La (r)evolución de los seguros y la inteligencia artificial

Tambien Podes Leer

Recientemente surgieron algunas publicaciones que, solo por sus títulos, me llamaron la atención porque se referían a una teoría por la cual el mercado mundial de los seguros podría sustituir sistemas claves de la Administración Pública y el Estado para promulgar un modelo más eficiente manejado por entidades privadas y capitales de “riesgo”, que promueven modelos efectivos de rentabilidad en lugar de aquellos deficitarios dirigidos por entes estatales ineficientes.

Más de uno que me conoce hace años me ha escuchado sostener que “todo es asegurable”, y dada la dedicación de mi vida entera ha sido a la actividad de riesgos y seguros, sin dudar un segundo inicié una investigación profunda de los antecedentes que originan este concepto, con la firme idea de averiguar si existe un modelo de ampliación del negocio al cual me dediqué toda mi vida.

Esa investigación me dirigió casi en forma directa a los trabajos de un economista, Robert P. Murphy, del Ludwig von Mises Institute, que en el año 2002 publicó su primera edición del libro Chaos Theory, dos ensayos sobre la anarquía del mercado (Two Essays onMarketAnarchy) que leí y re-leí con interés y detalle.

Esto no les gusta a los autoritarios

El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.

Aclaro de antemano que apoyo a priori los conceptos de libertad y del libre mercado desde que mi padre, un estudioso de verdad, me hizo leer hace años atrás a Smith, Von Mises y Hayek.

Yuval Noah Harari advirtió sobre el plan tecnológico de Milei: «Creará un ‘Estado IA’ incontrolable»

El trabajo de Murphy tiene una serie de argumentos cautivantes y una lógica bastante convincente, sobre todo si se compara con el rol sustancialmente deficiente que han tenido, y tienen aún, los Estados en materia de administración de intereses públicos. Materias como la educación, la salud, la justicia y la seguridad en prácticamente el mundo entero han decaído en calidad y se han convertido en sistemas ineficientes en primer lugar y corruptos en muchísimos países, aun del primer mundo.

El concepto de Murphy resulta atrayente y hasta pragmático: sustituir modelos estatales por sistemas privados que deban necesariamente ser rentables para funcionar correctamente y que las relaciones de los individuos se manejen por contratos (en este caso de seguros) pagando primas de riesgo como contrapartida para poder “operar” en la vida en comunidad.

Milei le respondió a Harari por la regulación de la IA: “No significa lanzar el Día del Juicio de Terminator”

La revolución de los seguros y la inteligencia artificial

Más allá de cierto nivel de imposibilidad de poner en práctica a cualquier nivel individual (un solo Estado nacional, provincial o municipal) por la insuficiencia de respaldo económico que requeriría y la falta de mercados capitalizados para respaldar un cambio de paradigma tan profundo y arraigado en la cultura, a primera vista el concepto de la Chaos Theory puede sostenerse con fuertes argumentos.

La modernidad nos propone la sustitución de un orden moral por otro carente de ella para que nos regule»

Claramente, con el mundo financiero tal como lo conocemos hoy, presentar un cambio de semejante envergadura sería literalmente imposible en casi cualquier lugar del mundo, y mucho menos en nuestro país que aun necesita recuperarse de años de desmanes de administraciones defectuosas o deliberadamente ineficientes.

Sin embargo, estamos ante el advenimiento de la inteligencia artificial que viene no solo a hacer más eficientes los procesos humanos, sino a romper paradigmas enteros y cambiar el mundo en formas que no podemos siquiera empezar a entender. Quizás por ese lado se encuentra la solución que permita aplicar a futuro el concepto de Murphy.

Siguiendo esa línea de razonamiento donde la IA haría que todo sea posible, me impuse la idea de estudiar otros nuevos conceptos, también en discusión actualmente, sobre las sociedades sin empleados humanos que estarían promocionándose en esta nueva era, y que incluso generó un proyecto de ley para autorizarlas en nuestro país con fuertes beneficios para quienes inviertan miles de millones de dólares en esta nueva modalidad de empresas.

Que las relaciones de los individuos se manejen por contratos (en este caso de seguros) pagando primas de riesgo como contrapartida para poder “operar” en la vida en comunidad»

Inmediatamente uno se choca de frente con la última encíclica Rerum Novarum del actual Papa de la iglesia católica. En su texto advierte sobre el riesgo de la IA sin humanidad que la dirija, y que lleva a los hombres (la humanidad en su totalidad) a correr un serio riesgo moral y filosófico que empieza a hacer tambalear toda la lógica agnóstica del mundo moderno.

