Fitch pidió que el Gobierno genere un “colchón” de dólares para 2027 y cree que el rumbo podría sobrevivir aun sin Milei

La decisión de Fitch Ratings de subir la calificación de la deuda argentina de CCC+ a B- no implica que el país haya dejado atrás sus fragilidades financieras, pese a los avances registrados durante la gestión de Javier Milei. La agencia, una de las tres grandes calificadoras globales junto con Moody’s y S&P, advirtió sobre la necesidad de construir un “colchón” de dólares —o una suerte de “póliza de seguro”— que le permita atravesar el proceso electoral de 2027 sin quedar nuevamente expuesta a episodios de volatilidad financiera y cambiaria. Aun así, consideran que parte del nuevo rumbo económico podría sostenerse incluso ante un eventual cambio de Gobierno.

Así lo explicó Todd Martínez, en una entrevista exclusiva con LA NACION, senior director y cohead de soberanos para América de Fitch Ratings, uno de los ejecutivos que lideró la decisión de elevar la nota crediticia de la Argentina por primera vez desde la reestructuración de deuda de 2020.

“Lo que siempre queríamos es ver una acumulación de reservas más allá del pago de la deuda”, señaló Martínez. “El Gobierno estaba acumulando reservas para poder pagar la deuda, pero queríamos ver una acumulación extra para que haya un colchón antes de un año electoral”, agregó.

La mejora de la nota llevó a la Argentina nuevamente a la categoría B-, un escalón que el país no mostraba desde 2018 y que tiene implicancias concretas sobre el acceso al financiamiento. Miles de fondos institucionales y bancos internacionales tienen prohibido por estatuto invertir o prestar a países con calificaciones CCC o inferiores, pero sí pueden hacerlo en la categoría B. Sin embargo, se necesita que otras calificadoras avancen en el mismo sentido. La expectativa entre inversores y en el equipo del ministro de Economía, Luis Caputo, es que así será.

“Una calificación de riesgo no es una nota para un gobierno de turno ni una expectativa de crecimiento económico. Está muy enfocada en la capacidad de un gobierno de pagar sus deudas en moneda extranjera”, aclaró Martínez.

En ese sentido, remarcó que el principal factor que sigue limitando la nota argentina es la liquidez externa. Es decir, la relación entre los dólares que el país necesita para afrontar vencimientos y la capacidad efectiva de acceder a esas divisas mediante reservas propias o nuevo financiamiento. “Y eso sigue siendo una debilidad de la Argentina”, afirmó, en referencia a la capacidad del país de generar y acumular divisas más allá de los pagos de deuda.

Para Fitch, durante los primeros dos años de Milei, el Gobierno logró avances significativos en el frente fiscal y en el proceso de desinflación, pero priorizó esos objetivos por encima de la acumulación de reservas. Ese fue uno de los motivos por los que la mejora de la nota demoró más de lo que esperaba parte del mercado.

Según Martínez, el Gobierno desde que comenzó 2026 sí está priorizando la compra de dólares y cuenta además con una mejora estructural en el frente externo impulsada por el crecimiento de las exportaciones energéticas y mineras en un contexto de mejora de los precios de materias primas por la guerra en Medio Oriente.

Fitch destacó precisamente el superávit energético, la expansión de proyectos vinculados al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y la mejora en la cuenta corriente externa. También proyectó que las reservas brutas podrían cerrar el año cerca de US$52.700 millones. El Banco Central lleva comprados más de US$7000 millones en lo que va del año, aunque gran parte de esos fondos se destinaron a afrontar vencimientos.

Aun así, la agencia considera que el escenario financiero de cara a 2027 continúa siendo desafiante. El próximo año concentra fuertes vencimientos de deuda soberana (en total unos US$27.000 millones) y coincide además con las elecciones presidenciales, un factor que Fitch considera particularmente sensible en el caso argentino.

“Todavía es un país donde las elecciones importan demasiado, en el sentido de que podrían cambiar el rumbo económico”, sostuvo Martínez. “Pero más importante aún es que el mercado financiero es supersensible a los acontecimientos políticos, las encuestas y la popularidad presidencial”.

Esa sensibilidad política es uno de los factores que, según la calificadora, sigue explicando por qué los bonos argentinos rinden cerca del 10% anual en dólares incluso después de la mejora de la nota, muy por encima de otros países con calificaciones similares.

En ese marco, el ejecutivo defendió la idea de que salir a los mercados internacionales, incluso pagando tasas altas, podría fortalecer el perfil crediticio argentino en vez de debilitarlo.

“Pensamos que ir a los mercados por un monto significativo, aunque con tasas altas, le daría a la Argentina una póliza de seguros muy útil para un año electoral”, explicó. “Si no compro el seguro y no pasa nada, voy a estar mejor financieramente. Pero con esa póliza puedo dormir más tranquilo y también mis acreedores”. Esta semana, por ejemplo, Bolivia y Ecuador volvieron a emitir deuda internacional a tasas cercanas al 9%, en operaciones que fueron seguidas de cerca por el mercado argentino.

El Gobierno, sin embargo, optó hasta ahora por evitar emisiones externas de gran escala y buscar mecanismos alternativos de financiamiento más baratos. Entre ellos aparece la nueva estructura de garantías multilaterales que negocia con organismos como el Banco Mundial y el BID. Según Martínez, Fitch considera positivamente esa estrategia porque podría mejorar la ecuación de financiamiento sin implicar vencimientos de corto plazo como los repos que utilizó hasta ahora el BCRA.

El Banco Central lleva comprados más de US$7000 millones en lo que va del año aunque gran parte de esos fondos se destinaron a afrontar vencimientos.TWITTER / MARIANAKBOOM – TWITTER / MARIANAKBOOM

“Tenemos entendido que esas garantías multilaterales podrían respaldar préstamos privados de mediano plazo”, indicó. “Eso sería mejor que los repos de corto plazo, porque evita concentrar vencimientos en años electorales”.

La mejora de la nota también estuvo vinculada, según Fitch, a un cambio más profundo en la percepción sobre la economía argentina. Martínez aseguró que hay señales de que el nuevo esquema macroeconómico podría sostenerse incluso frente a un eventual cambio de gobierno. Incluso si la opción es el peronismo.

“Tomamos esta decisión sabiendo perfectamente que hay elecciones el año que viene”, afirmó. “Por lo menos vemos que este nuevo rumbo no depende 100% de un escenario en que continúe Milei”.

Para Fitch, los avances en materia fiscal, el reordenamiento de las cuentas externas y la consolidación de sectores como energía y minería podrían generar incentivos para mantener parte del actual programa económico bajo “cualquier” otra administración.

“Cualquier otro gobierno tendría ciertos incentivos para mantener este rumbo porque se lograron avances importantes en desinflación y crecimiento”, afirmó Martínez.

Eso no implica, aclaró, que la calificadora haya dejado de observar el riesgo político argentino. De hecho, Fitch sigue considerando que la volatilidad política es uno de los principales factores que explican por qué los bonos argentinos continúan rindiendo cerca del 10%, incluso después de la mejora de la nota.

La agencia también sigue de cerca la evolución de la imagen presidencial y las investigaciones por presuntos casos de corrupción que involucran a funcionarios, como es el caso del jefe de Gabinete, Manuel Adorni. “No tenemos opiniones sobre esos casos concretos, pero sin dudas los seguimos porque impactan en la popularidad del presidente y en la percepción de los mercados”, señaló.


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