Miami en el Mundial: las oportunidades de negocios para los emprendedores en la ciudad más argentina de EE.UU.

Miami (enviado especial).- La ciudad más argentina fuera de Argentina. Así vive por estas horas Miami, con la llegada de la selección para jugar su partido del Mundial 2026 ante Cabo Verde. Masivos banderazos, playas y shoppings con más argentinos que nunca, y bares y restaurants que ofrecen cartas como en Palermo.

Aquí viven cerca de 200.000 argentinos y es el destino de sol y compras preferido para los que salen de las fronteras. Con el arribo de los campeones del mundo, se estima que esta semana se sumaron otros 50.000 hinchas que inundaron las calles de celeste y blanco.

La Cabrera cuenta con tres franquicias en Miami

En los últimos años, Miami dejó de ser únicamente el destino elegido fuera del país por los argentinos para transformarse en la principal plataforma de desembarco de empresas nacionales en Estados Unidos. Restaurantes, cadenas gastronómicas, franquicias, desarrolladores y emprendedores la eligen como primer paso antes de expandirse.

La lógica combina varios factores: una enorme comunidad latina, cercanía cultural, menores barreras idiomáticas y un mercado acostumbrado a consumir propuestas internacionales. Para muchas compañías, además, funciona como una vidriera frente a inversores de toda América Latina.

El Mundial llenó no solo los estadios si no que también generó beneficios extra. La gastronomía, especialmente en sedes como Miami con una gran afluencia de hinchas, como los argentinos y los colombianos, aparece entre los principales beneficiados. Después del fuerte crecimiento que siguió a la pandemia -cuando la llegada de argentinos impulsó la apertura de restaurantes, cafeterías y nuevos emprendimientos-, el mercado atravesó dos años que en el sector califican como “un ciclo malo”, con bajas en la actividad y cierres.

Puerta de entrada

“Miami sigue siendo la principal puerta de entrada para empresas argentinas en Estados Unidos. No solo para las empresas, también para las personas. Hay mucha comunidad argentina y latina, hace que el desarraigo sea más fácil y permite tener, al menos al principio, un mercado cautivo”, resume Agustina D’Apolito, fundadora de Tatore, un restaurante italiano con impronta argentina.

Para las marcas, desembarcar no implica solo replicar un negocio exitoso en Buenos Aires

Sin embargo, desembarcar no implica solo replicar un negocio exitoso en Buenos Aires. “El peor error que podemos cometer es creer que el cliente de acá quiere exactamente lo mismo que el argentino. Hay que escuchar al consumidor local y entender cómo adaptar el producto”, advierte la emprendedora. D’Apolito llegó a Miami en 2016 con una visa de inversor y compró un restaurante que atravesaba una crisis. Lo rebautizó Tatore, en homenaje a su abuelo Salvador “Tatore” Guarracino, uno de los fundadores de Freddo, y reconstruyó el negocio prácticamente desde cero.

El crecimiento derivó, además, en un plan de franquicias: recientemente abrió una heladería en la zona conocida como “Little Argentina”; la primera franquicia del restaurante en Miami Beach, y ya prepara un tercer local en Hollywood. “La gente empezó a insistir para que abriéramos otros locales. Veíamos personas que manejaban horas para comprar nuestros helados y llevárselos en conservadoras. Ahí entendimos que había una oportunidad para crecer”, explica.

Otro caso emblemático es el de El Club de la Milanesa. La cadena eligió Miami para iniciar su expansión estadounidense y lo hizo mediante franquicias operadas por empresarios argentinos que ya conocían la marca en Rosario y Córdoba. Poco después llegó otro impulso: la incorporación de Lionel Messi como socio.

“Elegimos Miami porque es el mercado que tiene más vínculos culturales con la Argentina. Queríamos presentar un producto que a los estadounidenses les parece familiar, pero que en realidad no conocen: la milanesa”, explica Celina “Kitty” Rosso, cofundadora de la empresa. La compañía ya opera locales en Midtown, dentro del estadio del Inter Miami y acaba de inaugurar una nueva sucursal en Weston, mientras construye otra en North Beach.