Aclaro que, a pesar de mi férrea educación católica en el Colegio La Salle de Buenos Aires, soy crítico de todas las instituciones religiosas incluyendo la mía, sin dejar de ser un creyente casi ecuménico en Dios o como quieran llamarlo según sus respectivas religiones (Yahvé, Alá, o sus múltiples representaciones en las religiones politeístas o incluso no-teístas). Mi crítica no es por la religión en sí, sino por la administración humana de todas ellas en distintas épocas.

Es en este escrito en particular donde se habla claramente del enorme riesgo de dejar las decisiones a una entidad que no entiende, ni podrá entender nunca, conceptos críticos de la naturaleza humana y que, en aras de lograr sus objetivos, carecerá siempre de contemplación moral y filosófica del cual la humanidad no puede escapar.

La IA se alimenta solo primariamente de los conceptos humanos para evolucionar, pero en su segunda fase se educará a sí misma y empezará por cuestionar todos los que no tengan una lógica férrea y abstracta.

No siempre un delito es un delito, y no siempre acción legal es legal. Matar es un delito, pero la defensa propia o la muerte en una guerra no se evalúa de la misma manera. Causar una muerte utilizando un auto puede o no ser un delito dependiendo de la intencionalidad o incluso la actitud desaprensiva del conductor (culpa con representación en términos jurídicos). O sea que existen graduaciones esenciales a considerar en cada caso para la determinación de un delito.

Es enorme el riesgo de dejar las decisiones a una entidad que no entiende, ni podrá entender nunca, conceptos críticos de la naturaleza humana y que, en aras de lograr sus objetivos, carecerá siempre de contemplación moral y filosófica»

El delito y la actividad delictiva también puede ser un negocio, ilícito en principio, pero negocio al fin. Basta ver los casos conocidos como los esquemas Ponzi y otros modelos sofisticados de fraude, hasta las mafias de todo el mundo que se dedican a operaciones legales e ilegales, siendo estos últimos los más rentables precisamente por su condición.

Volvemos entonces al riesgo y a la evaluación de porqué las empresas en general no se dedican a las actividades ilícitas como medio de generar ingresos. El riesgo de un empresario que opera ilegalmente es el juicio y la condena. No pretendo con esto simplificar ni desnaturalizar el concepto moral de la gente de bien; por el contrario. La gente de bien también confronta el juicio y la condena pero de una naturaleza más comunitaria que sea por religión o por convivencia social.

Para las religiones monoteístas que creen en la vida espiritual, es el juicio de Dios y la condena de la eternidad fuera de la gracia divina, para otros será el karma, la reencarnación negativa o simplemente el rechazo y oprobio social.

La IA generará la destrucción absoluta de paradigmas, y por ello es impredecible en su finalidad y medios de lograr sus objetivos»

En cambio, para una empresa eximida de humanidad, donde todos los cargos y las decisiones son tomadas por la IA no existe ni juicio ni condena de ninguna naturaleza. Y, siendo así, ¿qué impediría que, con objetivo único de aumentar la rentabilidad de la empresa, optara por un camino delictual donde el retorno de la inversión es sensiblemente superior? Incluso, si aún fuera posible el cierre, no es un castigo ni para la IA que la dirige ni para los inversionistas, ajenos a la gestión y, por tantoexentos de ser imputables de los delitos cometidos por la IA. Simplemente deberán redireccionar sus ganancias hacia otra empresa de similares características.

Agrego un comentario respecto de un debate actual entre quienes advierten en contra y quienes apoyan la idea de otorgarle personería jurídica a empresas gestionadas puramente por IA: ambas evaluaciones se fundamentan en observaciones humanas que opinan, pero no podrán dar certeza alguna sobre riesgos (unos) y beneficios (los otros) sobre cómo evolucionará la IA.

El problema de ambos lados, y quizás del mío también, es proyectar esa evolución sobre criterios del pasado y el presente. La IA definitivamente no es un sistema de eficientización de procesos actuales, ni se limita por parámetros de ninguna índole. La IA generará la destrucción absoluta de paradigmas, y por ello es impredecible en su finalidad y medios de lograr sus objetivos. Esa es la clave de la encíclica emitida por el Vaticano: un sistema impredecible, carente de humanidad y de control humano directo, jamás estará al servicio de la humanidad.

