Declaran alerta máxima y evacúan a cientos de personas en Guatemala por la erupción del volcán de Fuego
CIUDAD DE GUATEMALA.– Las autoridades de Guatemala declararon este martes alerta roja, el nivel de máxima peligrosidad, en las zonas afectadas por la erupción del volcán de Fuego, a 35 km de la capital del país.
El volcán más activo de América Central entró en fase eruptiva la mañana del lunes y a la noche aumentó su intensidad con la expulsión de lava y grandes columnas de gases y ceniza.
La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) declaró el estado de emergencia para los departamentos de Sacatepéquez, Chimaltenango y Escuintla, donde viven 1,6 millones de personas, aunque la caída de ceniza solo afectaba de momento a cinco municipios.
Al menos 500 pobladores de las aldeas El Porvenir y Las Lajitas, situadas en las faldas del volcán, fueron evacuados en ómnibus y llevados a un salón comunal del centro urbano del municipio de San Juan Alotenango, al este del volcán, zona de menor riesgo. Otras decenas de familias fueron trasladadas a refugios en el municipio sureño de Escuintla, por lo que el número total de evacuados aún se desconoce.
“Ya nos acostumbramos a tener el volcán siempre activo, pero ahora sí fue demasiado”, dijo Sonia Vásquez, de 50 años, habitante de El Provenir. Alejandro García, otro residente de esa comunidad, relató que el volcán amaneció el lunes muy activo y “en la noche dieron la voz de alerta que había que evacuar”. “Salimos corriendo con miedo” al ver la lava descendiendo.
Los pobladores recordaban la fuerte erupción del 3 de junio de 2018, que arrasó una comunidad y dejó 215 muertos y una cifra similar de desaparecidos. Vásquez y García dijeron temer que vuelva a ocurrir una tragedia similar.
Camas improvisadas fueron colocadas en el salón de San Juan Alotenango a la espera de que disminuya la actividad volcánica. Muchos salieron de sus casas con solo un puñado de ropa y alimentos.
“El volcán no avisa”
“Si hubiera posibilidades de cambiar de casa pues estaría mejor, porque está uno con ese miedo de que como el volcán no avisa, en el rato menos pensado empieza a hacer erupción”, dijo en el albergue de Alotenango Lidia Ortiz, de 40 años.
La policía de tránsito cerró al comienzo de la crisis una ruta que rodea el macizo y que conecta la costa sur con la ciudad colonial de Antigua, el principal sitio turístico del país, aunque luego fue reabierta. El aeropuerto internacional de la capital se mantuvo operativo.
La secretaria ejecutiva de Conred, Claudinne Ogaldes, pidió a las familias que crean estar en riesgo trasladarse voluntariamente a los albergues. “En esos espacios encontrarán atención, acompañamiento y condiciones seguras mientras continua la actividad volcánica”, añadió.
“Le pido a la población, especialmente a las comunidades alrededor del volcán, que acaten las recomendaciones de evacuar. Si no quieren ir a albergues donde hay comida caliente, insumos para ser atendidos, pueden irse a casas de sus familias, pero deben salir del lugar”, insistió.

Según el Instituto de Vulcanología de Guatemala (Insivumeh), en solo 24 horas se registraron 34 sismos en el país, la mayoría con epicentro en el océano Pacífico, así como en sectores cercanos a las costas de Escuintla. Los expertos del Insivumeh explicaron que se generó una fuente de lava de 200 a 300 metros de altura sobre el cráter y que la columna de ceniza superó los 7000 metros.
También advirtieron sobre la dispersión de ceniza a alturas de 5000 a 6000 metros que se desplazaban hasta 130 km hacia el oeste, llegando a las costas del Pacífico. En 1932 una erupción del volcán de Fuego lanzó cenizas que llegaron a El Salvador (125 km de distancia) y Honduras (175 km).
El macizo está situado entre los departamentos de Escuintla, Chimaltenango y Sacatepéquez, vecinos de la provincia de Guatemala, y es uno de los tres volcanes activos del país, junto al Pacaya y el Santiaguito.
Agencias AFP y AP

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