Además de sostener el superávit fiscal primario, en los últimos dos meses el Gobierno logró revertir el crecimiento en el monto de pagos pendientes a empresas, proveedores del sector público. Se trata de la ‘deuda flotante’, cuyo crecimiento había encendido luces amarillas en marzo, pero que desde entonces muestra un sendero descendente hasta los valores similares a los de comienzos del año.
Así lo reflejan las recientes cifras presentadas por la Tesorería General de la Nación, que muestran que el stock total de la deuda exigible de la administración central cerró el quinto mes de 2026 en $1,4 billones. Ese número marca una caída de casi el 50% en términos nominales con respecto a los casi $2,8 billones que sumaba este mismo factor en abril.
La caída es más pronunciada al comparar con el dato de marzo, cuando esa ‘deuda flotante’ saltó a $4 billones, especialmente por la postergación de pagos a proveedores, contratistas de obra pública y pagos de importación de energía.
El dato informado por la Tesorería surge de la diferencia entre todos los gastos devengados por diferentes rubros (bienes, servicios, contrataciones, entre otros) y los que fueron efectivamente pagados por la administración central. En los primeros meses del año, su crecimiento había despertado cuestionamientos por la sostenibilidad del déficit y el recurso a esta maniobra -recurrente entre diferentes administraciones a lo largo de los años- de demorar pagos para intentar maquillar los números fiscales.
Es que en ese momento, la deuda flotante se había duplicado, al pasar de $1,95 billones ($1.950.414,50 millones) a más de $4 billones. Fue un salto de casi $2 billones, justo en un mes en el que el Ministerio de Economía había informado un superávit primario de menos de la mitad de esa cifra ($930.284 millones), con ingresos creciendo por debajo de la inflación.
En los meses siguientes, sin embargo, el Gobierno mantuvo el foco en el superávit fiscal (“el pilar fundamental del programa económico”, como suele repetir el equipo económico) y, en simultáneo, revirtió el crecimiento en esta deuda flotante.
En mayo, de hecho, Economía anunció un superávit primario de $1,92 billones y pagos de intereses de deuda descontadas las tenencias dentro del propio sector público, por $1,45 billones.
El salto en la deuda flotante suele ser recurrente en marzo, en una dinámica que analistas suelen atribuir a factores estacionales. En 2025, por caso, también había crecido a un monto que, medido a pesos actuales, representaba alrededor de $1 billón, y luego se redujo en un 50% al mes siguiente, consignó Salvador Vitelli, analista de Romano Group.
Al analizar la dinámica de mayo, los números presentados por la Tesorería General muestran que la mayor parte de la caída de esta deuda flotante se dio por la regularización en el segmento Transferencias, que se contrajo en algo más de $600.000 millones (pasó de $1,04 billones a $419.568 millones).
Este rubro constituye el mayor componente de la deuda flotante, junto con el de los gastos figurativos ($448.257 millones) y los pagos de personal ($299.874 millones).

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