El empleo privado en blanco volvió a caer en julio y acumuló 14 meses consecutivos de retroceso. Desde noviembre de 2023, mes previo a la llegada de Javier Milei a la Presidencia, la cantidad de asalariados registrados se redujo en 265.765 personas, un 4,2%. El último dato disponible sumó otra baja de 12.716 trabajadores y mostró una leve aceleración de la contracción, mientras el propio Gobierno reconoció que las empresas congelan la reposición de personal y limitan las nuevas incorporaciones.
Las cifras surgen del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), que procesa la Secretaría de Trabajo del Ministerio de Capital Humano a partir de registros administrativos de la seguridad social. Según la serie desestacionalizada, que permite comparar meses sin el efecto de factores estacionales, en julio había 6.106.796 asalariados privados formales, frente a los 6.372.561 de noviembre de 2023.
Según un análisis de Politikon Chaco sobre los registros oficiales, la cantidad de asalariados privados formales quedó en su nivel más bajo de los últimos 52 meses.
Amílcar Collante, economista de Profit Consultores, destacó que entre mayo de 2025 y julio de 2026 se perdieron unos 160.000 asalariados privados registrados. Ese período explica el 60% de la reducción acumulada desde noviembre de 2023, después de una recuperación parcial durante la segunda mitad de 2024.
El Panorama mensual del trabajo registrado, publicado este martes por Trabajo, aportó una explicación para la falta de recuperación. En agosto, la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) mostró estabilidad por segundo mes consecutivo en las empresas urbanas relevadas. El organismo señaló que la ausencia de creación neta de empleo respondió a un nivel de contrataciones “marcadamente bajo”, antes que a un volumen elevado de desvinculaciones.
En comparación con los meses de agosto de cinco años de expansión —2006, 2007, 2008, 2010 y 2011—, Trabajo atribuyó solo un tercio de la caída de las incorporaciones a la menor demanda de bienes y servicios. El resto respondió a decisiones internas de las empresas, que contrataron menos para cubrir vacantes o introducir cambios en la gestión y los procesos productivos. “Se observa una menor rotación laboral, en la cual las empresas evitan desvincular personal, pero congelan la reposición y limitan sus procesos de reestructuración o expansión interna”, sostuvo el documento.
Los dos relevamientos tienen distinta cobertura: el SIPA registra el empleo formal en todo el país, mientras la EIL releva empresas de diez o más trabajadores en los principales aglomerados urbanos. Por eso, la estabilización de esa encuesta en agosto no permite afirmar que se haya revertido la caída nacional registrada hasta julio.
Luis Campos, investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA Autónoma, señaló además que solo Neuquén y Río Negro superaron la cantidad de asalariados privados registrados de noviembre de 2023. Provincias muy vinculadas al boom del desarrollo petrolero en Vaca Muerta. Entre ambas sumaron 16.723 trabajadores; en las otras 22 jurisdicciones el empleo formal privado retrocedió.
Politikon Chaco mostró que Buenos Aires registró la mayor pérdida absoluta, con 104.361 asalariados menos, mientras Tierra del Fuego y Santa Cruz sufrieron las mayores caídas porcentuales: 18,4% y 17,1%, respectivamente.
La contracción alcanzó a buena parte del entramado productivo. En julio, ocho ramas redujeron sus dotaciones, tres quedaron estables y solo tres crecieron. La construcción encabezó las bajas mensuales, con un 0,6%, seguida por intermediación financiera, con un 0,4%. Industria, comercio, transporte y comunicaciones, y hoteles y restaurantes retrocedieron un 0,3% cada uno.
En la comparación interanual de la serie original, el sector privado perdió 134.500 asalariados registrados. Industria y comercio explicaron cerca del 70% de esa reducción, con unos 51.100 y 42.300 trabajadores menos, respectivamente. El informe oficial identificó a esas dos actividades, junto con transporte y comunicaciones e intermediación financiera, como sectores con contracción permanente durante los últimos 14 meses: reúnen casi la mitad del empleo privado registrado.
Por otro lado, el monotributo mantuvo su tendencia al alza: sumó 1432 aportantes en julio y acumuló un crecimiento de 177.101 desde noviembre de 2023. Su expansión, sin embargo, no compensó la reducción del número de asalariados privados formales. Se trata de modalidades distintas y los registros no permiten establecer que quienes dejaron un empleo en relación de dependencia sean las mismas personas que se incorporaron al régimen.

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