CEUTA.– El gobierno español decidió movilizar al Ejército y a equipos submarinistas para reforzar la seguridad en Ceuta, desbordada por la llegada masiva de miles de migrantes desde Marruecos, en una crisis que dejó al menos 27 muertos por ahogamiento en este enclave español. Las llegadas no cesaron durante la noche y continúan este viernes por la mañana.
Decenas de Guardias Civiles y policías acudirán a Ceuta en las próximas horas, entre ellos un equipo de ocho buceadores, un buque y drones, indicó el Ministerio del Interior, tras el estallido el jueves de una crisis migratoria sin precedentes en esta ciudad de 80.000 habitantes, una de las dos fronteras terrestres entre África y Europa junto a Melilla.
“Las Fuerzas Armadas reforzarán a la Guardia Civil en el ejercicio de sus competencias y en aquellas tareas que puedan resultar necesarias para mantener la seguridad en la ciudad de Ceuta”, señaló la cartera en un comunicado.
La decisión supone una escalada en la respuesta de Madrid ante el caos en la frontera sur de Europa, donde cientos de personas continuaban concentradas junto a la valla del espigón del Tarajal, mientras otras intentaban alcanzar el enclave español a nado desde las costas marroquíes.
La Guardia Civil recuperó en el mar otros dos cuerpos sin vida, con lo que ascendió a 27 el número de migrantes muertos por ahogamiento durante la última jornada. Desde comienzos de año, al menos 39 cadáveres de personas que intentaban llegar a Ceuta a nado fueron hallados en el mar, y la cifra se acerca a 70 en los últimos 12 meses, según registros de las autoridades locales.
Las autoridades españolas afirmaron que intentarían expulsar lo antes posible a quienes entraron ilegalmente, a pesar de una sentencia judicial que impuso nuevas restricciones a las normas especiales de “denegación de entrada en frontera”, que permiten las expulsiones inmediatas.
Respuesta ante la emergencia
La movilización de las Fuerzas Armadas se conoció después de que el alcalde-presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, describiera la situación como una “absoluta emergencia humanitaria y social” y reclamara al gobierno central una respuesta extraordinaria.
Vivas había pedido a Madrid que declarara una emergencia de interés nacional por razones de seguridad y solicitó el despliegue de más policías y militares en la frontera para “garantizar su inviolabilidad y la seguridad ciudadana”.
Aunque el Ministerio del Interior aclaró que la legislación no permite declarar una emergencia nacional por una crisis vinculada con la inmigración, aseguró que garantizaría la protección de los habitantes y la integridad de la frontera.
Madrid también anunció que había acordado con Rabat adoptar medidas para devolver “lo antes posible” a Marruecos a “todas las personas que han entrado ilegalmente en Ceuta”. Sin embargo, las autoridades marroquíes no emitieron comentarios públicos sobre lo sucedido el jueves.
En ese marco, ambos países reforzaron la valla fronteriza de la ciudad. A las puertas de Ceuta, las autoridades marroquíes habían desplegado camiones con cañones de agua y habían hecho retroceder a la gente. Cerca de allí se podían ver los restos carbonizados de un ómnibus y siete vehículos, consecuencia de los enfrentamientos con la multitud.
El operativo de España comenzó a ampliarse en las últimas horas. A los 60 efectivos de la Agrupación de Reserva y Seguridad destinados de forma permanente a la vigilancia fronteriza se sumó un pelotón de 20 agentes. En las próximas horas está prevista la incorporación de otros dos contingentes, de 40 efectivos cada uno, además del apoyo de las Fuerzas Armadas.
Las autoridades españolas todavía no difundieron un balance oficial sobre la cantidad de personas que consiguieron ingresar al enclave. Fuentes policiales citadas por distintos medios españoles calculan que podrían ser más de 10.000, mientras que otras estimaciones elevan la cifra hasta 40.000.
De confirmarse, se trataría de la mayor crisis migratoria en Ceuta desde mayo de 2021, cuando entre 8000 y 10.000 personas cruzaron desde Marruecos en apenas 48 horas.
Ceuta, junto con Melilla, otra ciudad autónoma española situada en el norte de Marruecos, constituyen las únicas fronteras terrestres de la Unión Europea con África. Cada una de estas ciudades tiene una población de alrededor de 85.000 habitantes.

