Fuerte mensaje: León XIV fue a la isla de Lampedusa, símbolo del drama de los migrantes


ROMA.- Justo el 4 de julio, día del 250 aniversario de la Independencia de Estados Unidos, el papa León -nacido allí- repitió este sábado el viaje que realizó Francisco a la diminuta isla de Lampedusa, símbolo del drama de cientos de miles de migrantes. Desde este lugar emblemático, lanzó un llamado a los líderes del planeta “para que el mundo de hoy y de mañana sea más humano para todos”, pidió el respeto de la dignidad de cada persona e interpeló especialmente a Europa.

A 13 años de la histórica visita de Jorge Bergoglio, que decidió repentinamente visitar a una isla que queda más cerca de África que de la península, tras quedar impactado después del enésimo naufragio de una barcaza repleta de desesperados que se ahogaron en el Mediterráneo, su sucesor también denunció este espanto.

La visita de León XIV a la isladpa – IPA via ZUMA Press DPA

Los muertos en este mar son víctimas ya sea de decisiones tomadas o de decisiones omitidas. El desinterés por el bien común y la corrupción en los lugares de proveniencia, un sistema económico mundial que genera pobreza y exclusión, el miedo que fomenta prejuicios y desprecio, el pensamiento de que estos problemas no nos competen, los cálculos criminales de quien lucra a costa del drama de otros, el paso lento y difícil de una mera gestión de las emergencias a la elaboración de políticas orgánicas y compartidas: todo esto reproduce el apresurado ‘pasar de largo’ del relato evangélico”, advirtió, durante la misa que celebró en un campo deportivo ante 6000 personas. El 8 de julio de 2013, en lo que se convirtió en el primer viaje de su pontificado, Francisco había denunciado en Lampedusa “la globalización de la indiferencia”.

En una jornada de mucho viento, el Papa, que llegó desde Roma en avión a las 9 de la mañana, lo primero que hizo fue ir al cementerio de la isla, donde dejó una corona de flores para homenajear a los miles que no lograron alcanzar el sueño europeo. Según datos de Unicef, en los últimos quince años, 26.000 personas murieron en el intento por llegar a Lampedusa, paraíso del turismo, con aguas azules y costas paradisíacas por las que pasaron unos 400.000 migrantes, ubicada al sur de Sicilia.

El tributo de León XIV en el cementerioap – Ansa POOL

León XIV, que fue a Lampedusa un 4 de julio, rechazando una invitación a su madre patria en el 250 aniversario de su independencia –otro mensaje a la visión en la antípodas sobre los migrantes de la administración de Donald Trump– también se detuvo y luego cruzó, de la mano de dos niños hijos de migrantes, la denominada Puerta de Europa. Se trata de un monumento inaugurado en 2008, realizado por el artista Mimmo Paladino a través de bloques de material formado por objetos de uso cotidiano -zapatos, vajillas y sombreros- que se volvió un símbolo de la isla y visible desde el mar.

Ágil y deportista, Robert Prevost caminó bajo el sol sobre las rocas amarillas de la costa y se paró a rezar frente al mar azul. Tan fuerte era el viento en ese momento, que le hizo volar su solideo blanco, al que corrió y recuperó.

Un momento emocionante de la visita de tres horas y media fue cuando un niño migrante llamado Leo, que hace 10 años se quedó sin mamá (murió ahogada en el mar), le regaló una pelota de fútbol del Mundial. “Me dicen que dejé de llorar cuando me dieron una pelota hecha de cartón”, evocó, leyéndole una carta. “Espero que esta pelota que te regalo ahora pueda llegar a otro niño y hacerlo feliz como a mí”, añadió.

El Santo padre inauguró una placa dedicada a Francisco en el muelle Favalorodpa – IPA via ZUMA Press DPA

Luego, como estaba previsto, inauguró una placa dedicada a Francisco en el muelle Favaloro, en presencia del alcalde y otras autoridades de una isla donde viven unas 6000 personas durante el año, pero cuya población se cuatriplica durante el verano. “El Papa ha estado cerca de ustedes durante este tiempo tan exigente. Y hoy estoy aquí para decirles que el Papa sigue acompañándolos, apoyándolos y animándolos”, dijo. “No he venido a pronunciar discursos, sino a celebrar la Eucaristía: el signo supremo de la presencia de Cristo en medio de nosotros. El gesto de Jesús de partir el pan para entregarse a sí mismo da sentido y fuerza a nuestros propios actos cotidianos de cuidado y de compartir. Sí, este es un lugar donde las acciones valen más que las palabras. Sin embargo, para que las acciones sean verdaderamente humanas, requieren un corazón. Por eso nos hemos reunido aquí: para recibir de Cristo el amor que solo Él puede darnos, a fin de que el mundo de hoy y de mañana sea más humano para todos”, explicó.

Durante el sermón que pronunció en la misa, León agradeció a los habitantes, voluntarios, instituciones civiles, sacerdotes, psicólogos, educadores y demás personas implicadas en la recepción de migrantes de Lampedusa por “el milagro de la compasión”. “Sí, porque entre ustedes se organiza el amor, aquel amor del cual la compasión, que ve al hermano en el mar, es como el primer estremecimiento, la llamada profunda a atreverse a aquello que nunca se hubiese pensado”. Saludó luego a los migrantes presentes: “No han simplemente recibido, sino que muchas veces han ejercitado la solidaridad en su viaje, como pobres que ayudan a los más pobres. Gracias, hermanos y hermanas, porque no hay nada que se pueda dar por sentado en su gesto de hacerse prójimos, nada que sea automático”, advirtió.

En su discurso, interpeló a Europadpa – IPA via ZUMA Press DPA

Habló después de la “civilización del amor” propuesta por sus predecesores y por él en su encíclica “Magnifica Humanitas”, e interpeló especialmente a Europa. “Desde este borde de Europa en el Mar Mediterráneo, se ve mejor el llamado más que trascendental que el fenómeno migratorio dirige a la sociedad europea”, afirmó. “Tanto por este aspecto –como por lo que se refiere a la transición ecológica y de la promoción de la paz– Europa posee un potencial único, que deriva de su historia y de su cultura y, por eso mismo, una equivalente responsabilidad”, subrayó. “Por su posición geográfica y por su estructura institucional, Europa tiene la capacidad —en esta área— de afrontar la crisis de modo orgánico, insertando los primeros auxilios en un plan estratégico de larga duración, que sea capaz de acoger, proteger, promover e integrar a los migrantes y, al mismo tiempo, trabajar por el desarrollo, de tal forma que nadie se vea obligado a emigrar. Todo esto velando por el respeto de la dignidad de cada persona. Es un deber de las instituciones públicas, pero también de toda la sociedad civil y de la Iglesia”, remarcó.

Finalmente, al hacer notar en el escenario la imagen de la Virgen de Portosalvo, patrona de Lampedusa, recordó que a San Agustín le gustaba describir la vida humana como navegación por un mar en tempestad y su destino como un puerto firme y seguro. “No nos dejemos vencer por el miedo, si no consideremos las dificultades cotidianas como un tiempo de oportunidad y testimonio”, pidió. “Todos tenemos en Dios un puerto seguro, del cual cada comunidad cristiana está llamada a ser un reflejo en la Tierra. Y a ustedes, comunidad de Lampedusa y Linosa, que no les falte nunca el respiro de la fe, de la esperanza y de la caridad”, concluyó, cerrando con “¡O’scià!”, el saludo típico de Lampedusa.




COMENTARIOS