El mapa empresario de Milei: quiénes son los argentinos que les ganan la pulseada a las multinacionales

El mapa corporativo argentino está siendo redibujado. En los últimos dos años, un grupo de empresarios locales -entre los que se destacan José Luis Manzano, Marcelo Mindlin, Miguel Galuccio, los hermanos Neuss y Leonardo Scatturice- protagonizó algunas de las operaciones más grandes del país, y avanzó sobre activos que hasta hace poco estaban en manos de compañías internacionales. El fenómeno se concentra sobre todo en la energía, el sector que más creció, más atrajo inversiones y más activos cambió de manos desde fines de 2023.

José Luis Manzano sumó ayer la pieza que le faltaba para completar su avance sobre el sector energético, al quedarse con el control accionario de Metrogas, la principal distribuidora de gas del país, con una oferta de US$780 millones que le hizo a YPF. Manzano ya tenía un pie adentro de Metrogas, al ser accionista con el 9,23% del capital a través de Integra Gas Distribution, una participación que le permitirá capitalizar la experiencia previa al asumir el control operativo.

El empresario participó de la operación a través de Edenor, la principal distribuidora eléctrica del país, con 3,41 millones de clientes en el AMBA norte, que controla junto a Daniel Vila y Mauricio Filiberti mediante el consorcio Edelcos.

La operación se suma a otros frentes que construye en simultáneo. Participó en la compra de Telefe con el rosarino Gustavo Scaglione, por unos US$100 millones— cuando Paramount salió del país, y de la operación para quedarse con el 100% de los activos que la brasileña Raízen tiene en la Argentina bajo la marca Shell junto con Mercuria Energy Group —trader global con quien tiene vínculos vía la productora Phoenix Global Resources—. Fuentes del mercado señalan que Edenor podría quedarse con el 35% de la participación accionaria a futuro.

Marcelo Mindlin, por su parte, se consolidó como el empresario que más anuncios de inversión hizo a través de sus compañías. En abril formalizó su ingreso como accionista y presidente de Loma Negra, la cementera líder del mercado con una participación del 45%, que volvió así a manos argentinas tras la reestructuración del holding brasileño InterCement.

Marcelo Mindlin, presidente de Loma Negra, tocó la campana de apertura del NYSE la semana pasada junto al CEO de la cementera, Sergio Faifman

Pero esa compra es solo una parte de una expansión más amplia. Pampa Energía se adhirió al RIGI para desarrollar el yacimiento petrolero Rincón de Aranda, con una inversión de más de US$4500 millones; con TGS invirtió US$700 millones en la ampliación de la capacidad de transporte del gasoducto Perito Moreno (ex Néstor Kirchner) e invertirá US$3000 millones más para procesar en Bahía Blanca los líquidos de Vaca Muerta con destino a exportación. Y con Fértil Pampa, otra compañía del grupo, invertirá US$2700 millones en una planta de urea granulada en Bahía Blanca, con gas neuquino como insumo, que reducirá la dependencia de fertilizantes importados.

Miguel Galuccio, presidente y CEO de Vista Energy, consolidó a la empresa como la segunda productora de petróleo del país a través de dos adquisiciones sucesivas en Vaca Muerta. En abril de 2025 compró el 50% del bloque La Amarga Chica a la malaya Petronas por US$1200 millones, asociándose con YPF. En febrero pasado, sumó participaciones en Bandurria Sur y Bajo del Toro al adquirir los activos de la noruega Equinor por US$712 millones. Las inversiones acumuladas de Vista en Vaca Muerta superan ya los US$6500 millones.

Los hermanos Patricio y Juan Neuss, cercanos al asesor presidencial Santiago Caputo, construyeron en menos de dos años una posición transversal en el sector eléctrico que no tiene precedentes entre los nuevos actores del mercado. A través de Edison Energía —junto con el fondo Inverlat (dueño de Havanna) y los empresarios Rubén Cherñajovsky y Luis Galli, de Newsan— acumularon las distribuidoras eléctricas de Tucumán (EDET) y Jujuy (Ejesa), la transportista Litsa y las centrales hidroeléctricas Potrerillos (Mendoza), Alicurá y Cerros Colorados, del Comahue.

