el 80% de lo que emitió el BCRA para comprar reservas quedó esterilizado


La imagen que sugieren algunos economistas para ilustrar la política monetaria del Banco Central actual funcionando a la par del estímulo al crédito que quiere el Gobierno es la de una persona que enciende la estufa pero pone en marcha al mismo tiempo el aire acondicionado. Resulta como poco coherente.

Un reciente informe del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) de la Fundación Mediterránea plantea «la contrariedad» del Banco Central secando de liquidez constantemente al sistema, mientras que por otro lado se anuncian créditos hipotecarios, financiamiento en dólares para empresas y préstamos para comprar autos.

El análisis, elaborado por el economista Jorge Vasconcelos, añade que las medidas impulsadas por el Gobierno nacional representan un “reconocimiento del problema de la falta de crédito”, pero resultan “apenas paliativos” frente a la marcada iliquidez que afecta al mercado interno desde abril de 2025.

La aspiradora de pesos

Al respecto, el trabajo recuerda que entre enero y agosto la autoridad monetaria concretó una importante adquisición de divisas que incrementó las reservas líquidas de u$s15.000 millones a u$s26.000 millones. «Sin embargo – dice- de cada $100 emitidos para la compra de esas divisas en el mercado, solo 22 quedaron efectivamente circulando en la economía».

En ese sentido, el informe del IERAL agrega que «esa política provocó un notable sobreajuste monetario» ya que «en los últimos 12 meses, la Base Monetaria aumentó apenas un 6,6% nominal frente a una inflación acumulada del 33,5% según el IPC.».

Como resultado, dice el trabajo, la liquidez en manos del público y las empresas (M2 privado) se redujo del 7,9% del PBI en el segundo trimestre de 2025 al 6,6% en el tercer trimestre de 2026, mientras que la Base Monetaria cayó del 4,4% al 3,8% del PBI.

Cambio de enfoque: expandir agregados monetarios

Frente a ello, la entidad que depende de la Fundación Mediterránea, sugiere que el Banco Central cambie de enfoque y que adopte un esquema de «metas mensuales de expansión de agregados monetarios vinculados a la liquidez bancaria» ello con un «corredor de tasas explicito» que acompañe. No sería otra cosa que ir bajando encajes bancarios, algo que Santiago Bausili a reiterado en varias ocasiones que no piensa hacer.

Como han mencionado anteriormente, el problema que tiene en este momento el gobierno es la falta de confianza que se traduce en baja demanda de dinero.

Según los reportes del BCRA la demanda de pesos «continúa mostrando cautela». Aunque la inflación desaceleró al 1,7% mensual el mes pasado la «velocidad de circulación del dinero se mantiene alta» debido al costo de mantener saldos líquidos sin remuneración en un contexto inflacionario alto.

Como plantean los economistas, con una política monetaria tan restrictiva, si subiera levemente la demanda de moneda local la inflación debería caer más rápidamente. Pero como eso no ocurre, el ministro Luis Caputo procura «monetizar en dólares», por ejemplo, permitiendo a empresas no exportadores endeudarse en dólares o tratando de acelerar Inocencia Fiscal II para que las personas vuelquen sus dólares al mercado. De hecho, recientemente le pidió a un grupo de estudiantes que le «digan a sus padres que saquen los dólares del colchón».

Sin crédito cae la actividad

El Gobierno está encomendado de lleno a la tarea de derrotar la inflación, y como parte un diagnóstico ortodoxamente monetarista, considera que el apretón debe seguir hasta que se logre el objetivo, aún si eso implica que se vaya desmoronando la actividad económica de sectores que generan la mayor parte del empleo.

«El estancamiento del crédito ha golpeado directamente a los sectores clave para la generación de empleo, como el comercio, la industria, el transporte y la construcción, que concentran el 43% de la mano de obra del país», indica el informe.

El mismo detalla que entre abril de 2025 y julio de 2026 la actividad industrial sufrió una caída del 6%, mientras que la construcción retrocedió un 5,2%. En la misma línea, la inversión en máquinas y equipos muestra un desplome del 14,8%.

«Este panorama contrasta fuertemente con sectores como la minería, los hidrocarburos y el agro, que crecen a tasas cercanas al 10% anualizado, evidenciando una marcada brecha en el desempeño de la economía», advierte el IERAL, el cual considera que el nivel de morosidad del público es «altamente alarmante».



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