El Gobierno asegura que puede pagar los vencimientos de 2027 sin volver al mercado internacional

El Gobierno presentó este lunes el programa financiero del Tesoro para 2026 y 2027 con el que busca demostrar que puede afrontar los fuertes vencimientos de deuda del año electoral sin necesidad de volver a emitir bonos en el mercado internacional. Aunque el ministro de Economía, Luis Caputo, aclaró que esa posibilidad seguirá abierta si las condiciones financieras mejoran, sostuvo que hoy el Tesoro dispone de un esquema de financiamiento suficiente para cubrir todos los compromisos previstos hasta el final del mandato de Javier Milei.

La conferencia de prensa comenzó puntual, a las 10.30, en el Microcine del Palacio de Hacienda. Sobre el escenario, Caputo estuvo acompañado por el viceministro de Economía, José Luis Daza, y el secretario de Finanzas, Federico Furiase, quien luego quedó a cargo de la explicación técnica del programa. En la primera fila siguieron la presentación el director del Banco Central, Martín Vauthier; el asesor Felipe Núñez, y el ex canciller uruguayo Ernesto Talviotros, entre otros integrantes del equipo económico.

“No hay que demostrar que tenemos acceso a los mercados. Los primeros llamados que recibíamos nos proponían una emisión de US$5000 millones a diez años y la tasa era del 12,5% anual. Nos hemos ‘perdido’ esas ventanas porque no es lo mismo financiarnos al 6% que al 12,5%. Son US$330 millones por año de intereses. Esa menor tasa requiere menos esfuerzo fiscal y nos permite usar esos recursos para otras cosas o seguir bajando impuestos”, sostuvo Caputo.

El ministro insistió en que la prioridad del Gobierno es continuar reduciendo el riesgo país para abaratar el costo del financiamiento y remarcó que una eventual emisión internacional dependerá exclusivamente de las condiciones de mercado. “Trabajamos para que el riesgo país siga bajando. No controlamos los mercados, pero sí podemos dar la mayor cantidad posible de certezas”, afirmó.

El Gobierno proyecta necesidades de financiamiento por US$19.200 millones para 2026 y estima reunir US$22.900 millones mediante emisiones locales, préstamos de organismos internacionales, compras de dólares del BCRA y otras fuentes. El excedente previsto de US$3700 millones se utilizará para conformar un «colchón financiero» de cara a 2027.

Caputo también aprovechó la presentación para plantear un objetivo de largo plazo: que la Argentina recupere la categoría de grado de inversión hacia el final de un eventual segundo mandato de Milei, en 2031. Contó que el equipo económico mantuvo reuniones con las tres principales calificadoras de riesgo del mundo (Fitch, Moodys y S&P) y que dos de ellas consideran que, aunque desafiante, esa meta es alcanzable.

No es una promesa, es un objetivo. Nos compartieron las métricas que deberíamos cumplir. Algunas ya las cumplimos hoy y otras creemos que podremos alcanzarlas hacia 2031. Eso significa estabilidad macroeconómica, inflación internacional, más inversiones, más empleo y crédito de largo plazo para los argentinos”, señaló.

Tras la introducción de Caputo, Furiase presentó el detalle técnico del programa financiero, cuyo objetivo central consiste en construir un “colchón financiero” durante 2026 para aliviar las necesidades de financiamiento del año electoral.

Según explicó, el Tesoro enfrentará este año necesidades de financiamiento por US$19.200 millones, mientras que las fuentes previstas alcanzan US$22.900 millones. Ese excedente de US$3700 millones se acumulará como buffer (amortiguador) para comenzar 2027 con una posición financiera más holgada.

“El 2027 será menos desafiante que el 2026 justamente porque empezará con ese colchón financiero y porque el programa está desarrollado con supuestos muy conservadores”, afirmó Furiase.

De acuerdo con el esquema oficial, las necesidades financieras de 2027 ascienden a US$24.900 millones, monto que el Gobierno prevé cubrir íntegramente con distintas fuentes: el excedente acumulado en 2026, compras de dólares al BCRA, rollover de deuda con el sector público, desembolsos del FMI, préstamos de otros organismos internacionales, emisiones en el mercado local, privatizaciones y un préstamo bilateral que el equipo económico todavía mantiene en reserva.

“El programa es conservador y además presenta opcionalidades. Hay fuentes potenciales de financiamiento en las que venimos trabajando hace más de un año y que todavía no incorporamos a las proyecciones”, explicó Furiase.

