La peligrosa geopolítica de Milei

El tercer viaje de Javier Milei a Israel desde que es Presidente no sería más que una anécdota diplomática si no se diera en el contexto del fervor con que el líder libertario abraza la ofensiva de Benjamin Netanyahu y su aliado Donald Trump contra el régimen de Irán. Pegarse a ese conflicto, hacerlo propio, decir que la Argentina también está “en guerra”, entre otros excesos, puede servirle para congraciarse con sus socios internacionales, pero a la vez parece una mala idea para un país que en el pasado sufrió dos atentados -el de la Embajada de Israel y el de la AMIA- que los investigadores locales adjudican al gobierno de los ayatolás. Irán es un enemigo peligroso y Milei no hace más que provocarlo.

Y cuando se le menciona ese dato de la realidad, lo que contesta, en tono místico, es que hay que tomar partido “por el Bien” y “contra e Mal”. Imposible discutir seriamente sobre geopolítica en esos términos absolutos.

Antes de la visita de estos días a Netanyahu, Irán ya había respondido con dureza a la declaración de guerra de Milei. En un comunicado más que explícito, el régimen de Teherán calificó al libertario de “enemigo” y dijo que cometía “un grave error de cálculo” al alinearse con Israel y Estados Unidos en el conflicto en Medio Oriente. El texto incluso apunta directamente contra el presidente argentino y su canciller Pablo Quirno y los acusa de haberse convertido en “partícipes” de la ofensiva bélica de sus aliados.

En esta última incursión por Israel, mientras recibía un doctorado Honoris Causa en la Universidad de Bar-Ilan, el líder libertario levantó la voz: “Con determinadas culturas no vamos a poder convivir, porque nosotros defendemos la vida y ellos nos van a querer matar”.

La diplomacia, ese arte de buscar consensos, no tiene lugar en su lógica.

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