el incomprensible adelantamiento de la carrera electoral ya afecta decisiones de inversión


Todos se preparaban para que a partir de comienzos del segundo trimestre del próximo año empezara el proceso electoral. Sin embargo, cuando aún resta casi un año para las elecciones presidenciales el Gobierno de Milei tomó inesperadamente la iniciativa sumergiendo al país en el tema electoral y en las candidaturas. En momentos en que no solo se le complica el frente interno sino también a nivel internacional, tras la derrota electoral de Trump, el resultado no tan ventajoso de Netanyahu y el triunfo de Lula, Milei enfrenta con su único as, el superávit fiscal, y un buen flujo de divisas la tormenta externa. No tiene mucho más. No es poco, pero para ponerle el pecho a un shock externo desfavorable, quizás, no suficiente.

Según la visión del mercado financiero nunca es un buen momento para que te agarre un shock externo, pero encima ahora con sus principales aliados políticos debilitados y con una economía estancada los ánimos se crispan. Pero la sangría en bonos y acciones locales no es toda idiosincrática mucho tiene que ver con lo que está pasando en los mercados mundiales. Más allá del ruido regional por el escándalo del banco paraguayo, en las últimas horas se fueron conociendo las caídas de algunos “hedge funds” como Walleye Capital y varios cierres de posiciones que están aturdiendo a los operadores. Un conocido gestor les reconocía a pares que hacía tiempo no veía semejante ola de ventas, y que no había ninguna demanda.

En ese marco los castigados bonos soberanos argentinos sufrían nuevos embates al igual que las acciones locales. Qué tanto es propio y qué tanto ajeno poco importa sino salvar la ropa. El estratega de una mesa local les decía a clientes que había muy buenos precios para entrar si se era optimista con la continuidad de Milei, pero también había atractivos precios para salir. Una muestra del nivel de incertidumbre local que a nivel internacional se plasmó en la escalada del índice VIX igualando a la trepada del comienzo de la Guerra en Irán.

La sangría en bonos y acciones locales se ve influenciada por caídas en fondos

La sangría en bonos y acciones locales se ve influenciada por caídas en fondos «hedge» internacionales y ventas masivas.

La rotación de carteras y el mercado en modo electoral

Lo que sí se vio, muy marcadamente, y que en realidad venía subrepticiamente ya desde meses atrás, fue la rotación de carteras, algunas casi huyendo de la IA. Un gestor de Wall Street comentaba que la tónica es alejarse de las inversiones especulativas en tecnología e inteligencia artificial y redireccionar posiciones hacia empresas consolidadas con ganancias y flujos de caja más predecibles.

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En un encuentro virtual, programado desde hace semanas, encontró a operadores e inversores en medio de la trinchera, y en palabras del jefe de Research, los niveles y precios de hoy muestran que tanto por el lado accionario como de los bonos el mercado ya está operando en modo electoral. Sin embargo, por el tipo de cambio aún no.

En otro conference call, un legendario analista recordaba el dogma con el que venían operando, si a Trump le va bien, a Milei le va bien y viceversa. A buen entendedor sobran palabras. En síntesis, explicó que ahora las cosas le van a costar más a Milei que hasta ahora, igual que a Trump. Aunque el republicano, no solo redoblará la apuesta, sino que procurará no reflejarse como un pato rengo y para ello aprovechará la Corte Suprema con sesgo conservadora que, si bien le pondrá límites, sobre todo por sus amenazas de abusar de los DNU, no lo llevará a una situación de crisis ni de ingobernabilidad.

Mientras tanto, Milei que empezó, muy tempranamente, a lanzar medidas flexibilizadoras de su programa tiene en el nivel de actividad su espada de Damocles. Quizás, el Papa León XIV le de alguna bendición que lo saque del aturdimiento que está mostrando, mientras escala la disputa con la senadora Bullrich.

