La visión del Citi: elogios por el superávit fiscal y la baja de la inflación; advertencias por la incertidumbre global
En un nuevo análisis sobre la economía argentina, el banco Citi destacó que el país haya mantenido el superávit fiscal por tercer año consecutivo, la compra de reservas por parte del Banco Central y el aumento de las exportaciones, aunque advirtió sobre el riesgo político local y la incertidumbre global a raíz de las guerras en Medio Oriente y Ucrania, factores que podrían alterar el escenario. El encargado de transmitir el diagnóstico de la entidad fue Ricardo Dessy, economista jefe para el Subclúster Sur (Argentina, Paraguay y Uruguay) de Citi Research, durante una charla virtual con periodistas.
“Somos moderadamente optimistas. Hoy hay una buena foto macro con algunas preocupaciones. La Argentina es un país vulnerable con poco nivel de reservas donde siempre puede haber un factor exógeno que modifique las variables. Básicamente, estamos viendo una parte de la película, que es cuando empieza a haber sensaciones encontradas”, inició su exposición Dessy.
El economista se refirió a un “pizarrón” en el que podrían anotarse, de un lado, las sensaciones buenas y, del otro, las no tan favorables. Entre las primeras, identificó el resultado fiscal consolidado. “El gran gasto era en salarios, jubilaciones, subsidios. Cortar eso era difícil y ahora no solo hay superávit primario, sino también financiero. Creemos que el año terminará con superávit financiero de 0,01 puntos del PBI, lo cual es bueno. Este tipo de ajuste hecho de forma violenta es insostenible y era la forma en la que se hacía en el pasado. Por eso, este superávit, aun con vicios como el deterioro real de las jubilaciones y la suspensión de la obra pública, tiene el mérito de la sostenibilidad”, evaluó.
Otra buena noticia, para Dessy, es que el Gobierno volvió a comprar reservas y que hubo un cambio de paradigma en creer que comprar dólares iba a ser inflacionario; eso está permitiendo que el Central sume más dólares. “El gran miedo de la compra de reservas era el pass-through, pero cuando no hay exceso de pesos, cuando sube el tipo de cambio, no sube la inflación”, estimó.
De todos modos, en este punto Dessy advirtió que todavía falta una etapa de corrección de precios relativos y márgenes que se habían retrasado cuando el país tenía más de 200% de inflación anual. Esto, además de la fuerte corrección de tarifas energéticas, que en algunos casos llegó al 1000%, va dando ese piso de inflación del 25%-30% anual que se ve hoy y que es difícil de bajar.
Y la tercera gran noticia, para el economista, es el aumento de las exportaciones y que el objetivo de exceder los 100.000 millones de dólares se va a dar con ventas externas energéticas, que generan más estabilidad de flujos que las exportaciones de la agroindustria, más estacionales.
“En base a estos pilares, es una muy buena noticia que las calificadoras de riesgo hayan mejorado la nota de la deuda argentina. Eso impedía el acceso de muchos fondos a invertir en el país por ser de alto riesgo. Esto va a permitir que muchos fondos puedan comprar activos argentinos. No tenemos mercados de capitales locales y esto abre posibilidades para el financiamiento que necesitará la Argentina para todos los proyectos que se anuncian”, dijo Dessy.
En cuanto a la parte del pizarrón que “hay que mirar con atención”, el analista de Citi Research identificó, en primer lugar, el crecimiento de la economía. “Este año prevemos un 2,9% o 3%, pero es muy asimétrico. Crecen fuerte oil and gas, litio, cobre, minería. Por la situación en Rusia, Venezuela y Medio Oriente, el mundo desarrollado está apuntando a la motorización eléctrica y se necesitan más litio y cobre para electrificar. Ahí se están dando las grandes inversiones, pero no son sectores intensivos en empleo como sí lo son el comercio, la industria y la construcción, que están retrasados”, señaló.
De todos modos, para Dessy, “en algún momento esas grandes turbinas, la minería, el petróleo, la carne, el agro, van a traccionar, pero el proceso es lento. Y añadió: “Construcción es otro problema porque está atado al tipo de cambio y hoy construir no es barato. El comercio, en tanto, tiene un problema global. Millones de empleados públicos y de jubilados tienen menos poder adquisitivo y, además, la suba de tarifas hace que la disponibilidad de ingresos sea menor. Si sumamos el efecto de la compra digital, vemos que está cambiando mucho el consumo”.
Otra amenaza, para el analista, es el riesgo político. “La Argentina siempre fue muy volátil y estamos por entrar en los últimos 12 meses previos a las elecciones”, señaló, aunque matizó: “La oposición no está teniendo candidatos claros para competir con el Gobierno y cualquier propuesta necesita del apoyo de los gobernadores. De haber prosperidad, vendrá del interior; por eso los gobernadores están interesados en que esta inversión en carne, agro, minería, petróleo y gas siga y no en volver al modelo Estado centrista”.
En este sentido, también ponderó que, con la presentación del programa financiero, el Ministerio de Economía haya tratado de aportar claridad sobre los supuestos sobre los que está trabajando. “Tan importante como ejecutar es diagnosticar; cuando tenés el diagnóstico acertado, el camino hacia adelante se hace bastante más fácil. El Gobierno, a diferencia de otras épocas, en las que trató de subestimar el riesgo electoral, esta vez dice ‘sabemos que en estos dos años tenemos estos vencimientos y que en el medio está el tema electoral’. Después, el futuro siempre es incierto y más el futuro del mundo actual. En el programa financiero veo algunos supuestos fuertes, pero no hay supuestos irrealizables”, explicó.
Finalmente, Dessy advirtió sobre el riesgo de que suba la tasa de interés en el mundo por presiones inflacionarias. “Eso sería muy malo para la Argentina. Pero en Citi desafiamos el contexto y hasta pensamos que puede haber una baja de cuarto de punto en algún momento del año. Sería malo un aumento de la tasa porque nos agarraría en el medio del proceso de compra de reservas y necesitamos más financiamiento. Si se da un fly to quality, sería un gran riesgo para la continuidad del modelo”, advirtió.

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