A su vez, meses atrás, el Gobierno oficializó la adjudicación de Transener —la empresa que opera el 85% de la red de alta tensión del país— a Edison Energía y Genneia por US$356 millones, casi el doble del piso esperado. Con esa operación, el grupo de los hermanos Neuss completó su presencia en toda la cadena eléctrica: generación, transporte y distribución.

Vista adquirió la operación de Petronas en Vaca Muerta; el sector energético fue el epicentro del proceso de argentinización de activos: represas, distribuidoras, bloques de Vaca Muerta y la red de alta tensión cambiaron de manos en menos de dos años

Leonardo Scatturice, también cercano a Santiago Caputo, protagonizó en 2025 dos adquisiciones de perfil distinto al energético. Primero tomó el control de Flybondi, la aerolínea low cost, a través de su fondo COC Global Enterprise. La compra no vino acompañada de una gestión sin sobresaltos: la empresa llegó a operar con un solo avión y acumula más de 2500 vuelos cancelados en el último año, con 11 aeronaves fuera de servicio por deudas de mantenimiento y leasing.

Meses después de hacerse con Flybondi, Scatturice se convirtió en el nuevo dueño de OCA, la empresa postal más grande del país, que llegó a la operación en concurso de acreedores con una deuda de $100.000 millones.

Las que se fueron

El avance de los locales tiene como contrapartida la retirada de multinacionales. Raízen confirmó la venta de sus 894 estaciones de servicio bajo la marca Shell, la refinería de Dock Sud y dos terminales de combustibles por US$1420 millones. La empresa necesitaba liquidez para reestructurar una deuda de US$13.240 millones —solo superada en el historial reciente de Brasil por la de la antigua Odebrecht— y sus acciones en la Bolsa de San Pablo se habían derrumbado 70% en 2025.

La salida de Raízen —que operaba las 894 estaciones Shell— es el ejemplo más reciente de un proceso más amplio: las multinacionales se van y los grupos locales ocupan su lugarFabián Marelli

La nómina de empresas que redujeron o cerraron posiciones es extensa. La estadounidense AES dejó la operación de la central hidroeléctrica Alicurá y la italiana Enel hizo lo propio con El Chocón. La malaya Petronas vendió su participación en el bloque La Amarga Chica y cerró sus operaciones en el país. Y Telefónica, la española que había llegado en los 90 para quedarse, vendió su filial argentina en febrero de 2025 por US$1245 millones al grupo Telecom.

El reverso de la expansión local tiene también un nombre propio. Techint, históricamente el grupo con mayor capacidad de ejecución en infraestructura energética, que acumuló en los últimos meses una serie de derrotas licitatorias. Su subsidiaria Tenaris perdió la provisión de caños para el gasoducto de GNL de SESA frente a la india Welspun. Luego, Techint quedó fuera de la construcción del ducto frente a Víctor Contreras-Sicim. Y en el último mes sumó una tercera derrota. Dos empresas que nunca antes operaron en el país se quedaron con el gasoducto más grande de la historia argentina, una obra de US$1200 millones para el proyecto de exportación de GNL que lideran YPF, ENI y XRG. El consorcio ganador lo integran Pumpco —del mismo empresario dueño del Inter de Miami, donde juega Lionel Messi— y la italiana Bonatti, de la mano del socio local Contreras Hermanos.

El grupo Techint sigue siendo un actor relevante —construyó el oleoducto VMOS y el gasoducto Perito Moreno— pero en las licitaciones más recientes perdió terreno frente a competidores que priorizaron precio sobre trayectoria.


Tambien Podes Leer

COMENTARIOS