Una madrugada de sábado de mucha tristeza y de luto para el fútbol argentino y también mundial. Y de conmoción al hacerse pública la noticia. A los 68 años y luego de pelear durante un largo tiempo contra una dura enfermedad, falleció Jorge Horacio Messi, el padre de Leo.
Su estado de salud venía mal desde hace tiempo: la luchó durante y después de la Copa del Mundo. Por eso después de la final con España, el 10 se fue de manera urgente a Rosario para compartir tiempo con su papá, al que no veía desde hacía casi dos meses, cuando se metió en la concentración de la Selección, en Kansas City. Las lágrimas del 10, tras su primer gol a Argelia, fueron el primer indicio del delicado momento que estaba viviendo su padre. Incluso en plena competencia analizó ir a verlo.
Jorge estuvo internado y en su casa de Rosario, siempre acompañado de Celia, quien tampoco viajó. Sus hijos, Rodrigo, Matías y María Sol, iban y venían para darle contención. Y Lionel se comunicaba seguido para saber cómo era su estado de salud, que por momentos pareció mejorar, pero dentro de una situación de gravedad.
Hay que recordar que en el medio del Mundial 2026 se dio un incómodo y evitable momento producto de una falsa información difundida a través de medios alternativos, que decían que había fallecido el 18 de junio. De hecho, ese día la familia se vio obligada a emitir el comunicado para desmentir la noticia, mientras el papá de Leo peleaba contra la enfermedad.
La historia de Jorge Messi
Jorge Messi es una figura clave para entender no solo la carrera de su hijo, Lionel Messi, sino también la construcción de uno de los mayores fenómenos del fútbol mundial. Nacido en Rosario el 1° de enero de 1958, trabajó durante años en una fábrica metalúrgica y llevó una vida sencilla junto a su familia, lejos de los focos mediáticos que más tarde lo rodearían.
Su rol como padre fue determinante desde los primeros pasos de Leo en el fútbol, pero también lo fue —y quizás aún más— como representante y gestor de su carrera profesional. En pareja con Celia Cuccittini, con quien formó una familia muy unida, viviendo en Rosario primero, luego Barcelona y también en Milán. Juntos tuvieron cuatro hijos: Lionel, Rodrigo (asentado en Barcelona), Matías (presidente de Leones) y María Sol (en Miami con su pareja, que trabaja en el Inter y con quien se está por casar). A lo largo de los años, todos han mantenido un perfil relativamente bajo, aunque con roles cercanos al entorno de Leo, especialmente en lo relacionado con su carrera y su vida cotidiana.
Cuando a Lionel le diagnosticaron un déficit de la hormona de crecimiento, Jorge fue quien tomó una de las decisiones más trascendentales de sus vidas: emigrar a Barcelona en busca de un futuro mejor. Fue él quien negoció con el FCB para que el club se hiciera cargo del tratamiento médico. Esa apuesta implicó dejar atrás su trabajo, su entorno y gran parte de su estabilidad, apostando todo al talento de su hijo. “Yo trabajaba en Acindar y hablé con la fundación. Entre las dos me ayudaron a pagar el tratamiento durante dos años, luego se complicó, no podían seguir manteniendo el costo”, había contado Jorge, la decisión que cambió la historia del fútbol. Aquel operario metalúrgico que, como contó Leo en varias ocasiones, laburaba de sol a sol para mantener la casa en el sur de Rosario.
Aquella casa sobre la calle Lavalleja que hoy es parte del circuito turístico en Rosario -allí los hinchas dejaron camisetas y posters tras la final perdida- fue la que Jorge y Celia mantenían con mucho esfuerzo. Mientras, Leo empezaba a destacarse en Grandoli donde tiene un papel preponderante su abuela Celia, a quien le dedica siempre los goles. “¿Te falta uno? Ponelo a mi nieto si querés ganar, te va a salvar el partido ”, le dijo a Salvador Aparicio, el primer DT de Leo, quien contestó: “Es muy chiquito, señora, lo van a lastimar”. Jorge siempre recordaba esa anécdota con una sonrisa.
