La reciente decisión del Ministerio de Educación de cerrar la escuela José Berrutti en Colonia Rodas, Rawson, ha puesto en evidencia la crisis ambiental que afecta a la zona desde de 1999: los incendios subterráneos. Un fenómeno que comenzó a registrarse ese año y que tiene su origen en la combinación de la crisis hídrica y las intervenciones humanas en el territorio.
Por qué se originan los incendios subterráneos
La razón fundamental detrás de los incendios subterráneos en la zona de Médano de Oro y alrededores tiene que ver con la crisis hídrica que sufre la provincia de San Juan, y que ha provocado entre otros impactos, la disminución de los niveles de agua subterránea en el acuífero del Valle de Tulum. Esa gran olla de agua en los que están asentados 13 de los 19 departamentos de la provincia: Albardón, Chimbas, Rivadavia, Capital, Rawson, Santa Lucía, Pocito, Caucete, Sarmiento, 25 de Mayo, San Martín, 9 de Julio y Angaco, y vive más del 85 por ciento de la población sanjuanina.
El Médano, la ciénaga que ya no es
Históricamente, la zona de Médano de Oro y alrededores era pantanosa, con un suelo saturado de agua. Sin embargo, con la intervención humana en los cursos del río San Juan, con la construcción de diques y canales, el agua que antes llegaba naturalmente a la zona, dejó de hacerlo y todo el ecosistema comenzó a transformarse.
Si bien esta transformación permitió que prosperaran muchos cultivos en otros sectores del Valle de Tulum, el equilibrio natural del Médano se alteró.
A medida que los niveles de agua subterránea fueron descendiendo, el terreno ha comenzado a perder su estabilidad. Un tema que se agravó en los últimos 15 años con la crisis hídrica, ya que el acuífero dejo de recargarse y la sobreexplotación del recurso subterráneo se potenció. Es decir, el suelo del Médano, que antes estaba saturado de humedad, empezó a contener turba seca cerca de la superficie, un material orgánico no descompuesto que, al estar expuesto a las altas temperaturas, a los incendios superficiales, se convierte en un combustible altamente inflamable.
El papel de la materia orgánica y el oxígeno
Un aspecto fundamental para entender cómo se propagan los incendios subterráneos, es la composición del suelo en Médano de Oro. Este terreno contiene una alta cantidad de materia orgánica, especialmente turba, que es un material que se forma por la descomposición incompleta de plantas y vegetales. Esta turba es rica en carbono y es extremadamente propensa a la combustión.
Cuando ocurre un incendio superficial, generalmente impulsado por prácticas agrícolas como la quema de maleza, el fuego puede penetrar en el suelo. La combinación de la turba seca, el oxígeno presente en las burbujas de aire dentro del terreno y el calor del fuego superficial, crea un ambiente ideal para que el incendio se propague bajo la tierra, a menudo sin ninguna señal visible en la superficie.
Los expertos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) explican que este proceso se ve favorecido por las galerías subterráneas que se formaron por los antiguos desagües de la zona. Cuando el agua subterránea dejó de fluir, estos canales se convirtieron en conductos a través de los cuales el fuego se desplaza de un lugar a otro, sin que sea fácil controlarlo. Así, el fuego se esparce lentamente, sin que la comunidad sea consciente de la magnitud del daño que está ocurriendo bajo sus pies.

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