Pero el desembarco también obligó a hacer ajustes. “Miami es una ciudad mucho más compleja de lo que parece. Entender la dinámica de cada barrio -o “ciudad”, como muchas veces se vive aquí- lleva tiempo. A veces, con apenas treinta minutos de distancia, parece que uno hubiera cambiado de país”, señala Rosso. Y añade: “Adaptamos buena parte de la carta para Miami, incorporando propuestas más frescas como bowls, wraps y ensaladas. Pero mantuvimos intacta la esencia: la milanesa conserva exactamente la misma receta”.

Asado y sushi

Gastón Sitz es dueño y cocinero de varios de los mayores éxitos del corredor gastronómico de la calle Thames de Palermo. Entre ellos, hay uno que eligió llevarlo afuera de las fronteras. Hace un año y medio abrió junto a su socio Niño Gordo en la zona de Winwood. Se trata de la primera experiencia internacional del restaurant que combina parrilla argentina con comida asiática.

La idea original era abrir sucursales en San Pablo y Ciudad de México, pero la pandemia los hizo cambiar de planes. “Lo único que quedó abierto en ese entonces en el mundo fue Miami. Nos hicieron una oferta y lo vimos como un buen mercado”, relata Sitz a LA NACION.

La propuesta en Miami fue adaptar el concepto de Niño Gordo al paladar de la ciudad. Compran langostinos y cangrejo de aquí y quitaron algunos productos de la carta porteña, como la molleja y la salchicha parrilla que no son tan del paladar norteamericano.

Eligieron el barrio pensando en un lugar parecido a Palermo. Que combine el estilo comercial con el arte. La ambientanción también es similar, con 60 lugares, con espacios cargados en diferentes salones. Sitz cuenta que su público se reparte en un 70% latinos y un 30% estadounidense.

El cocinero evalúa que por ahora funciona mejor su local en Buenos Aires por los diez años que tienen de experiencia en los diferentes locales que desarrollaron. Además, sostiene que Miami ahora tiene un consumo más bajo del que tenía cuando llegaron y que eso repercute en el negocio. Sin embargo, ve allí una oportunidad de hacer “aperturas baratas” con nuevos locales que bajaron la persiana.

Otra de las marcas con mayor proyección internacional fue durante mucho tiempo La Cabrera. La parrilla creada por Gastón Rivero en Palermo se expandió a través de franquicias con cerca de 35 locales alrededor del mundo. En Miami, el restaurant cuenta con tres locales con el sello La Cabrera.

Marcelo Ferreiros es el CEO del grupo A Punto en Miami y desde hace más de tres décadas se dedica al negocio gastronómico. A través de un socio desarrolló la marca en Miami. Así nació el prmer local en Sunny Isles, que está “siempre lleno”, luego inauguraron el de Midtown, que “está creciendo cada día y con el Mundial lo tenemos lleno todos los días”, y el de Coconut Groove, con un público local que trabaja más los fines de semana.

La carne es estadounidense pero Ferreiros destaca que todos los cortes se asan al carbón.

A la hora de inaugurar un local gastronómico en Miami, el empresario revela: “Al principio es muy tedioso, porque las licencias y permisos tienen bastante burocracia. A los argentinos les choca entender cómo funciona el sistema”.

“Hoy Miami está en un momento particular. Tras el aluvión de gente que llegó en la pandemia, ya que la ciudad estuvo poco tiempo cerrada, 2025 y 2026 fueron difíciles”, señala. El aumento de los alquileres provocó que la ciudad se encarezca y por ello muchos sectores medios decidieron emigrar a otras ciudades. Además, las fuertes regulaciones de inmigración también alejaron a mucha gente que antes elegía este estado.

Ferreiros señala que el Mundial levantó la perspectiva del negocio y estima que “todo lo que viene ahora será para mejor”.

De un local a un hub logístico

Craft, una pizzería nacida en Tucumán, abrió su primer local en 2021 en Coral Gables y hoy ya cuenta con 11 puntos entre Miami y Fort Lauderdale. Para el desarrollo, los emprendedores se asociaron con Nicolas Fanlo, un amigo del colegio, y para sostener una propuesta y una calidad estandarizada, montaron un centro de producción propio.

