El nuevo presidente de Colombia fue puesto a prueba de inmediato


NUEVA YORK.– El nuevo presidente de Colombia juró el cargo el viernes. El lunes, golpeó el desastre.

El presidente, Abelardo De La Espriella, es un exabogado penalista sin experiencia política previa. Llegó al poder con la promesa de combatir con dureza el crimen y a los grupos armados que han vuelto a fortalecerse en el país.

El nuevo presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella (C), pronuncia un discurso en el Batallón Pichincha tras jurar el cargo, en Cali, ColombiaJAIME SALDARRIAGA – AFP

Se presentó como un populista y prometió descentralizar el poder, reducir el tamaño del Estado y afrontar un enorme déficit presupuestario, después de cuatro años de lo que muchos calificaron como un gasto descontrolado bajo Gustavo Petro, el primer presidente de izquierda de Colombia.

Antes de asumir, De La Espriella anunció que gobernaría desde la costa Caribe colombiana, cerca de la región donde creció, y no exclusivamente desde Bogotá, la capital situada en las alturas de los Andes. Prometió recorrer el país y atender las necesidades de los votantes, en lugar de permanecer recluido en el palacio presidencial.

Ahora, apenas unos días después del inicio de su mandato, De La Espriella enfrenta su primera gran prueba.

En un breve video publicado en las redes sociales el lunes por la mañana, aparentemente grabado desde el avión presidencial, dijo que había cancelado sus planes de viaje y que se dirigía a Bogotá, desde donde encabezaría “personalmente” la respuesta al desastre provocado por el terremoto.

Abelardo de la Espriella con su esposa Ana Lucía Pineda y sus hijos (de izquierda a derecha) Lucía, Filippo, Francesca y Salvador a su llegada a la ceremonia de su toma de posesión en Cali, Colombia, el 7 de agosto de 2026. HANDOUT – Colombian Presidency

Al dirigirse a la población de las zonas más afectadas —en torno al epicentro, en la región del Chocó, y en la zona cafetera conocida como Eje Cafetero—, afirmó: “No están solos”.

Unas horas después publicó nuevas imágenes, esta vez desde una sala de conferencias, donde aparecía sentado y rodeado por decenas de personas, aparentemente mientras coordinaba la respuesta al desastre. El video estaba acompañado por música dramática.

El epicentro del terremoto de magnitud 7,4 se localizó en Chocó, una región rural sobre la costa del Pacífico colombiano donde vive una importante población afrocolombiana, además de comunidades indígenas. Aisladas por la geografía y por la falta de caminos transitables, algunas comunidades costeras solo han sido accesibles históricamente por vía acuática.

Las localidades y pequeñas ciudades de la vecina región cafetera de Valle del Cauca también sufrieron daños graves, según informaron las autoridades.

Colombia lleva décadas sumida en un conflicto que dejó algunas zonas prácticamente aisladas del Estado y convirtió a distintos grupos armados en la autoridad de facto. Aunque las FARC, la mayor organización guerrillera del país, firmaron hace una década un histórico acuerdo de paz, el conflicto volvió a intensificarse en los últimos años.

Los grupos armados se multiplicaron y ampliaron su presencia territorial, impulsados por la creciente demanda de cocaína y por el auge de la minería ilegal de oro y otros minerales.

Un edificio dañado y un vehículo cubierto de escombros después de un sismo, en Cali, Colombia[e]STR – XinHua

Mientras esas organizaciones luchan por controlar las rutas del narcotráfico y las minas, también provocaron una nueva ola de violencia, con asesinatos de líderes comunitarios y el desplazamiento de cientos de miles de civiles.

El Chocó, donde el terremoto golpeó cerca de la localidad de San José del Palmar, se convirtió en los últimos años en uno de los principales escenarios de enfrentamientos entre dos de los grupos armados más poderosos de Colombia: el Ejército de Liberación Nacional (ELN), una guerrilla con décadas de existencia y raíces izquierdistas, y el Clan del Golfo, con vínculos históricos con el paramilitarismo de derecha.

El anterior presidente, Petro, abrió negociaciones de paz con los grupos armados, pero esos esfuerzos fracasaron en gran medida.

Durante la campaña, De La Espriella prometió atacar a los grupos armados colombianos con ayuda de Estados Unidos. En su discurso de asunción dejó en claro que la opción de negociar con esas organizaciones estaba “completamente agotada”.

Con De La Espriella ya en el poder, el gobierno de Trump busca acelerar la cooperación militar con Colombia como parte de su ofensiva regional contra los carteles. El viernes, el Departamento de Estado anunció que ofrecería a Colombia 1000 millones de dólares en asistencia, como parte de lo que describió como una “nueva era en las relaciones entre Estados Unidos y Colombia”.

El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, convocó al Comité Nacional para el Manejo de Desastres y ordenó la instalación de un Puesto de Mando Unificado para coordinar la respuesta ante el sismo de magnitud 7,4 en la escala Richter que sacudió el lunes al país y que ha dejado, de manera preliminar, al menos una veintena de fallecidos, varios heridos y daños materiales en distintas ciudades, de acuerdo con medios locales[e]STR – XinHua

Los expertos sostienen que el mensaje de mano dura de De La Espriella podría provocar un incremento de los ataques de los grupos armados. Durante el fin de semana circularon por internet videos que parecían mostrar a integrantes del ELN. En uno de ellos se escucha a un combatiente dirigirse a De La Espriella, quien durante la campaña adoptó el apodo de El Tigre, y decir: “Vamos a ver quién ruge más fuerte”.

Los equipos de respuesta al terremoto podrían ahora tener que ingresar en territorios controlados por esos mismos grupos armados.

De La Espriella ya enfrentaba el desafío de gobernar un país profundamente dividido. Ganó las elecciones de junio por menos de un punto porcentual, tras derrotar por un estrecho margen al senador Iván Cepeda, integrante del partido de izquierda fundado y liderado por Petro, el Pacto Histórico.

Petro continuó poniendo en duda los resultados electorales sin aportar pruebas. Cepeda no formuló esas acusaciones, pero él y sus compañeros de partido en el Congreso boicotearon la ceremonia de asunción. Además, llamó a sus seguidores a ejercer una desobediencia civil pacífica, al señalar los presuntos vínculos de De La Espriella con figuras paramilitares y su ciudadanía estadounidense, que, según Cepeda, amenaza con debilitar la soberanía de Colombia.




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