Ante el desborde, la Comisión Europea ofreció a España la asistencia de Frontex, la agencia encargada de proteger las fronteras exteriores del espacio Schengen y colaborar en el control de la migración irregular.
El comisario europeo de Asuntos de Interior y Migración, Magnus Brunner, indicó además que Bruselas mantenía contactos con las autoridades marroquíes para garantizar que se realizaran “todos los esfuerzos necesarios” para impedir esos “peligrosos viajes”.
La crisis también despertó inquietud en otros países europeos. El gobierno italiano analiza suspender temporalmente el acuerdo de libre circulación de Schengen con España, según fuentes del Ejecutivo citadas por Reuters.
El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, viajará este viernes al enclave acompañado por el ministro del Interior, según informó El País.
Jornada caótica en la frontera
La tensión se disparó durante la mañana del jueves, cuando miles de personas, entre ellas menores, se concentraron en la zona fronteriza entre la ciudad marroquí de Fnideq —conocida en español como Castillejos— y Ceuta.
Muchos intentaron ingresar de manera irregular nadando alrededor del espigón del Tarajal, mientras otros procuraron trepar la valla fronteriza.
La multitud había llegado atraída por rumores difundidos durante las horas previas, según los cuales la frontera sería abierta al amanecer, de acuerdo con testimonios recogidos.
No está claro qué hizo que tantos migrantes cruzaran hacia Ceuta esta vez.
“Actualmente, la situación es de caos absoluto”, afirmó Rachid Sbihi, jefe de la asociación que representa a los agentes de la Guardia Civil destinados en Ceuta. “No se pueden dar cifras exactas, es imposible. Hay miles cruzando”, sostuvo. Según describió, la zona fronteriza se encontraba en una situación de “colapso total”.
Achraf Maimouni, miembro de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos en el norte del país, calificó el episodio de “excepcional”.
“La frontera del Tarajal se abrió en circunstancias inusuales esta mañana y la gente cruzó”, afirmó el activista.

Videos grabados en la playa del Tarajal mostraban a numerosas personas, en su mayoría marroquíes, caminando alrededor de los rompeolas para alcanzar las rutas locales.Aunque predominaban los hombres jóvenes, también podían verse familias, mujeres y chicos.
“¡Adiós, Marruecos; hola, España!”, gritaban algunos frente a los fotógrafos y periodistas congregados en las inmediaciones.
La entrada masiva se produjo después de varios días de creciente presión migratoria sobre el pequeño enclave, principalmente por parte de personas que intentaban alcanzar su costa a nado.
El Ministerio del Interior sostuvo que Marruecos estaba “colaborando estrechamente” con España para controlar la situación y afirmó que la policía había comenzado a frenar la llegada de personas que trataban de acercarse a la frontera.
La puerta de entrada a Europa
La crisis se produjo pocos días después de que el Tribunal Supremo español dictaminara que los migrantes interceptados en el mar cuando intentan alcanzar Ceuta o Melilla no pueden ser devueltos automáticamente. El fallo no se aplica a quienes entran a España por tierra, incluso trepando la valla fronteriza.
“Ha sido un goteo lento desde la sentencia del Tribunal Supremo, pero lo de hoy ha sido una explosión”, afirmó un vocero de la Guardia Civil.
Ceuta y Melilla, fuertemente fortificadas, son las únicas fronteras terrestres de la Unión Europea con África. Quienes consiguen entrar pueden ser devueltos o trasladados a centros de recepción, donde se estudia su situación y pueden solicitar asilo.
España es uno de los principales puntos de llegada a Europa para personas que buscan mejores oportunidades económicas o escapar de la violencia en sus países de origen. Cerca de 10 millones de sus 50 millones de habitantes nacieron en el extranjero, y muchos trabajan en sectores clave como la agricultura, el turismo y los servicios.
(Foto de Abdel Majid BZIOUAT / AFP)
ABDEL MAJID BZIOUAT – AFPPara llegar a Ceuta, los migrantes suelen nadar desde la ciudad marroquí de Fnideq, a unos cinco kilómetros del territorio español. Otros intentan hacerlo desde la cercana localidad de Belyounech, desde donde la distancia es menor.
Agencias AP, AFP y Reuters.

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