Para Nicolás Bleckwedel, cofundador, la clave fue entender que Miami “es una ciudad muy particular”, que tiene mucho de Latinoamérica pero que también es la puerta de entrada a Estados Unidos, “el lugar justo para ver si el concepto podría funcionar”.“Fue es mucho más que abrir un restaurante; Miami, es un mercado muy competitivo y extremadamente desafiante que te lleva a una intensidad que no teníamos en la Argentina. Acá la marca se construye todos los días, barrio por barrio, cliente por cliente; es un negocio de largo plazo, no de tracción inmediata”, explicó.

Miami se posiciona como la principal puerta de entrada para empresas argentinas en Estados Unidos

“El cliente tiene otros hábitos, por lo que fuimos ajustando porciones y cocciones. El caso más resonante es la pizza: nuestra receta era muy a la argentina, y acá la gente prefiere una masa más crocante. Tuvimos que meterle mano a la fórmula y a la temperatura del horno hasta encontrarle la vuelta. Nos sirvió también que acá tenés acceso a materia prima que en la Argentina cuesta mucho conseguir, así que terminamos mejorando cosas del menú en el proceso”, puntualizó

Total Carnes sigue un camino parecido. La empresa nació en Bahía Blanca para “modernizar” la experiencia tradicional de carnicería con un modelo de autoservicio con productos fraccionados y envasados; y abrió su primer local en Miami en 2022 de forma directa. Hoy, con cuatro sucursales -en North Miami, Aventura, Key Biscayne y Pinecrest-, un centro de producción y distribución, y un servicio de e-commerce con alcance nacional, se prepara para el lanzamiento del modelo de franquicias.

En Estados Unidos entendimos que no alcanza con vender un buen producto; hay que construir una marca, una experiencia y un sistema capaz de crecer con consistencia. Entre los cortes más vendidos se destacan: ojo de bife, entraña, vacío, lomo y productos elaborados como las milanesas y chorizos”, sostuvo Martin Ghiozzi, cofundador de Total Carnes.

Y enfatizó: “Es una ciudad estratégica por su ubicación, su infraestructura logística y la diversidad de consumidores que reúne, lo que la convierte en un excelente punto de partida para desarrollar una marca y luego expandirse al resto del país. El principal error es pensar que alcanza con trasladar un modelo de negocio exitoso desde la Argentina. Estados Unidos exige estándares muy altos de calidad, servicio, organización y cumplimiento normativo. También es fundamental entender que el consumidor tiene hábitos distintos y que la competencia es muy profesional”.

El Mundial mueve la caja

En Craft, aseguran que las ventas crecieron entre 40% y 60% desde el inicio del Mundial -respecto del mismo período del año anterior- y que durante esta semana, directamente se duplicaron. “La demanda superó todas las proyecciones, la ciudad explota, se vive un clima de fiesta en las calles”, señalan. Por su parte, en Total Carnes, explican que el incremento de ventas supera el 70% gracias a la llegada de turistas y las activaciones para los hinchas. “Contamos con un parrillero oficial que acompañará a la Selección Argentina durante todo el mundial, ofreciendo ‘Asado by Total Carnes’ y en cada partido de la Selección en Miami, se realizarán sesiones de Free Tasting en la previa”, precisa Ghiozzi.

También Quilmes busca capitalizar el movimiento. Como sponsor oficial de la Copa Mundial de la FIFA, la cervecera -presente en 25 restaurantes y bares, y en supermercados, cadenas de carne y cadenas de licores- reportó un crecimiento en las exportaciones a Estados Unidos.

“Durante este Mundial vemos algo muy distinto a lo que sucede en la Argentina: en Miami la gente tiene la costumbre de reunirse en bares y restaurantes para ver los partidos, y eso genera un clima espectacular”, señala Rosso. En El Club de la Milanesa, que instaló pantallas dentro y fuera de sus locales y mantiene el Menú del Capitán para compartir, esperan “una gran convocatoria”. En Tatore, organizaron jornadas de intercambio de figuritas. Y de cara al partido, ya tienen reservas completas y preparan picadas para completar el menú: esperan el doble impacto de la previa y de la salida de la cancha, cercana a varios de sus locales.


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