De Grandoli a Newell’s y de ahí a Barcelona. Jorge fue quien llevó adelante todas las negociaciones y quien se instaló en la Ciudad Condal. Fueron días de alegría pero también de desarraigo. Cumplía el sueño de que su hijo tuviera el tratamiento indicado, pero al mismo tiempo había que dividir a la familia y también hacer de sostén de un Leo que apenas tenía 13 años. Aquella decisión fue la que cambió la historia del fútbol para siempre. Si Jorge y Leo no hubiesen viajado a Barcelona seguramente el presente sería totalmente distinto.
Luego de algunos años en los que Leo se cansó de hacer goles en las Inferiores del Barsa, primero fue promesa y luego el mejor del mundo, Jorge dejó de ser un padre acompañante para convertirse en el principal administrador de la carrera de Leo. Sin formación previa como agente, aprendió sobre la marcha a manejar contratos, negociaciones y relaciones con clubes y patrocinadores. Su estilo siempre fue discreto: lejos del protagonismo mediático, priorizó la protección del entorno familiar y el control de cada paso en la carrera de su hijo. Y supo armar una “multinacional” con hombres clave en la empresa de la celebridad más importante del mundo.
Durante los años en Barcelona, fue una pieza central en las renovaciones contractuales de Lionel, defendiendo sus intereses en un contexto donde el crecimiento deportivo iba acompañado de cifras económicas cada vez más altas. En distintas entrevistas, ha dejado en claro su filosofía: mantener a Leo enfocado en el fútbol y alejado de distracciones externas. “Nosotros tratamos de que él solo se dedique a jugar”, fue una de las ideas que repitió en más de una ocasión, reflejando su rol como sostén fuera de la cancha.
Sin embargo, su gestión no estuvo exenta de controversias. En 2021 volvió a ocupar un rol central durante la salida de Lionel del Barcelona, uno de los episodios más impactantes porque lo obligaron a irse luego de haber acordado un contrato de palabra. Fue él quien encabezó las negociaciones que derivaron en el pase a Paris Saint-Germain, en medio de un contexto económico complejo para el club catalán. Años más tarde, también participó activamente en la llegada de Leo a Inter Miami en las charlas con Jorge y José Mas, una decisión que combinó lo deportivo con un proyecto de vida más tranquilo para toda la familia.
Más allá de su faceta como representante, Jorge fue Messi ante todo, un padre, un abuelo y jefe de familia. Quienes lo conocen destacan su carácter reservado, su fuerte vínculo con Celia y sus hijos, y su obsesión por cuidar el entorno de Leo. En un mundo donde el fútbol de élite suele estar rodeado de intereses y presiones, su figura aparece como un pilar silencioso pero determinante. Un pilar que estuvo en algunos partidos icónicos del 10 pero no siempre, que lo siguió de cerca y de ocupó de emprendimientos accesorios al fútbol como hoteles, publicidades y más. Jorge siempre fue un referente para el 10, influyente en sus decisiones.
Su historia es, en definitiva, la de alguien que sin buscar protagonismo terminó siendo una pieza fundamental en la carrera del mejor jugador de su generación. Un gestor improvisado que aprendió en el camino, tomó decisiones arriesgadas y ayudó a construir, desde las sombras, la trayectoria de un ícono global.
El comunicado de la clínica
El Sanatorio Centro de Rosario, donde Jorge pasó sus últimas horas, publicó un breve comunicado.
“SANATORIO CENTRO”, a través de su Director Médico, cumple con el penoso deber de informar el fallecimiento del paciente JORGE MESSI, de 68 años de edad, ocurrido en el día de la fecha, a las 02:00 hs».
Acompañamos a sus familiares y seres queridos en este difícil momento, expresándoles nuestras más sinceras condolencias.
En cumplimiento de la normativa vigente en materia de protección de datos de los pacientes, y por respeto a la privacidad de la familia, no se brindarán mayores detalles sobre las circunstancias médicas del fallecimiento”.
El comunicado fue firmado por el Doctor Carlos Mackey.







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