Volviendo a los seguros, y nuevamente en línea con la discusión inicial, un principio fundamental de la técnica aseguradora es que se trata de un contrato que posee una moral indiscutible al requerir algunos aspectos básicos: debe tener un objeto lícito es decir que, contrario a Murphy, el homicidio u otros delitos no pueden ser asegurables; debe ser aleatorio, es decir que no deben descansar en la voluntad de ninguna de las partes que la condición de ejecución del contrato se cumpla; y el tomador del seguro debe tener un interés asegurable válido, es decir debe sufrir un daño de alguna naturaleza vinculado en forma directa con el evento en cuestión.

Estas características hacen que actos volitivos como robar o matar, nunca podrían asegurarse, no solo porque serían delictivos, sino porque sería el propio asegurado quien causa el evento objeto del contrato.

Obviamente esas características están vinculadas a la definición tradicional del concepto de seguros y habrá quienes lo desafíen intentando introducir otros más modernos que mejor se acomoden a la teoría esgrimida por Murphy, pero ¿no es exactamente lo que él plantea con su teoría cuando pretende sustituir el rol de Estado por el de las empresas privadas de seguros? Veamos…

Para vivir en comunidad, la humanidad ha visto necesario regular los derechos individuales en pos de un esquema uniforme donde todos los hombres son iguales ante la ley, y aquellos solo deben chocar con los de la sociedad para mantener una convivencia que no se regule por la ley del más fuerte. En ese sentido ha gradualmente creado leyes o regulaciones para determinar cómo deben convivir los humanos. Desde el no matarás más básico hasta las reglas del comercio y la convivencia en sociedad, son el reconocimiento de derechos propios, limitados a confrontación por los del resto de las personas.

Para lograrlo han creado instituciones de observación y elucubración de dichas leyes que luego han buscado las opiniones de los regulados para determinar su aplicabilidad.

Como no todos pueden ponerse de acuerdo y hay quienes por distintas circunstancias optan por no cumplir con ese ordenamiento, también fue necesaria la fiscalización de su cumplimiento y la determinación de la autoridad para llevar adelante esa fiscalización e, incluso forzar a cumplirlas.

A la vez, para garantizar que la entidad fiscalizadora no se exceda en su celo de forzar a cumplirlas, se han creado instituciones independientes de los fiscalizadores que objetivamente deben determinar si el eventual incumplimiento ha sido tal o si han existido circunstancias especiales que sostienen lo contrario.

Así es como se han ido generando los modelos actuales de gobierno, leyes y justicia que toda agrupación de individuos tiene y necesita tener para la convivencia humana. Algunas de ellas funcionan mejor y otras peor, pero en todos los grupos sociales existen.

Es lo que algunos llaman el contrato social, los acuerdos necesarios para la convivencia colectiva. Pretender sustituir este modelo público y colectivo por un sistema privado y de corte netamente comercial deja de lado un sinnúmero de situaciones que nos son susceptibles de ese atributo, ya que dejarán un rédito de corto plazo o siquiera rédito alguno.

La protección de los débiles, en un sentido amplio, no es ni será un buen negocio y por lo tanto no sería del interés de ninguna empresa que tenga fines rentables.

Concuerdo plenamente con quienes consideran que el sistema actual adolece de profundas fallas por un afán estatista de controlar todo y erróneamente suponer que solo el bien público (interpretado por quienes lo detentan) es quien debe definir el modelo de convivencia social. Pero un sistema privado adolecería de las mismas fallas e inequidades, porque estaría definido por otro grupo de personas tan defectuosas como los primeros.

Y, si en persecución de una modernidad tecnológica que impida las fallas de los humanos, como ser la IA, enfrentaríamos a muy corto plazo otros, nuevos riesgos propios de la falta de humanidad de las maquinas que nos controlarían.

Murphy, su Chaos Theory, simplemente plantea la sustitución de un modelo humano por otro igual de defectuoso y la modernidad nos propone la sustitución de un orden moral por otro carente de ella y que nos regule. Más allá de la imposibilidad práctica en el corto plazo, es mucho más preocupante que efectivamente se pueda lograr apelando a una tecnología que pueda prescindir de toda humanidad.

En lugar de intentar hacer un cambio radical para ir hacia un sistema que no tiene ninguna garantía de eficacia y supone un incremento de riesgos hasta hoy desconocidos, sería más eficaz trabajar en un proceso de hacer más eficiente y transparente el modelo conocido, reducir las áreas en las que jamás debió tener injerencia y optimizar lo que ha llevado siglos lograr.

Por el lado de seguros, lamento informar que por acá no hay nuevos negocios posibles…

*CEO de Lockton Argentina & Uruguay

COMENTARIOS