Astronauta sobre la reentrada a la atmósfera de Artemis II: “Hay algo que no estoy listo para hacer público”
En el marco de una entrevista realizada en el Centro Espacial Johnson de la NASA, el integrante de la tripulación Artemis II, Victor Glover, acrecentó las dudas que se sembraron sobre el estado de la nave Orion al momento de la reentrada a la atmósfera y declaró: “Hay algo que no estoy listo para hacer público”. Una fase del periplo espacial a la que calificó como extremadamente exigente a nivel psicológico.
En diálogo con el medio especializado en ciencia Ars Technica, el astronauta del histórico sobrevuelo lunar aseguró que algunos detalles aún permanecen fuera del conocimiento de la opinión pública, pese a los datos oficiales difundidos por la agencia espacial estadounidense sobre el desempeño de la cápsula durante el periplo que se extendió durante un período de diez días.
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La polémica surgió tras la difusión de una imagen tomada luego del amerizaje, en la que se observa una zona blanquecina en la parte inferior de la nave Orion de la NASA, que abrió una conjetura sobre un posible daño estructural.

Sus palabras tras el amerizaje ejecutado exitosamente el viernes 10 de abril, profundizaron las inquietudes acerca de los desafíos técnicos y la experiencia de los cosmonautas sobre el funcionamiento del escudo térmico en el trayecto de retorno hacia nuestro planeta.
Sus llamativas declaraciones dejaron entrever que la misión podría haber enfrentado situaciones no previstas durante su ingreso a la Tierra y dudas que trascienden lo estrictamente técnico.
El escudo térmico de la nave Orion bajo la lupa tras la misión Artemis II
Victor Glover sobre Artemis II: “Cuando salieron los paracaídas principales, fue como si Dios mismo nos guiara hasta el agua”
El astronauta de la NASA, Victor Glover describió ese instante como uno de los más emotivos de toda la misión Artemis II. Tras minutos de tensión y comunicación constante con el control en Tierra, la apertura de los paracaídas marcó el alivio definitivo. “Sentimos cómo todo cambiaba: de la violencia del descenso a una calma casi espiritual”, rememoró.

Según explicó, la tripulación había sido entrenada exhaustivamente para cada escenario posible, pero la vivencia real superó cualquier simulación. “No importa cuántas veces lo practiques, hay un momento en que todo se vuelve profundamente humano”, agregó.
PM/ff

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