Según el Ministerio de Economía, las necesidades financieras de 2027 ascienden a US$24.900 millones y podrán cubrirse íntegramente con el excedente acumulado en 2026, compras de dólares del BCRA, emisiones locales, desembolsos de organismos internacionales, privatizaciones y otras fuentes de financiamiento, sin contemplar una emisión de deuda en los mercados internacionales.

Una de las novedades de la presentación fue que el Gobierno reveló por primera vez las condiciones financieras de los préstamos estructurados con garantía de organismos multilaterales que viene negociando desde hace meses. La intención oficial es anunciarlos en los próximos.

Furiase confirmó que el Tesoro obtendrá un préstamo por US$2000 millones respaldado por el Banco Mundial (BM), con una tasa cercana al 6,3% anual, un plazo de seis años y tres años y medio de gracia. A ese financiamiento se sumará otro préstamo por US$12000 millones garantizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), con una tasa del 7,75%, un plazo de diez años y el mismo período de gracia. Además, adelantó que el Ministerio de Economía trabaja en nuevas operaciones similares por alrededor de US$1000 millones adicionales.

Según explicó, tanto los fondos provenientes del Banco Mundial como los del BID ingresarán antes del próximo jueves, cuando el Tesoro deberá afrontar el pago de US$4385 millones correspondientes a amortizaciones e intereses de los bonos Bonares y Globales. “Tenemos los US$3900 millones y la plata de las garantías va a entrar antes del pago”, aseguró luego Caputo.

Como parte del programa financiero, el Gobierno también confirmó que la próxima semana lanzará un nuevo bono en dólares bajo legislación local, el AO29.

Furiase explicó que la primera licitación tendrá una modalidad diferente respecto de las emisiones anteriores. Si bien el objetivo sigue siendo captar hasta US$2000 millones, no habrá un cupo inicial reducido, con la intención de facilitar que parte de los inversores que cobren los vencimientos del jueves puedan reinvertir esos dólares en el nuevo título.

Hasta ahora, el Tesoro ya colocó unos US$4000 millones mediante los bonos AO27 y AO28, por lo que el nuevo instrumento completará el programa de emisiones locales previsto para este año.

Pese al optimismo exhibido por el equipo económico, entre los analistas hubo consenso en que gran parte de las medidas ya eran esperadas por el mercado y que el programa descansa sobre supuestos que todavía deberán validarse durante el próximo año.

Para Claudio Caprarulo, director de Analytica, la principal virtud del anuncio fue el intento de ordenar las expectativas del mercado antes del año electoral. “La señal de comunicar e intentar manejar las expectativas de cara a 2027 es una buena medida. De todas formas, no hay un cambio en las fuentes de financiamiento respecto de las que ya se conocían ni otra novedad relevante”, señaló. No obstante, advirtió que el programa parte de supuestos exigentes. “Es un escenario base optimista asumir una emisión de US$5000 millones en el mercado local el año que viene, siendo un año electoral. Lo mismo ocurre con las compras de reservas estimadas”, agregó.

En una línea similar, Ramiro Blázquez, estratega de StoneX, consideró que la presentación confirmó en gran medida lo que el mercado ya descontaba. “Gran parte de esto ya estaba básicamente previsto. Fue una confirmación de la información y de la especulación que hacía el mercado”, sostuvo. A su juicio, el programa “descansa en que se afiancen las perspectivas de una reelección de Milei” para lograr el rollover de los bonos en dólares que vencen en 2027, mantener las compras de reservas —lo que requeriría una dolarización moderada de carteras— y avanzar con el plan de privatizaciones. También señaló que hubiera sido una señal más contundente una mayor certeza sobre la disponibilidad de la línea de swap con Estados Unidos. “El hecho de que haya que conversarlo nuevamente con Washington no sugiere que esté libremente disponible en estos momentos”, concluyó.

Durante la ronda de preguntas, Caputo también fue consultado por la línea de swap otorgada por el Tesoro de Estados Unidos al Banco Central en 2025, por hasta US$20.000 millones.

El ministro respondió que la herramienta continúa disponible, aunque aclaró que no forma parte del escenario base del Gobierno y que requeriría una negociación con la administración de Donald Trump para activarse nuevamente.

“Si se requiriera, por supuesto tendríamos que volver a conversarlo. Pero nosotros no trabajamos con la idea de que porque el año que viene hay elecciones necesariamente vaya a ocurrir algo. Nuestro trabajo es prepararnos para el peor escenario. Si uno mira las herramientas que vamos a tener disponibles el año que viene, son muchísimo más amplias que las que tuvimos en 2025”, concluyó.


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