Caromar: el dueño de “El Coloso” entró en concurso preventivo

Descartables Caromar atraviesa uno de sus momentos más críticos en 35 años. La empresa, dueña de supermercados mayoristas y de la marca de artículos de limpieza “El Coloso”, entró en concurso preventivo, tras una profunda caída de las ventas.

La medida fue dictada por el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N° 1, bajo la carátula de “Gran Concurso”, tras reconocerse el estado de cesación de pagos de la compañía, la magnitud de sus pasivos y su estructura.

Fundada en 1989, Caromar comenzó su camino distribuyendo la línea infantil Stefan en farmacias. Su rápido crecimiento la llevó a incursionar en la venta de jeringas y pañales descartables en la Argentina, de la mano de proveedores como Johnson & Johnson y Gillette.

Sin embargo, el ambicioso proyecto de expansión hacia los productos de limpieza marcó un punto de inflexión. Caromar montó su propia fábrica de jabón en polvo, y se convirtió en proveedor de marcas blancas para cadenas como Carrefour y Supermercados Día.

Caromar cerró su fábrica de jabón en polvo en el primer semestre de 2024

Según la presentación judicial, esta unidad de negocios debió cerrar en el primer semestre de 2024 tras no poder competir con el dumping de la multinacional Unilever, que vendía a precios inferiores al costo de fabricación. Este golpe comercial redujo los despachos de jabón de 17 camiones mensuales a solo dos.

Los balances presentados ante la justicia revelan la profundidad de la crisis. Según el archivo, en mayo de 2024 el resultado de la operación fue de cero ganancia -momento en que había 300 empleados y, vista la situación, se ofreció un plan de retiros voluntarios que tuvo poca aceptación-.

Y un año más tarde, el panorama empeoró. Según el documento, la empresa sufrió una reducción de ventas del 41,75% entre noviembre de 2024 y noviembre de 2025. La recesión generalizada y una “competencia feroz” en el sector mayorista -indicaron- erosionaron el capital de trabajo de la firma, que en su apogeo llegó a emplear a 500 personas.

“Por la recesión generalizada bajaron las ventas de manera porcentual y nominal. Por otra parte, los competidores también bajaron los precios, empezando una competencia feroz -aún a pérdida- por capturar los pocos pesos que había en plaza. Todos los mayoristas cerraron sucursales y despidieron personal. El que más despidos realizó fue Diarco, detallaron en el escrito.

A este escenario se sumaron factores financieros y legales determinantes:

De acuerdo con el documento, durante 2025 se profundizaron las pérdidas, erosionando el capital de trabajo. “No fue posible ajustar el personal de acuerdo a una estrategia gradual debido a la alta conflictividad del Sindicato de Empleados y Obreros de Comercio y Afines. Durante el primer trimestre fueron castigados por reiteradas asambleas arbitrarias, convocadas por motivos insensatos, lo que lesionó severamente la venta. A partir de octubre de 2025 se comenzó a agotar el capital y, en consecuencia, los proveedores reclamaron el pago anticipado provocando falta de mercadería y limitando aún más la venta”, precisaron.

Uno de los detonantes finales de la crisis financiera fue la existencia de dos juicios laborales por una suma cercana a los $1000 millones, una cifra que la empresa calificó de “absurda”. A lo que se sumó un embargo trabado en sus cuentas bancarias, a raíz de una ejecución fiscal, entorpeció de manera absoluta su capacidad operativa en diciembre de 2025.

Ante esta situación, la dirección de la empresa inició un proceso de reingeniería que incluyó el despido de 120 empleados y la devolución de inmuebles alquilados. En enero de 2026, la firma logró alcanzar acuerdos marco con diversos sindicatos, incluyendo choferes de camiones, obreros jaboneros y empleados de comercio en distintas jurisdicciones.

La firma había llegado a tener una red de supermercados mayoristas en diversas localidades, como San Justo (cerrada en 2024), Mar del Plata (cerrada recientemente), Rosario, Neuquén y varios puntos del Gran Buenos Aires como Ramos Mejía, Moreno y José C. Paz.

Tras la apertura del concurso preventivo, el Tribunal ordenó al Banco Supervielle la prohibición de pago de cheques de pago diferido emitidos antes de la presentación del concurso, para preservar la igualdad entre los acreedores (par condicio creditorum).

El cronograma fijado por la Justicia estableció el 28 de mayo como la fecha límite para que los acreedores presenten sus pedidos de verificación de créditos. Por su parte, Caromar tiene plazo hasta el 12 de abril de 2027 para evitar la quiebra, día en que vence el denominado período de exclusividad. Se trata del plazo legal durante el cual la empresa debe negociar con sus acreedores, formular propuestas de acuerdo y obtener las mayorías necesarias para que el concurso sea homologado.


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