¿Es peligrosa la IA? ¿Hay que regularla? Cómo la inteligencia artificial está dividiendo a Silicon Valley y a los políticos de EE.UU.


NUEVA YORK.– Quienes desarrollan y regulan la inteligencia artificial se dividen cada vez más en distintos grupos: están quienes quieren ralentizar y regular el desarrollo de esta tecnología, quienes compiten por acelerarlo y quienes se encuentran en posiciones intermedias o cambian de postura.

En la última semana, los llamados a frenar el desarrollo de la inteligencia artificial pasaron al centro de la agenda nacional. Lo que empezó como una cuestión filosófica –¿hasta qué punto podría volverse peligrosa esta tecnología?– se ha endurecido hasta convertirse en facciones cada vez más enfrentadas.

Por un lado, están quienes advierten que la tecnología avanza más rápido de lo que los seres humanos pueden controlarla. Por otro, quienes consideran que el único riesgo que importa es perder la carrera por el dominio de la IA frente a competidores nacionales y extranjeros. En el medio, un tercer grupo reclama establecer límites que no detengan el desarrollo de la inteligencia artificial, pero tampoco le den vía libre. Y algunas voces destacadas han cambiado de posición a medida que la tecnología evolucionó.

Iconos de las aplicaciones móviles de algunas de las empresas líderes en inteligencia artificialMARTIN LELIEVRE – AFP

Estas divisiones definen cada vez más el debate sobre la inteligencia artificial y no siguen las líneas habituales. La disputa ha dividido a Silicon Valley, enfrentando a los ejecutivos tecnológicos con el presidente Donald Trump, quien ha rechazado sus llamados a frenar el desarrollo, y ha unido a populistas de izquierda y derecha que coinciden en pocas cosas salvo en que la IA debería ser limitada.

El resultado tendrá consecuencias que van mucho más allá de la industria. El bando que prevalezca influirá en la manera en que la inteligencia artificial se incorpora a la vida cotidiana y en qué país establece las reglas que seguirán los demás. Hasta ahora, ningún grupo se ha impuesto y la tecnología continúa avanzando.

The New York Times identificó a muchas de las personas que impulsan esa disputa: quienes desarrollan estos sistemas, quienes los financian y quienes deciden si el gobierno debe intervenir.

Ejecutivos

Frenar el desarrollo

Dario Amodei dejó OpenAI, uno de los principales laboratorios de inteligencia artificial, para fundar Anthropic en 2021, una empresa que ha presentado como centrada en la seguridad. Ha advertido públicamente sobre las posibles consecuencias catastróficas de una IA avanzada, incluida la creación de armas biológicas. También ha reclamado reiteradamente una regulación gubernamental. Más recientemente, Amodei pidió una desaceleración global del desarrollo de la IA y presentó un plan, en un ensayo de 3800 palabras, para limitar el avance de esta tecnología.

Cambió de postura

Sam Altman, cofundador y director ejecutivo de OpenAI, firmó una declaración sobre el riesgo de extinción asociado a la IA y dijo ante el Senado en 2023 que estaba a favor de regular los modelos más potentes. Para mediados de 2025, había moderado su postura y sostenía que los grandes avances tecnológicos serían graduales y manejables. Este mes, dijo que quizá fuera momento de ralentizar el desarrollo de la IA después de que los sistemas de OpenAI se comportaran de manera autónoma y vulneraran la startup de IA Hugging Face. Altman afirmó que coincidía con Amodei en la necesidad de avanzar a un ritmo más lento en el desarrollo de modelos de inteligencia artificial.

Elon Musk asiste a la final del campeonato de lucha de la NCAA, en FiladelfiaMatt Rourke – AP

Elon Musk, director ejecutivo de SpaceX y Tesla, ha estimado durante mucho tiempo en entre un 10% y un 20% las probabilidades de que la IA “salga mal”, y la ha calificado como más peligrosa que las armas nucleares. Ha defendido una regulación preventiva antes de que sea demasiado tarde. Sin embargo, fundó xAI y destinó grandes sumas de dinero a la elección del presidente Trump, cuyo gobierno integró brevemente para liderar su iniciativa de recorte del gasto público y desregulación. El sábado, dijo en una publicación en redes sociales que “Dario tiene razón” sobre la necesidad de ralentizar el desarrollo de la IA.

