La yerba mate crece en el mundo de las latas. Una nueva generación de emprendimientos apuesta a transformar la infusión más popular de la Argentina en una categoría global de bebidas funcionales.
Durante más de 15 años y tras un intento de Coca Coca, pocos se animaron a entrar en ese territorio. A finales de 2003, la multinacional lanzó al mercado local Nativa, una gaseosa con extracto de hojas de ilex paraguariensis, pero apenas ocho meses después dejó de fabricarla. En ese entonces, desde la compañía aclararon que no habían alcanzado el objetivo mínimo de captar 1% del mercado de gaseosas en el país.
Hoy el panorama parece haber cambiado. La explosión global de las bebidas funcionales, el auge de ingredientes naturales y el éxito de marcas como Guayakí en Estados Unidos reabrieron una oportunidad que hasta hace pocos parecía improbable.
Y hay un dato que ilustra el momento: Barron Trump -el hijo menor del presidente de Estados Unidos- anunció este año el lanzamiento de su propia marca de bebidas a base de yerba mate, con foco en el sur de Florida: Sollos Yerba Mate. Según lo anticipado, el primer producto es un pack de 12 latas con sabor a piña y coco.
De acuerdo con datos de Future Market Insights, se prevé que el mercado de la yerba mate crezca de US$2400 millones en 2025 a $4300 millones en 2035, a una tasa de crecimiento anual compuesta de 5,8% durante el período de pronóstico. Según la consultora, la transición del consumo tradicional en hojas sueltas a formatos más prácticos -bebidas listas para consumir- está impulsando el crecimiento.
“A nivel mundial, la industria está experimentando un rápido crecimiento, impulsado por su creciente popularidad como bebida natural estimulante y antioxidante. Tradicionalmente, fue utilizada durante siglos en Sudamérica. Sin embargo, su consumo está aumentando en Norteamérica y Europa, especialmente como sustituto del café y las bebidas energéticas artificiales”, detalla un informe.
El consumidor cambió las reglas
Para Álvaro y Valentín Sampedro, fundadores de Yací, el crecimiento responde a un cambio profundo en los hábitos de consumo. “Hoy el mercado de las bebidas a base de yerba mate está atravesando uno de los momentos más interesantes de su historia fuera del Cono Sur. Observamos una transformación en la forma en que las personas consumen bebidas: hay una búsqueda creciente de opciones más naturales, funcionales y alineadas con hábitos de vida más conscientes”, explican.
Los emprendedores identifican cuatro motores detrás del fenómeno: el crecimiento de las bebidas funcionales, la preferencia por ingredientes naturales, la menor aceptación de productos con alto contenido de azúcar y el avance del consumo entre millennials y la generación Z. Para ellos, el gran cambio pasa por adaptar el mate a nuevos momentos de consumo. “Las mayores oportunidades aparecen en formatos que permiten adaptar el mate a hábitos actuales: latas, botellas, bebidas frías o carbonatadas. Hoy las personas buscan practicidad, pero sin resignar calidad ni autenticidad”, explican.
La apuesta de Yací va precisamente en esa dirección. La marca desarrolló tres variedades elaboradas con yerba mate orgánica -limón y jengibre, frutos rojos y hierbas con menta- que ya se comercializan en supermercados, estaciones de servicio y plataformas de e-commerce. Además, comenzó a exportar a Estados Unidos y negocia su desembarco en Europa y Asia.
“La Argentina concentra gran parte de la producción mundial de yerba mate y posee un conocimiento agrícola, industrial y cultural difícil de replicar. El desafío está en generar mayor valor agregado con productos innovadores y marcas con identidad propia”, afirman.
Energía “limpia”
Otra de las categorías donde la yerba empieza a disputar espacio es la de los energizantes. Martina Gardey -cofundadora de Overtake, junto a Guillermina Rappazzo- sostiene que el cambio ya no viene impulsado por el producto, sino por el consumidor. “Hace ya algunos años que el consumidor apunta hacia un estilo de vida más activo y consciente, con menos ultraprocesados y más atención a lo que pone en el cuerpo. En ese contexto nació el concepto de ‘energía limpia’, y la yerba mate encontró ahí su lugar natural”, explica.
Y añade: “Quien hoy elige una bebida energizante lee la etiqueta, cuestiona los ingredientes y rechaza los excesos de azúcar, conservantes y estimulantes sintéticos. Lo que antes era una preocupación casi exclusiva de deportistas hoy abarca a estudiantes, profesionales y creativos que necesitan rendir durante horas sin pagar el costo después”.
Con esa premisa, la emprendedora desarrolló Overtake, una bebida que combina extracto de yerba mate con vitaminas, L-teanina y otros ingredientes funcionales, orientada a deportistas, estudiantes y profesionales. “Overtake no nació para reemplazar el mate, sino para reimaginarlo. Extraemos lo mejor de la planta y lo combinamos con una fórmula que busca ofrecer energía sostenida y foco mental”, resume.
Después de 18 meses de desarrollo y la disposición de yerbatales propios en Corrientes, el resultado fueron cuatro sabores en lata -limón y jengibre; frutos rojos; durazno, y pomelo rosado- que se comercializan en estaciones de servicio, dietéticas y cadenas de gimnasios. La próxima etapa incluye la incorporación al canal gastronómico, restaurantes y cafeterías de especialidad, y el inicio de exportaciones proyectado para el segundo semestre.
Exportar cultura
Para los emprendedores, uno de los mayores desafíos consiste en desacoplar la yerba del ritual tradicional sin perder su identidad. “Estamos llegando principalmente a consumidores que quieren incorporar los beneficios de la yerba mate, pero que no necesariamente están dispuestos a aprender el ritual tradicional del mate”, señala Nicolás Tiferes, fundador de Mathienzo.
En los mercados internacionales -agrega- estas bebidas funcionan como una puerta de entrada a la categoría, permitiendo que más personas descubran la energía natural, la funcionalidad y la historia cultural de la yerba mate en formatos más simples y accesibles. En la Argentina, en cambio, encuentran mayor recepción entre consumidores jóvenes vinculados al deporte, el bienestar y los nuevos hábitos alimentarios.
“Vemos un mercado con un enorme potencial de crecimiento, tanto en la Argentina como a nivel internacional. La yerba mate dejó de ser solamente una infusión tradicional para convertirse en un ingrediente versátil que puede adaptarse a nuevos formatos de consumo. Así como el café logró expandirse desde la taza hacia cápsulas, bebidas listas para tomar y productos funcionales, creemos que la yerba mate entró en un proceso similar”, explica.
La cronología de la marca da cuenta del potencial: 2016 marcó el lanzamiento de la yerba mate Mathienzo; 2023 sumó Mathienzo Maycha y Mathienzo Tonic; y en 2025 llegaron los alfajores de yerba mate junto a Dulce de Leche & Co., una apuesta que extiende la categoría hacia la alimentación. Hoy la firma comercializa sus productos en cadenas de dietéticas, supermercados regionales, ecommerce, restaurantes, hoteles, ferias y eventos; exporta a Chile, Australia, República Checa, Alemania y Tailandia; y trabaja para abrir operaciones en Canadá, Costa Rica, Nueva Zelanda y Estados Unidos.

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