrasaban un kibutz. Otra, por las últimas palabras de su hijo mientras los milicianos lanzaban granadas dentro de un refugio antibombas abarrotado de asistentes a un festival de música que huían del peligro. Un tercero, por sus hermanos cautivos por los que hizo campaña para traer de vuelta.
Tres años después del ataque de Hamas del 7 de octubre, al menos nueve israelíes pertenecientes a familias directamente afectadas por el día más mortífero en la historia del país se presentan como candidatos al Parlamento en las elecciones de este mes. Representan a partidos que abarcan todo el espectro político, pero todos afirman que su objetivo es sanar las heridas de Israel.
Los milicianos que irrumpieron en el sur de Israel en 2023 mataron a 1200 personas y tomaron 251 rehenes, llevándoselos a Gaza. El hijo de Michal Hirsch Negri, Roee, murió combatiendo a los atacantes de Hamas en el kibutz Be’eri, donde perdió la vida uno de cada diez residentes.
Poco después de iniciarse el ataque sorpresa, Roee –recién casado y con una prometedora carrera en el sector tecnológico– movilizó a sus compañeros de la unidad militar de reserva antiterrorista, quienes más tarde relataron sus últimos momentos junto a él.
“Les dijo: ‘No miremos los cuerpos. Estamos aquí para salvar a la gente. Estamos aquí para salvar a nuestro país’. Y esa frase está grabada en mi corazón”, dijo su madre.
Hirsch Negri, de 60 años, se presenta como candidata por Juntos, formación liderada por el exprimer ministro Naftali Bennett e integrada en una alianza de partidos de izquierda, derecha y centro que busca desplazar a la coalición nacionalista-religiosa del primer ministro Benjamin Netanyahu.
“Todo el mundo sabe qué es lo que está mal. Todo el mundo sabe qué está roto. Hablar de lo mal que están las cosas o de lo malo que es el gobierno no nos llevará a ninguna parte. Mi Roee siempre observaba la situación, la analizaba y decía: ‘Bien, ¿qué podemos hacer ahora para arreglarla?’”.
Uno de sus compañeros de candidatura es Noam Tibon, de 64 años, un general retirado cuyo hijo quedó atrapado junto a su joven familia en su casa de Nahal Oz, otro kibutz atacado por Hamas. Tibon y su esposa partieron desde Tel Aviv para rescatar a su hijo; en el trayecto, se enfrentaron a milicianos de Hamas y evacuaron a heridos hacia el hospital.
“El 7 de octubre fue el mayor fracaso de nuestra historia, y lo vi con mis propios ojos”, afirmó. Netanyahu ha rechazado asumir la responsabilidad por la brecha de seguridad y se ha resistido a las peticiones de una investigación independiente.
Deficiencias de liderazgo
Sharon Sharabi, de 51 años, candidato del partido derechista Israel, Nuestro Hogar, asegura haber sido testigo de las deficiencias del liderazgo israelí mientras hacía campaña a favor de un acuerdo para liberar a los rehenes de Gaza, entre ellos sus hermanos Yossi y Eli, ambos capturados por Hamas en el kibutz Be’eri.
Yossi no sobrevivió al cautiverio. Eli, cuya esposa y dos hijas adolescentes fueron asesinadas en el kibutz, fue liberado a principios de 2025 tras casi 500 días.
“Comprendí que, incluso después de que regresen los rehenes, no puedo quedarme al margen y permitir que personas mediocres sigan dirigiendo el país”, declaró Sharabi. “Entendí que debía dejar atrás mi vida para emprender una misión de reparación: devolver al Estado de Israel a sus verdaderos valores”.
No todos consideran que destituir a la coalición sea el camino a seguir. Talik Gvili –madre de Ran, un agente de policía cuyos restos fueron los últimos de un rehén israelí en ser recuperados de Gaza– fue elegida personalmente por Netanyahu como candidata en las listas de su partido.
“Continuaré la misión que Rani emprendió. Él fue a defender a Israel”, afirmó en un video de campaña del partido. “Quiero un líder fuerte, alguien con quien pueda contar”, dijo refiriéndose a Netanyahu. “Prometió traer a Rani a casa y lo cumplió. Prometió lograr un cambio en Medio Oriente y lo hizo”.
Sin embargo, la mayoría de los candidatos provenientes de familias afectadas por los sucesos del 7 de octubre apoyan a partidos opuestos a Netanyahu, impulsados por lo que perciben como fallos cometidos tanto en aquella jornada como posteriormente. Shira Shapiro, de 51 años, se postula como candidata por Yashar, un nuevo partido centrista de oposición liderado por el exjefe militar Gadi Eisenkot, cuyo propio hijo –también soldado– murió en Gaza.
Shapiro afirmó que ella y otros padres de víctimas del 7 de octubre “intentan transformar este dolor y darle un sentido, crecer a partir de él. Eso es también lo que debemos hacer a nivel nacional”.
Su hijo mayor, Aner –músico y soldado que se encontraba fuera de servicio a los 22 años–, había asistido al festival de música Nova, atacado el 7 de octubre, y se refugió junto a otras 26 personas en un búnker situado al borde de la carretera.
Mientras los hombres de Hamas lanzaban granadas al interior del refugio abarrotado, Aner las arrojaba hacia afuera. Sus últimos momentos quedaron registrados en la grabación de la cámara de un auto, en una grabación de audio realizada por una de las víctimas antes de morir y en una fotografía tomada por un superviviente.
Aner dijo a los demás que, si él resultaba herido, ellos debían continuar. “Escucho su voz diciendo ‘sigan después de mí’; él se refería a seguir lanzando las granadas, pero yo escucho su voz diciendo ‘sigan después de mí’”, dijo Shapiro. “Y tengo que seguir después de él. Por eso estoy aquí”.

COMENTARIOS