“Economía partida”: el informe del PRO sobre el modelo económico de Milei

A dos años y medio del inicio de la gestión de Javier Milei, la economía argentina está “partida”. A pesar de la estabilización de la macroeconomía, la desaceleración de la inflación y la normalización del mercado cambiario, la actividad económica no se movió de manera homogénea y los beneficios se distribuyeron de manera desigual entre sectores. Así lo define el último informe Pensar Argentina, el think tank del PRO.

Aquellas compañías relacionadas con la energía, la minería, el agro y los servicios financieros se perfilan como las grandes ganadoras de este nuevo modelo económico. En cambio, los rubros más “sufridos” son los ligados a la construcción, la industria pyme, el comercio más tradicional, la gastronomía masiva, el empleo público, los servicios personales, la educación, la salud y la cultura, según el estudio.

“De fondo no debemos preguntarnos si habrá ganadores y perdedores. Toda transformación económica los tiene. La verdadera pregunta es si el crecimiento será capaz de expandirse desde los sectores más dinámicos hacia el resto de la economía. ¿Y cómo hacemos para que ello ocurra? Durante muchos años, la respuesta kirchnerista fue la de subsidios, cerrar la economía y que todos paguen más caro. El resultado: un enorme freno a la productividad, la inversión y el crecimiento de largo plazo», señaló el informe.

En cambio, la respuesta libertaria fue cambiar el modelo económico por algo cercano a la “supervivencia del más apto”, según remarcaron. En ese escenario, el Estado garantiza una red mínima de contención social, sin que aún haya mostrado un “plan B para los perdedores”.

La dinámica económica también se diferencia en las provincias. Fuente: Pensar Argentina

“Desde el PRO no nos resignamos a creer que desde el Estado no podemos ayudar a aquellos sectores que hoy se están quedando atrás, como la industria y la construcción. Hay cosas para hacer: con inversiones en infraestructura pública para bajar costos de logística, la reducción de los impuestos más distorsivos, la simplificación de regulaciones o la apertura de nuevos mercados para nuestras exportaciones”, agregaron.

El bloque de los “ganadores”

Los sectores que hoy lideran el crecimiento son aquellos intensivos en capital, divisas y exportaciones. En este grupo aparece el complejo energético, impulsado por Vaca Muerta, una de las apuestas centrales de la actual administración de Gobierno. Con récord de producción, el año pasado el complejo petrolero-petroquímico exportó US$11.772 millones (+12,8% interanual), equivalente al 13,5% de las ventas totales que se hicieron fuera del país. De esta manera, se consolidó como una de las mayores fuentes de dólares de la economía y atrajo inversiones millonarias.

“Puede ser el principal motor de dólares de la próxima década. Si se concreta infraestructura, la Argentina puede pasar de restricción energética a exportador estructural. Necesita capital, infraestructura, acuerdos provinciales, estabilidad regulatoria, licencia social y mercados externos. El riesgo es que sea un boom exportador con poco derrame o con tarifas internas demasiado altas para la industria y los hogares», advirtieron.

Gráfico de actividad y empleo entre finales de 2023 y febrero de este año. Fuente: Pensar Argentina

La minería atraviesa una dinámica similar, ya que también se convirtió en uno de los sectores estratégicos de este Gobierno, al combinar su potencial exportador, el RIGI, las inversiones de largo plazo y la demanda global. En este caso, las exportaciones sumaron unos US$5818 millones durante 2025 (+6,7%), al contemplar tanto el complejo de oro y plata (US$4886 millones) como el de litio (US$932 millones). “Su límite político es que genera muchos dólares, pero poco empleo directo en relación con la inversión, y enfrenta conflictos ambientales y de licencia social”, sumó el informe.

Al agro lo engloban como un “ganador relativo”. Si bien se benefició por la recuperación climática, la baja parcial de retenciones y la normalización macro, todavía sigue reclamando presión impositiva, tipo de cambio, costos, infraestructura y competitividad. De todos modos, es el corazón exportador argentino, ya que con todos sus complejos industriales generó US$40.175 millones el año pasado, un número que contempla desde la venta de soja hasta el maíz, la carne, el trigo, los lácteos y el girasol.

