El escándalo de un banco digital ligado al presidente amenaza la reputación de Paraguay como polo de inversiones
Paraguay enfrenta una crisis financiera que pone en riesgo su imagen como destino confiable para las inversiones internacionales. El Banco Central del país vecino intervino esta semana Ueno Bank, una entidad digital con 2,9 millones de clientes, tras hallar irregularidades en el otorgamiento de créditos a empresas vinculadas con sus propietarios y una caída crítica en sus indicadores de solvencia.
El escandalo se disparó esta semana cuando el Banco Central dispuso el inicio de un procedimiento de resolución bancaria luego de constatar que el índice de solvencia de Ueno había caído al 5,56%, menos de la mitad del mínimo regulatorio del 12%. La decisión llegó después de una serie de inspecciones que detectaron deficiencias en la evaluación de riesgos crediticios, inconsistencias en la información financiera utilizada para aprobar préstamos y operaciones con empresas relacionadas con los accionistas del banco.
La situación derivó en la detención de ocho ejecutivos del banco, entre ellos el fundador y vicepresidente primero, Federico Miguel Vázquez Villasanti, y el presidente de la entidad, Juan Manuel Gustale Cardoni.
A su vez, la Justicia dispuso embargos preventivos por US$70 millones y 1,62 billones de guaraníes sobre bienes de directivos y sociedades accionistas de Ueno Bank, entre ellas U Paraguay, U Holdings y Grupo Vázquez. La medida fue solicitada por la entidad monetaria para evitar que los activos sean vendidos o transferidos durante el proceso de resolución y preservar recursos que eventualmente puedan destinarse a cubrir las obligaciones con los depositantes.
El escándalo afecta a una vasta base de usuarios que aguarda la reapertura de operaciones tras la suspensión dictada por el Banco Central. Quienes tienen allí sus ahorros no podrán acceder a ellos al menos por 15 días debido a que el banco está intervenido.
La crisis política que desencadenó la intervención de Ueno Bank
El Banco Central sufrió consecuencias políticas directas con la renuncia de su titular, Carlos Carvallo, quien ocupó antes cargos directivos en la Financiera Ueno. En consecuencia, el presidente Santiago Peña nombró de manera interina a Liana Caballero para conducir el organismo.
El mandatario paraguayo quedó en el centro de las críticas debido a sus antecedentes como accionista de Ueno Holding hasta el año 2025. Ahora busca contener el malestar social y político mediante el impulso de una ley en el Congreso que permita acelerar los procesos de devolución de fondos. En sus declaraciones recientes, Peña calificó el episodio como un problema específico de la entidad y descartó una crisis sistémica en el sistema bancario local.
Sin embargo, la oposición política ya activó mecanismos para promover un juicio político contra el presidente y su vicepresidente, Pedro Alliana. La fiscalía profundiza la investigación por presunta lesión de confianza mientras la policía mantiene custodia en la sede central de la entidad en Asunción.
La reputación del mercado financiero paraguayo, valorado hasta hoy por su estabilidad y bajos impuestos, atraviesa su momento delicado ante la sospecha de controles deficientes y vínculos peligrosos entre el sector privado y el poder político. La preocupación escala por la administración de recursos públicos. Ueno Bank gestiona unos US$380 millones del Instituto de Previsión Social destinados a jubilaciones, además de otros fondos estatales que elevan la exposición total a un rango de entre US$800 y US$850 millones.
Según estimaciones oficiales, aunque el 97% de los depositantes cuenta con una cobertura mediante el Fondo de Garantía de Depósitos que alcanza unos US$38.000 por persona, cerca de 87.000 clientes superan ese límite y enfrentan incertidumbre sobre la recuperación de la totalidad de sus ahorros.

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