En el medio

En 2010, Demis Hassabis ayudó a fundar y actualmente lidera DeepMind, un laboratorio de inteligencia artificial que fue adquirido por Google. Ha dicho que los riesgos de la IA son lo suficientemente graves como para no poder ser ignorados y comparó lo que está en juego con el cambio climático. También ha reclamado una “regulación inteligente” y supervisión. Hassabis, que ha descrito su postura como de optimismo cauteloso, apoyó públicamente el ensayo de Amodei para limitar el desarrollo de la IA, aunque agregó que todavía hay que definir los detalles.

Satya Nadella, presidente y director ejecutivo de Microsoft, ha encabezado una valiosa alianza entre la empresa y OpenAI y, más recientemente, el desarrollo de las herramientas de inteligencia artificial propias de Microsoft. En una publicación en redes sociales durante el fin de semana, dijo que respaldaba un “ritmo deliberado” para el desarrollo de la IA y reclamó supervisión humana sobre los sistemas avanzados. Ha dicho que no vale la pena perseguir la superinteligencia si no permanece bajo control humano y al servicio de la sociedad en general, al tiempo que impulsa una amplia adopción de la tecnología en la industria y un ecosistema abierto.

Sam Altman, cofundador y director ejecutivo de OpenAI, ha señalado que hay que confiar en las empresas que producen IAGetty Images

Sundar Pichai, director ejecutivo de Alphabet y Google, ha dicho durante años que la IA es “demasiado importante como para no regularla bien” y ha reconocido los riesgos asociados con esta tecnología. Pero prefiere normas adaptadas a usos específicos antes que restricciones severas, y ha planteado reiteradamente que el mayor peligro sería no aprovechar los beneficios de la IA. Así, ha presentado a Google como una empresa que quiere establecer límites, pero sin frenar el desarrollo.

Mark Zuckerberg, presidente y director ejecutivo de Meta, considera que el verdadero peligro es que la IA quede concentrada en manos de unas pocas empresas, y que el acceso amplio a esta tecnología es la principal salvaguarda. Ha advertido que las normas que ralenticen el lanzamiento de modelos estadounidenses permitirían que China tome la delantera. Sin embargo, reconoce las preocupaciones en materia de seguridad y ha dado a entender que Meta podría no poner a disposición del público sus modelos más potentes en el futuro.

El CEO de Meta, Mark Zuckerberg, habla durante la conferencia de desarrolladores Connect de la empresa en CaliforniaNic Coury – FR171100 AP

Alexandr Wang, director de inteligencia artificial de Meta, se incorporó a la empresa en 2025 para liderar sus principales iniciativas de inteligencia artificial y el desarrollo de Muse, el agente de asistente digital personal de la compañía. Es coautor de un documento estratégico que presenta la superinteligencia como la tecnología más peligrosa desde la bomba nuclear y ha defendido un enfoque de disuasión basado en la seguridad nacional.

Acelerar el desarrollo

Jensen Huang es el cofundador y director ejecutivo de Nvidia, la empresa cuyos chips impulsan a buena parte de la industria de la inteligencia artificial. Se ha convertido en uno de los principales defensores de la tecnología en el sector tecnológico y sostiene que ninguna empresa debería pedirle al gobierno una mayor regulación de la IA. También ha protagonizado enfrentamientos públicos con Amodei por sus pronósticos sobre la pérdida de empleos y los controles a la exportación de chips.

David Sacks, un veterano inversor de capital de riesgo, fue designado por la administración Trump como su principal funcionario en materia de inteligencia artificial y criptomonedas. Ha utilizado el término “complejo industrial de los fatalistas” para desestimar los llamados a reforzar la seguridad de la IA basados, según él, en el alarmismo. Se ha opuesto a la proliferación de leyes estatales sobre IA en favor de un enfoque federal más flexible. También criticó el reciente llamado de Amodei a “regular el ritmo” del desarrollo de la IA y sostuvo que son los propios laboratorios de IA los que establecen la frontera tecnológica.

El director ejecutivo de Nvidia, Jensen Huang, saluda a los medios al llegar al aeropuerto de Gimpo, en SeúlJUNG YEON-JE – AFP

Un inversor de capital de riesgo pionero, Marc Andreessen es una de las voces más firmes a favor de acelerar el desarrollo de la IA. En su “Manifiesto tecnooptimista” de 2023 incluyó explícitamente el “riesgo existencial” entre los enemigos del progreso y comparó la regulación de la IA con la Ley Seca. Ben Horowitz es el otro líder de la empresa de capital de riesgo Andreessen Horowitz y de sus iniciativas en materia de políticas públicas, y ha adoptado posturas similares contrarias a la regulación.