Dentro de los grandes ganadores, también se incorpora el sistema financiero, el cual se vio beneficiado por la normalización macro, la desinflación, la recomposición del crédito, el mercado de capitales y el aumento de la intermediación. Esto le permitió crecer un 24,7% el año pasado, aunque es un incremento con “baja intensidad laboral”.

“Para la crítica, es la imagen de una economía donde primero ganan los bancos y después —tal vez— llega la recuperación al resto», indicó.

Los “perdedores” del modelo

En la otra cara de la moneda se encuentran las actividades intensivas en mano de obra y mercado interno. La construcción se posiciona como uno de los perdedores más claros del esquema libertario, debido al corte drástico en la obra pública nacional, la recesión y el freno al crédito. Aunque en 2025 empezó a mostrar una recuperación parcial del 4,3%, el dato debe leerse contra una base de comparación muy baja.

“La construcción muestra el costo más visible del ajuste fiscal. Es el sector que mejor expresa la motosierra sobre la obra pública. La narrativa posible: el modelo ordena las cuentas, pero dejó rutas, viviendas, escuelas, hospitales, empresas y trabajadores en el camino», remarcaron. Entre noviembre de 2023 y febrero de este año, se perdieron 75.238 puestos de trabajo registrados en unidades productivas, un 16% menos.

El complejo petrolero-petroquímico exportó US$11.772 millones Sobrevolando Patagonia – Shutterstock

La industria es uno de los sectores “partidos”. Si bien aquellas relacionadas con las ramas exportadoras o integradas a energía, agro y minería se vieron favorecidas, el grueso de las pymes orientadas al mercado interno perdió por recesión, apertura importadora, caída del consumo, suba de costos en dólares y pérdida de empleo. Esto último impactó especialmente sobre ramas como textiles, calzado, muebles, autopartes y metalmecánica pyme.

En números, desde septiembre de 2023 hasta enero de este año se perdieron 73.000 puestos industriales formales, de los cuales 43.000 correspondieron al último año. Esto tiene como correlato que creció 0,8% durante 2025, muy por debajo del PBI total, que aumentó 4,4%. “La industria es el test más difícil para el modelo Milei. Si mejora, el modelo puede decir que estabilizó y modernizó. Si no mejora, la oposición puede decir que el modelo reprimariza, abre importaciones y destruye empleo productivo”, sumó.

El comercio tradicional fue otro de los sectores más sensibles al bolsillo, que se vio afectado por la caída del consumo y los ingresos reales. Sin embargo, en este caso, algunos formatos “ganaron” por precios bajos, importaciones, comercio digital, medios de pago y eficiencia operativa. “El comercio muestra la dimensión social del modelo. Es el lugar donde la macro se convierte en changuito, mostrador y persiana baja”, agregó el informe.

Por último, la hotelería y los restaurantes son otro de los sectores mixtos, lo que explica por qué crecieron 7,4% durante 2025, por encima del promedio del resto de la economía. Pero la situación depende mucho según el rubro. La gastronomía de clase media fue “golpeada por la caída del ingreso real”, mientras que los bares, restaurantes y delivery ajustaron por menor frecuencia de consumo, tickets más chicos y aumento de costos.

Entre noviembre de 2023 y febrero de este año, se perdieron 75.238 puestos de trabajo registrado en la construcción, un 16% menos.

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La hotelería premium, destinos internacionales y gastronomía de alto valor resistieron mejor, aunque el turismo receptivo perdió parte de su ventaja por el encarecimiento de la Argentina en dólares. “Este sector muestra una paradoja del modelo: estabilidad y orden pueden ayudar al turismo, pero una Argentina cara en dólares y con salarios golpeados limita la recuperación», remarcó el think tank del PRO.

“Tenemos que trabajar todos para que esa transición acompañe lo mejor posible a los que hoy no tienen oportunidades. Por eso mismo tenemos que ir lo más rápido posible a lograr que este nuevo régimen productivo se consolide y expanda lo más posible. Dejar atrás la dicotomía ganadores/perdedores y concentrarnos en mejorar las condiciones generales para que cualquiera que quiera ganar, pueda”, reflexionó Francisco Cabrera, exministro de Producción durante el macrismo.


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