BERLÍN.– Un lago recreativo del este de Alemania quedó en el centro de una intensa polémica después de que sus administradores decidieran prohibir el ingreso a personas que no hablen suficiente alemán para comprender las normas de seguridad del lugar.
La medida, aplicada en el complejo Heidebad -cuyo lago se llama Heidesee– de la ciudad de Halle, abrió un debate nacional.
El responsable del establecimiento, Mathias Nobel, defendió la decisión y aseguró que no busca excluir a extranjeros ni a inmigrantes. Según explicó, el objetivo es garantizar que los visitantes comprendan las reglas de baño y puedan reaccionar ante eventuales emergencias.
“Necesitamos estar seguros de que los visitantes entienden nuestras normas y ser coherentes para garantizar la seguridad de nuestros huéspedes”, afirmó Nobel a la agencia alemana DPA.
La administración del complejo evalúa a cada visitante en el ingreso. El criterio principal consiste en determinar si la persona puede comprender instrucciones relacionadas con la seguridad dentro y fuera del agua. Nobel reconoció que la medida generó críticas, pero dejó en claro que el establecimiento no tiene previsto dar marcha atrás.
La decisión surgió después de un episodio que, según el administrador, pudo terminar en tragedia. Durante el fin de semana anterior a la implementación de la norma, Nobel, que además es socorrista certificado, tuvo que rescatar a un niño pequeño que se encontraba en una zona demasiado profunda del lago.
El complejo se ubica junto a un lago natural que alcanza profundidades de hasta 13 metros. Nobel sostuvo que ese entorno presenta riesgos superiores a los de una piscina convencional, especialmente durante los días de calor, cuando miles de personas llegan al lugar para refrescarse.
Según explicó, los carteles informativos instalados en el predio ya no resultan suficientes para garantizar que todos los visitantes comprendan las reglas básicas de seguridad. Desde que la restricción entró en vigor, varios bañistas ya fueron rechazados en la entrada.
El administrador también argumentó que los guardavidas necesitan comunicarse de forma directa con quienes utilizan las instalaciones. En una emergencia, señaló, las instrucciones deben entenderse de inmediato. Si un grupo completo llega al lugar sin una sola persona capaz de comunicarse en alemán, él y su equipo tienen serias dudas sobre permitir el ingreso.
Sin embargo, la controversia escaló rápidamente y llegó a las autoridades locales. El municipio de Halle exigió que el complejo retire la prohibición al considerar que la medida resulta desproporcionada y constituye una barrera general de acceso para determinados grupos de personas.
En un comunicado, la ciudad sostuvo que el carácter público del balneario no puede verse afectado por normas internas que terminen excluyendo a sectores enteros de la población. Las autoridades también advirtieron que cualquier acción que pueda interpretarse como xenófoba corre el riesgo de perjudicar la imagen de la ciudad.
La disputa incluso atrajo la atención de la agencia nacional alemana contra la discriminación, que fue consultada sobre el caso y que podría impulsar medidas legales.
Uno de sus voceros formuló una comparación que se volvió ampliamente citada en el debate. “Imaginen el escándalo que habría si los turistas alemanes en Mallorca tuvieran que demostrar conocimientos de español o catalán antes de poder ir a nadar”, señaló.
Las autoridades locales propusieron alternativas menos restrictivas para resolver el problema. Entre ellas mencionaron el uso de pictogramas universales, mensajes de seguridad en varios idiomas y otros sistemas de comunicación que permitan transmitir advertencias sin exigir conocimientos de alemán.
La Asociación Alemana de Salvamento, conocida como DLRG, también tomó distancia de la medida y expresó públicamente que no la respalda.
El caso adquirió además una dimensión política. En el estado de Sajonia-Anhalt, donde se encuentra Halle, habrá elecciones en septiembre y el partido de extrema derecha AfD lidera las encuestas. La fuerza aprovechó la polémica para vincularla con el debate migratorio y difundió en redes sociales el lema: “Quien no entiende alemán, se queda afuera”.
Agencias Reuters y AP

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