Políticos

A favor de regular

El senador Bernie Sanders se ha convertido en uno de los críticos más contundentes del Congreso estadounidense, al presentar la tecnología como una herramienta de los “oligarcas” que amenaza a los trabajadores. Ha propuesto una moratoria sobre la construcción de nuevos centros de datos de IA, un impuesto único del 50% sobre las principales empresas de inteligencia artificial destinado a un fondo público de riqueza, una prohibición permanente de la superinteligencia y una pausa en el desarrollo de sistemas avanzados hasta que exista un organismo regulador federal.

En una entrevista con el programa This Week, de ABC, el demócrata Hakeem Jeffries –líder de la minoría de la Cámara de Representantes de Estados Unidos– reclamó “medidas contundentes” sobre la IA y criticó al presidente de la Cámara. En diciembre, creó una Comisión Demócrata de la Cámara de Representantes sobre IA y la Economía de la Innovación, y sostuvo que el Congreso no debería permitir que los ejecutivos de las empresas regulen su propia tecnología, aunque hasta ahora se ha negado a comprometerse con restricciones específicas.

El senador estadounidense Bernie Sanders pronuncia un discurso en el Knockdown Center, en Nueva YorkAndres Kudacki – FR170905 AP

Josh Hawley se ha convertido en uno de los principales críticos republicanos de la inteligencia artificial en el Senado. En 2025, fue uno de los impulsores de un proyecto de ley que clasificaría los sistemas de IA como productos, lo que permitiría presentar demandas de responsabilidad cuando un sistema de inteligencia artificial cause daños. Como presidente de una subcomisión del Senado sobre gestión de desastres, la semana pasada envió una carta a Altman para solicitar más detalles sobre el ataque a Hugging Face, como parte de una investigación formal.

El segundo demócrata de mayor rango del Senado y principal demócrata de la Comisión de Asuntos Judiciales, Dick Durbin, impulsó un proyecto de ley contra las imágenes íntimas no consentidas generadas por inteligencia artificial y encabezó audiencias sobre los daños que los chatbots pueden causar a los chicos. También fue uno de los impulsores, junto con Hawley, del proyecto de ley que clasificaría los sistemas de IA como productos y permitiría reclamar responsabilidades cuando un sistema cause daños.

El líder de la minoría en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, demócrata de Nueva York, habla con periodistas en el Capitolio, en WashingtonJ. Scott Applewhite – AP

Como principal republicano del Senado, John Thune dijo el lunes a un periodista que estaba a favor de una regulación “ligera” de la IA. Reclamó establecer límites dirigidos únicamente a las amenazas más graves, sin frenar la innovación ni ceder terreno en la carrera por la inteligencia artificial. Thune participa en la elaboración de un proyecto de ley bipartidista sobre IA que establecería ciertas medidas de seguridad para los modelos más riesgosos.

En contra de regular

El presidente norteamericano, Donald Trump, ha convertido el dominio de la inteligencia artificial en una prioridad y lo presenta como una carrera que Estados Unidos debe ganar frente a China. Ha puesto el énfasis en un rápido desarrollo de la infraestructura, incluida la electricidad necesaria para abastecer los centros de datos que hacen funcionar la IA, y en el respaldo a los modelos abiertos. El lunes, rechazó los llamados de ejecutivos de empresas de IA a limitar la tecnología. Durante una conversación con Huang, de Nvidia, en una conferencia, Trump sugirió que no estaba dispuesto a intervenir en el desarrollo de la IA.

Trump ha convertido el dominio de la inteligencia artificial en una prioridad y lo presenta como una carrera que Estados Unidos debe ganar frente a ChinaAP Photo

El presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Mike Johnson, ha reconocido que los riesgos asociados con la IA están aumentando, pero se ha resistido a avanzar con rapidez. En una entrevista el domingo con el programa “Meet the Press”, de NBC, dijo que la Cámara de Representantes no debería aprobar apresuradamente regulaciones que pudieran darle una ventaja a China. El martes, afirmó que Trump reuniría la próxima semana a todos los “proveedores de plataformas” para una reunión, pero descartó los temores de que la IA pueda provocar la desaparición de la humanidad.

Por Emmy Martin y Rebecca Lieberman




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