María Corina Machado anuncia su regreso inminente y Delcy Rodríguez lucha por capitalizar la tragedia


CÚCUTA, Colombia.– La ciencia política ya lo advirtió: las grandes catástrofes naturales pueden fortalecer a un gobierno, incluso a una dictadura, pero su respuesta ineficaz también puede acabar con él. El doble terremoto del Día de San Juan ha pulverizado el tablero político impuesto por Washington, con su protectorado sobre el chavismo 3.0, encabezado por los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez.

El juego ha cambiado y la Casa Blanca lo sabe, de ahí sus reticencias a que se adelante el regreso de María Corina Machado, reclamado con fuerza por la líder democrática en las últimas horas. La líder opositora adelantó ayer en Fox News su “pronto retorno” al país ante la emergencia nacional e insistió que su prioridad “es salvar vidas y acompañar a las familias afectadas”.

Según Bloomberg, Machado intentó su retorno nada más producirse el terremoto por la misma vía que utilizó para salir el año pasado de su escondite clandestino para llegar a la entrega del Nobel de la Paz en Oslo, pero Washington presionó para impedirlo no sólo al equipo de la líder opositora, también al gobierno chavista y a las autoridades de Curazao. La líder opositora no tiene pasaporte y necesita permisos consulares para poder viajar.

“La magnitud de la catástrofe obliga a replantear la estrategia de las tres fases [estabilidad, recuperación y transición a la democracia con elecciones para finales de 2027] a Washington, o al menos sus tiempos, porque las consecuencias humanas y económicas serán cruciales a mediano y largo plazo. Como venezolana, Machado tiene el absoluto derecho de querer estar con sus compatriotas. Dada la ausencia del Estado, que se ha comprobado una vez más en estos días, los venezolanos también necesitan su liderazgo, una especie de brújula en los momentos de oscuridad“, evidenció para este diario el analista Miguel Velarde.

María Corina sigue saliendo muy por delante en las encuestas, pero necesita mantener una conexión con el pueblo, sobre todo en un momento en el que lo político no se borra, pero se reconduce. Necesita reconectar de una manera tangible, como lo hizo Zelensky, con una relación necesaria pero incómoda con el Gobierno de Washington», sostuvo a LA NACION el historiador Armando Chaguaceda.

“Un regalo para el autoritarismo”

Mientras Machado forcejea con Washington, los hermanos Rodríguez intentan capitalizar la tragedia. Lo tienen casi todo en contra porque los 27 años de chavismo pesan demasiado, pero las revoluciones son especialistas en ganar tiempo. Dictaduras como la cubana, antes de la actual crisis, se vieron favorecidas por su respuesta a los huracanes, donde el control social y la disciplina militar mitigaron los efectos de la ira de la naturaleza. Por el contrario, el gobierno autoritario del PRI mexicano cavó parte su tumba posterior con el manejo del terremoto de 1985.

“El gobierno quiere capitalizar la reconstrucción, aunque tengo severas dudas sobre ello, porque el chavismo sólo fortaleció su capacidad para reprimir mientras destruía el país: la corrupción en las obras, la falta de recursos para el rescate y su respuesta política de momento van a la deriva. Delcy quiere hacer como el castrismo: capitalizar cada huracán como una victoria. Pero tiene más riesgos de ser como el priismo mexicano, donde la gente se voltee porque constate una vez más la corrupción y la ineficacia, además de la represión in situ, como en los centros de acopio», apuntó Chaguaceda.

Integrantes de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana preparan la ayuda humanitaria destinada a las personas afectadas tras la ocurrencia de dos terremotos, en Caracas[e]MARCOS SALGADO – XinHua

Con el paso de las horas, las denuncias se acumulan no sólo en la zona cero. Tanto en otros puntos del país como en las redes sociales afloran las críticas por la retención de ayuda humanitaria, los obstáculos contra los voluntarios, el intento de convertir en héroes a los hermanos Rodríguez, la incapacidad de las fuerzas armadas o las dudas sobre las cifras de víctimas que aporta el oficialismo, empeñado en perder lo que parecía una oportunidad histórica.

Esta tragedia es un regalo para el autoritarismo, dado que el 2 de julio se vence el plazo constitucional de vigencia de un gobierno provisional, cosa que iba a generar masa crítica y movilización, algo que ni los hermanos Rodríguez ni EE.UU. quieren ahora. La excusa de la tragedia pudiera servir para solapar la inconstitucionalidad del mandato. Si Delcy se mueve bien pudiera levantar popularidad en una población rota y necesitada de ayuda en este momento”, dijo a LA NACION Rafael Uzcátegui, director del Laboratorio de Paz.

La experiencia en otros desastres naturales ha demostrado que la respuesta ante tragedias de esta envergadura esconde una fase de emergencia y otra de largo aliento. “El momento dramático del rescate y la búsqueda de sobrevivientes pasará y vendrá el desafío de los refugios y la reubicación de los damnificados, así que la discusión será otra a corto plazo. La oposición debe articular un discurso en donde la reconstrucción necesita de gobernabilidad legítima, dado que es un proceso lento y complicado”, concluyó Uzcátegui.

Uno de los principales empeños de la presidenta encargada desde que comenzara la crisis es contestar a cada uno de los mensajes internacionales, en busca de una legitimidad de ejercicio más allá de las decisiones de Washington




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