mercado atento a la Fed y la primera lectura de la inflación de junio


Tambien Podes Leer

Periodista: Llegan malas noticias de Ormuz. Los informes señalan dos ataques con misiles a sendos buques tanque el lunes por la noche. Irán no reconoce su autoría, pero todo apunta a la Guardia Revolucionaria. Es evidente que la navegación por el estrecho sigue siendo altamente peligrosa, y que no hay un entendimiento todavía con los EEUU sobre las condiciones para regularizar la situación. Los mercados ya dejaron atrás la guerra en Irán como tema de preocupación. ¿Deberán revisar su posición? ¿Puede volver la guerra a tallar fuerte en las cotizaciones?

Gordon Gekko: No. Son escaramuzas. Como usted dice, no hay acuerdo todavía sobre el marco legal que va a regir la navegación por el estrecho. Y las posiciones se ubican en las antípodas. Irán quiere monopolizar las rutas de tránsito y cobrar los servicios marítimos. Omán, que es más sutil, quiere lo mismo, aunque acepta la separación de rutas. Y EEUU rechaza todo (todavía), pero no puede garantizar que la navegación proceda sin contratiempos.

P.: ¿Qué miran los mercados que permanecen impasibles? Hoy subió el precio del crudo, pero no demasiado.

G.G.: El petróleo fluye. Las mercaderías, también. Por Ormuz y por fuera de Ormuz. La demanda china de importaciones – y el consumo interno – se redujo fuerte en el pico de la crisis. Y no da señales de regresar pronto. No hay apuro tampoco por reponer inventarios. Los mercados de energía, y de materias primas, están muy ofrecidos. Y sobre llovido, mojado. Kevin Warsh se estrenó en la Fed con un discurso duro y el dólar firme contribuye a presionarlos.

P.: ¿Y, a la par, vamos a convivir con una navegación cargada de incertidumbre bélica?

G.G.: Los mercados descuentan que habrá una solución que aceptará el cobro de servicios y que despejará Ormuz. Lo piensan así desde abril, que fue cuando el mercado bull retomó el control de la Bolsa y le imprimió al rally todo su vigor. Eso no cambió. Ni cambiará por una lluvia de misiles. De hecho, hay arreglos ad hoc para pasar sin sufrir agresiones. Seis barcos japoneses atravesaron el estrecho ayer de esa manera.

P.: El petróleo regresó a los precios previos de la guerra; las tasas largas, no. La tasa de 30 años, en alza, volvió a cruzar el umbral de 5%. Y el de 4,50%, la de diez años. ¿Qué les preocupa? ¿La guerra? ¿La inflación? ¿El discurso de Warsh? ¿O que Warsh no cumpla lo que promete?

G.G.: No existe demasiada preocupación, tampoco. Pero querrán ver esta semana las minutas de la última reunión de la Fed y la primera lectura de la inflación de junio. Si después de examinar su contenido, nos mantenemos en estos niveles – o visitamos un escalón más alto – será la inflación. Sin dudas.

P.: ¿Los bonos no están convencidos de que la baja de los precios de la energía se encargará de volver a poner la inflación en caja?

G.G.: La inflación núcleo también subió. Un poco menos de medio punto. Es probable que no alcance. Y que la Fed también tenga que intervenir para terminar de poner las cosas en orden.

P.: Que es lo que Warsh sugirió en su primera reunión.

G.G.: Oficialmente, Warsh canceló la forward guidance. No lo olvide. No anticipó lo que la Fed tiene pensado hacer.

P.: Pero todo el mundo concluyó que hay un aumento de tasas de un cuarto punto en preparación para antes que termine el año.

G.G.: Warsh solo prometió que la Fed se va a ocupar de recuperar la estabilidad de precios. Eso fue todo. La suba de un cuarto de punto está señalada en el mapa de puntos, que es una versión especial del mismo, porque deliberadamente no incorporó la opinión del chairman.

P.: Todavía hay un residuo de forward guidance, a pesar de las preferencias de Warsh.

G.G.: Eso es lo que quiso comunicar. La opinión de los demás, no la suya propia.

P.: No podía ignorar sus efectos. La forward guidance, así, no se interrumpió del todo.

G.G.: Correcto. Es un mensaje para los mercados y también para la Administración Trump. Ya lo escuchó al presidente: dijo que Warsh sabe lo que quiere hacer, pero preside una Junta que discrepa y quizás quiera hacer lo “incorrecto”.

P.: Tal vez la curva del Tesoro nos está diciendo que ve un doble mensaje acá y que le empieza a disgustar.

G.G.: No es el caso. No todavía. Pero está claro que los bond vigilantes son un hueso duro de roer. Si Warsh no comunica, ningún problema. Allá él. Está en su derecho. Ellos sí lo van a hacer.

P.: La data más reciente – el informe de empleo, por citar el caso más importante – se desaceleró notablemente. La economía no recalienta como llegó a temerse. Y crece más lento que lo esperado. Más cerca de 1% que de 2%. Y la inflación bajó, aunque nos falte la última información. ¿Por qué las tasas largas vuelven a subir? ¿No es un exceso de celo?

G.G.: Desde mediados de mayo, la inflación implícita en los bonos de 10 años bajó casi un cuarto de punto. Lo que aumenta sostenidamente son las tasas de interés reales. Si la economía se enfría, se van a frenar.

P.: ¿Piensa que la Fed se sentirá presionada para subir las tasas y no darle lugar a que surja un rapto de desconfianza?

G.G.: En la reunión de fin de mes, creo que no. Aunque me gustaría terminar de ver la data y las minutas. Si las tasas de dos años se mantienen en 4,15%, más adelante, entiendo que sí; que eso va a empujar a un ajuste que deje fed funds en 4%. Pero no hay apuro para tomar una decisión.



COMENTARIOS