Caputo presentará el plan para pagar la deuda hasta 2027 y los “amortiguadores” para afrontar el año electoral

El ministro de Economía, Luis Caputo, presentará el próximo lunes el programa financiero del Tesoro para 2026 y 2027, una hoja de ruta con la que el Gobierno buscará responder uno de los principales interrogantes del mercado: cómo planea financiar los vencimientos de deuda en dólares de los próximos dos años y con qué herramientas pretende construir un mayor “colchón” financiero para llegar a las elecciones presidenciales.

La presentación fue adelantada este jueves por el secretario de Finanzas, Federico Furiase, durante su participación en el programa de streaming Las tres anclas. La intención del equipo económico de mostrar esa hoja de ruta había sido anticipada por LA NACION hace algunas semanas.

El lunes 6 de julio se anunciará el programa financiero del Tesoro para 2026-2027”, afirmó el funcionario. Según explicó, la presentación incluirá “el cronograma de vencimientos de deuda en dólares del Tesoro y las fuentes de financiamiento que se emplearán”.

Furiase agregó que se trata de “un programa financiero que muestra el armado de colchones, de buffers (amortiguadores)”, con el que el Gobierno llegará a 2027 “con mucha holgura”, producto de los recursos financieros que busca acumular durante 2026.

Después de haber concentrado buena parte de la primera mitad del año en estabilizar la macroeconomía, fortalecer las reservas internacionales y propiciar una baja de la inflación, que se había acelerado desde 2025, el Gobierno busca ahora mostrar cómo piensa atravesar el principal desafío financiero que aparece en el horizonte: 2027. Ese año coincidirán las elecciones presidenciales (y provinciales) con un importante volumen de vencimientos de deuda. El objetivo oficial es llegar con mayores márgenes de maniobra y menores necesidades de refinanciamiento.

La construcción de esos “colchones” no se limita al Tesoro. En una reciente presentación ante inversores, el vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, sostuvo que el saneamiento patrimonial de la entidad permitirá ampliar el “poder de fuego” de la autoridad monetaria en unos US$20.000 millones, más allá de la acumulación de reservas mediante compras de dólares. Ese margen provendrá de tres frentes: la reducción de la posición vendida en el mercado de futuros, la plena disponibilidad de los swaps de monedas ya activados —unos US$8000 millones entre el tramo con China y el Banco de Pagos Internacionales (BIS)— y la refinanciación anticipada de los repos con bancos internacionales.

Hoy, en efecto, el Banco Central anunció que extendió hasta 2028 los vencimientos de los repos por unos US$6000 millones que originalmente expiraban durante 2027. La operación despejó uno de los principales compromisos financieros previstos para el año electoral y redujo sensiblemente el volumen de pagos concentrados en ese período.

De esta manera, los vencimientos en moneda dura previstos para 2027 se reducen de unos US$21.100 millones a alrededor de US$15.900 millones, concentrados principalmente en US$8400 millones de bonos soberanos, US$6000 millones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y unos US$1500 millones de Bopreal.

Otra de las piezas centrales del programa son los préstamos estructurados con garantía de organismos multilaterales. El Gobierno ya cuenta con el aval del Banco Mundial para movilizar hasta US$2000 millones y con una garantía del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por US$550 millones, que permitirá estructurar una operación por unos US$1200 millones.

Según pudo saber LA NACION, en el caso de la línea respaldada por el Banco Mundial participan de las conversaciones entidades como JP Morgan, Citi, Bank of America y Banco Santander, aunque también podrían incorporarse otros bancos europeos y compañías aseguradoras internacionales. En paralelo, Deutsche Bank ya comenzó a contactar inversores para la operación respaldada por el BID, integrada por un tramo garantizado de US$550 millones y otro no garantizado por US$600 millones, con una vida promedio cercana a cuatro años. Economía y Deutsche Bank declinaron hacer comentarios ante la consulta de este medio.

Las líneas de crédito respaldadas por organismos multilaterales podrían obtenerse a tasas cercanas al 6% anual —que el equipo económico todavía negocia con las entidades financieras—, un costo considerablemente menor al que enfrentaría hoy una emisión soberana tradicional, que exigiría rendimientos superiores al 8% anual. Ese costo cayó significativamente en lo que va del año y el riesgo país es el más bajo desde principios de 2018.

Los recursos de esas operaciones no se destinarán a cubrir el próximo vencimiento con bonistas privados, previsto para el 9 de julio por unos US$4200 millones, pago para el cual el Tesoro ya tiene prácticamente todos los fondos depositados en su cuenta. El objetivo es utilizarlos para afrontar parte de los compromisos financieros de 2027 y seguir fortaleciendo los “colchones” de liquidez antes del año electoral.

A ese esquema todavía podría sumarse la Corporación Andina de Fomento (CAF). El equipo económico negocia con el organismo una garantía por al menos US$250 millones para estructurar una nueva operación de financiamiento, tal como anticipó LA NACION. Según fuentes con conocimiento directo de las conversaciones, el directorio de la entidad tiene previsto analizar el proyecto el próximo 22 de julio.

En paralelo, el Tesoro volvió a emitir deuda en dólares en el mercado local y mantiene abierta la posibilidad de regresar a los mercados internacionales de crédito si el riesgo país continúa descendiendo hasta niveles compatibles con tasas inferiores al 8% anual, como planteó recientemente Furiase.

La estrategia oficial coincide con el diagnóstico de JP Morgan. En un informe publicado esta semana bajo el título «Argentina 2H26: reforzar los escudos para la prueba de 2027″, el banco sostuvo que, tras la estabilización alcanzada durante la primera mitad del año, el desafío para el segundo semestre pasa por consolidar esos avances y construir los “colchones” necesarios para atravesar el próximo ciclo electoral.

Según la entidad, la acumulación de reservas, la disciplina fiscal y el fortalecimiento de las fuentes de financiamiento serán claves para reducir la vulnerabilidad de la economía antes de las elecciones.


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