Entre los ruidos del mercado, no gustó para nada la movida de BYMA con las exigencias de liquidez para las cauciones. A la hora de las recomendaciones, gana la curva CER con el TZXD6 para el corto y el TZXY7 para el largo, y también el Dual Tamar Dólar Linked TMVE8 porque es tasa variable con opción de cobertura cambiaria (protege ante una devaluación).

Se observa un alejamiento de inversiones especulativas en tecnología hacia empresas con ganancias predecibles.

Se observa un alejamiento de inversiones especulativas en tecnología hacia empresas con ganancias predecibles.

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Pesimismo económico, reservas y presión cambiaria

Uno de los consultores más reconocidos blanqueaba frente a un grupo reservado que entre sus clientes lo que había era un sentimiento de pesimismo generalizado, y que él pedía disculpas, por su optimismo, a pesar que sus proyecciones no solo son magras, sino que auguran un 2027 muy gris. Ante un contrapunto sobre el tema de las reservas, aconsejó empezar a mirar la banda cambiaria, porque según supo la gente del FMI le dijo al “Toto” que no veían problemas ya que había margen para que el tipo de cambio suba al techo. Cosa que erizó los pelos del ministro.

Pero lo que el shock de Brasil puso a prueba fue, precisamente, la regla del techo, y la regla aguantó. Sin embargo, lo que no aguantó fue el riesgo país que volvió a subir tras la derrota de Trump en las elecciones de EEUU y con las nuevas turbulencias globales. Algo que empezó a tomar cuerpo es que la mentada bazuca cambiaria serviría más para financiar al Tesoro que para contener las presiones cambiarias.

Las compras del BCRA y el panorama de las monedas regionales

Mucho debate sobre las compras del Banco Central (BCRA), más aún después de los dichos de Arriazu. Desde una ALyC en plena expansión retrucaron explicando que, si el BCRA aumentara su ritmo de compra de reservas, con prudencia en momentos como los actuales, el sector público tendrá más recursos para hacer frente a sus vencimientos. Esto es lo que intenta hacer el BCRA de ahí que sigue comprando con un tipo de cambio que se movió por debajo de la inflación. Pero esto pone presión en el mercado cambiario que opera a la baja.

Hablando de divisas, en un intercambio entre mesas de cambio internacionales destacaban que las monedas latinoamericanas enfrentan presiones divergentes a medida que los mayores rendimientos estadounidenses, un dólar más fuerte y los riesgos políticos internos reconfiguran el panorama regional.

Por un lado, el real brasileño sufrió un fuerte retroceso tras las elecciones, y la credibilidad fiscal es ahora la principal preocupación, esperan que se recupere hacia 5,25 reales por dólar en 12 meses, aunque las persistentes presiones sobre el gasto limitarán la confianza.

En cuanto al peso mexicano que se debilitó por el giro más restrictivo de la Fed erosionando su ventaja de “carry trade”, estiman que en tres meses estará en niveles de 18,50 por dólar, pero ven un margen limitado para una apreciación sostenida. Mientras que en el caso del peso argentino ven que se mantiene relativamente estable, respaldado por la intervención del BCRA y la acumulación de reservas, a pesar de la ampliación de los diferenciales soberanos y las crecientes preocupaciones sobre el financiamiento.

En otros casos, el excepcional carry de Colombia sigue respaldando al peso, pero los riesgos fiscales y la escasez de liquidez en dólares amenazan con una mayor depreciación, lo ven en doce meses en 3.750. El peso chileno parece estar sobrevendido, con ventas de dólares del gobierno, precios del cobre resilientes y el desmantelamiento de posiciones cortas especulativas que respaldan una recuperación gradual hacia los 900 pesos por dólar.

Con relación a Perú que conserva los fundamentos externos más sólidos de la región, reforzados por un superávit récord en la cuenta corriente, se espera un aumento de tasas de 25 puntos básicos en noviembre y que vaya en 12 meses a niveles de 3,38.



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