El presidente ruso, Vladimir Putin, encabezó este sábado los festejos en Moscú por el Día de la Victoria, que marca la derrota de la Alemania nazi, con un desfile militar austero y un discurso deslucido en el que cargó contra la OTAN por su apoyo a Ucrania. La celebración se llevó adelante en medio de una breve tregua mediada por Estados Unidos entre Moscú y Kiev, tras más de cuatro años de guerra.
El desfile arrancó poco después de las 10 de la mañana, (hora local), con una formación de soldados que portaron la bandera rusa a la Plaza Roja, según imágenes transmitidas en televisión. El acto duró apenas 45 minutos, discurso presidencial incluido, y en él no se lució armamento.
A diferencia de la pompa del año pasado, cuando asistieron una veintena de dirigentes internacionales de naciones como China y Brasil, esta vez acudieron apenas un puñado de líderes aliados, de países como Bielorrusia, Kazajistán, Malasia y Eslovaquia.
Además, por primera vez en casi dos décadas, el desfile se llevó adelante sin tanques, misiles y otras armas pesadas, aparte de la tradicional exhibición aérea de aviones de combate. Las autoridades indicaron que el repentino cambio de formato se debe a la “situación operativa actual”, señalando la amenaza de ataques ucranianos. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que se adoptaron “medidas de seguridad adicionales”.
Justamente, la celebración se vio reforzada a último momento por la entrada en vigor de una tregua de tres días entre Rusia y Ucrania, anunciada por el presidente estadounidense, Donald Trump. Hasta entonces, el encuentro se encontraba atravesada por la amenaza de eventuales ataques ucranianos con drones que pudieran alterar la conmemoración del triunfo de la Unión Soviética sobre el nazismo, celebrada cada 9 de mayo en Rusia
Bajo este contexto, Putin brindó un breve discurso en el que afirmó que la ofensiva rusa en Ucrania es una “causa justa” y cargó contra los países de la OTAN.
“El gran éxito de la generación victoriosa inspira hoy día a los soldados que llevan a cabo la operación militar especial (en Ucrania). Afrontan una fuerza agresiva, armada y apoyada por el conjunto del bloque de la OTAN”, sentenció el líder ruso.
“Estoy firmemente convencido de que nuestra causa es justa. Estamos juntos. La victoria fue nuestra, y lo será por siempre”, agregó . Tras más de cuatro años de contienda, Rusia controla cerca del 20% de Ucrania, incluyendo la península de Crimea, que se anexionó en 2014.
Putin, en el poder desde hace más de un cuarto de siglo, ha aprovechado el Día de la Victoria, la festividad laica más importante de Rusia, para exhibir el poderío militar del país y reunir apoyo para su acción militar en Ucrania.
Rusia declaró un alto el fuego unilateral para el viernes y el sábado, mientras que el presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, anunció una tregua que se suponía que comenzaría el 6 de mayo, pero ninguna de las dos se mantuvo y Moscú y Kiev se culparon mutuamente por la continuidad de los ataques.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el viernes que Rusia y Ucrania habían accedido a su solicitud de un alto el fuego desde el sábado al lunes, y a un intercambio de prisioneros, y declaró que la pausa en los combates podría ser el “comienzo del fin” de la guerra.
Zelensky, que a principios de semana dijo que las autoridades rusas “temen que los drones puedan zumbar sobre la Plaza Roja” el 9 de mayo, respondió a la declaración de Trump con un decreto que, en tono burlón, permitía a Rusia celebrar el Día de la Victoria el sábado, al declarar la Plaza Roja temporalmente fuera de los límites de los ataques ucranianos.
Peskov calificó el decreto de Zelensky como una “broma tonta” y dijo a reporteros que “No necesitamos el permiso de nadie para estar orgullosos de nuestro Día de la Victoria”.
Agencias AP y AFP

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