influyente encuesta revela más apetito de los bancos centrales


El metal amarillo parece haber quedado al margen del menú de los inversores. Sin embargo, el último sondeo del Consejo Mundial del Oro revela que el interés de los bancos centrales del mundo sigue intacto.

Los resultados destacan que el sentimiento hacia el oro en la comunidad de bancos centrales sigue siendo positivo. 
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La delicada tregua en Medio Oriente y otros factores fueron los “drivers” para que el boom del oro pareciera desinflarse hace tiempo. Lejos quedaron los máximos de enero por encima de los 5.000 dólares la onza. El mes pasado el oro cayó un 1% debido al continuo optimismo en el mercado y a las modestas salidas de capital de los fondos ETF de oro a nivel mundial. En pocos meses el precio del oro bajó más de 1.000 dólares. Sin embargo, la banca central mundial redobla su compromiso para con el metal amarillo y será, sin duda, un importante sostén de la demanda mundial de oro en los próximos meses. Así lo refleja la última encuesta sobre las reservas de oro de los bancos centrales de 2026 del Consejo Mundial del Oro que muestra que los bancos centrales siguen tan entusiasmados con el oro, con un récord del 45% que afirma que planea aumentar sus reservas de oro en los próximos 12 meses. De modo que, a pesar del buen desempeño de los precios y la importante acumulación de oro en los últimos años, la opinión de los bancos centrales sobre el oro se mantiene inalterada. Según los expertos, el comportamiento del oro durante las crisis, su capacidad para preservar su valor y sus beneficios en materia de diversificación siguen siendo razones fundamentales para que los bancos centrales mantengan reservas de oro.

Prueba de ello es que la encuesta reveló que el 89% de los encuestados prevé un aumento de las reservas mundiales de oro durante el próximo año, además del récord del 45% que planea adquirir oro. La encuesta también mostró una creciente expectativa de que el oro desempeñe un papel más importante y el dólar uno menor en las carteras de reservas, mientras que el riesgo geopolítico, la protección contra crisis, la diversificación y la evolución de las estrategias de almacenamiento siguen influyendo en las decisiones de gestión de reservas de los bancos centrales.

Los bancos centrales han acumulado un promedio de 1.000 toneladas de oro en los últimos cuatro años, un aumento significativo con respecto al promedio de 500 toneladas de la década anterior. Esta marcada aceleración en el ritmo de acumulación se ha producido en un contexto de incertidumbre geopolítica y económica, lo que ha ensombrecido las perspectivas para los gestores de reservas.

Vale señalar que la encuesta tuvo lugar entre el 5 de febrero y el 19 de mayo y por ende la mayoría de las respuestas se recibieron después del inicio del conflicto en Medio Oriente, por lo tanto, el sondeo de este año ofrece información valiosa sobre la percepción que tienen los banqueros centrales del oro en el contexto de la actual inestabilidad geopolítica. Además, la muestra es altamente representativa de la comunidad de bancos centrales en general, tanto geográficamente como en términos de las reservas de oro que poseen. Esta sólida participación es una clara señal del interés que existe en el sector bancario central por el oro.

A continuación, los puntos clave de la encuesta:

  • Al igual que en encuestas anteriores, los bancos centrales mantienen expectativas favorables sobre el oro. La gran mayoría de los encuestados (89%) cree que las reservas mundiales de oro de los bancos centrales aumentarán en los próximos 12 meses (el 45% espera que sus propias reservas de oro también aumenten durante el mismo período). La mayoría de los encuestados restantes indicó que no espera ningún cambio, mientras que el 1% espera que las reservas de oro de su institución disminuyan (¿Turquía?).
  • El rendimiento del oro en tiempos de crisis, la diversificación de carteras y la protección contra la inflación son algunos de los factores clave que llevan a los bancos centrales a mantener reservas de oro. Además, el oro como cobertura contra el riesgo geopolítico y como parte de una política de diversificación de reservas también constituyen razones fundamentales para aumentar las asignaciones a este metal precioso.
  • La mayoría de los encuestados (74%) prevé una disminución moderada o significativa de las reservas mundiales de dólares en los próximos cinco años. Asimismo, creen que la proporción de otras divisas, como el euro y el yuan, se mantendrá sin cambios durante el mismo período, mientras que las reservas de oro aumentarán.
  • La encuesta de este año preguntó a los participantes cómo financiarían sus nuevas compras de oro. La mitad de los encuestados indicó que lo harían mediante un programa de compra nacional en moneda local, mientras que el 38% indicó que lo harían mediante la venta de sus reservas de oro existentes.
  • El Banco de Inglaterra sigue siendo la opción de custodia más popular entre los encuestados, con un 57%, si bien los bancos centrales continúan diversificando sus depósitos en múltiples ubicaciones. El almacenamiento nacional ocupó el segundo lugar con un 49%, seguido por el Banco de Pagos Internacionales (BIS) con un 16% (un ligero aumento respecto al año anterior). El Banco Nacional Suizo experimentó un notable descenso en la preferencia, pasando del 12% al 6% en 2025.
  • En la encuesta de este año se observó un notable aumento en los cambios de ubicación de almacenamiento: el 9% afirmó haber incrementado su almacenamiento nacional y el 10% haber diversificado sus ubicaciones en el extranjero durante los últimos 12 meses, en comparación con el 5% y el 2%, respectivamente, en la encuesta del año anterior. Esta tendencia también se observa en los planes futuros de almacenamiento: el 7% indicó que planea aumentar el almacenamiento nacional y el 9% que planea diversificar sus ubicaciones en el extranjero durante los próximos 12 meses.

oro petroleo mercados

En resumen, la encuesta de este año refuerza la tendencia: los bancos centrales siguen siendo muy positivos con respecto al oro, destacando su importancia en medio de un entorno geopolítico y económico volátil. Pero también muestra una continuación de la tendencia descubierta en años anteriores: los bancos centrales ven que el oro representa una proporción cada vez mayor de sus carteras de reservas. El 84% de los encuestados cree que el oro tendrá una proporción (moderadamente o significativamente) mayor de las reservas totales dentro de cinco años, frente al 76% del año pasado.

Las respuestas también fueron bastante consistentes entre los bancos centrales de las economías avanzadas y las mercados emergentes y economías en desarrollo, con la mayoría anticipando que la proporción de las reservas totales mantenidas en oro será moderadamente mayor dentro de cinco años.

Los encuestados fueron menos optimistas con respecto al dólar. Si bien mantiene su posición como la moneda de reserva global dominante, los datos de la Composición Monetaria de las Reservas Oficiales de Divisas (COFER) del FMI muestran que su participación ha estado en un descenso gradual. Y los encuestados creen que esta tendencia continuará, con un 74% esperando que su participación sea menor dentro de cinco años. Tanto las respuestas de las economías avanzadas como las de las emergentes y subdesarrolladas coincidieron en esta opinión.

Al preguntarles sobre las expectativas respecto a la evolución de las reservas de oro de los bancos centrales mundiales en los próximos 12 meses, las respuestas fueron casi unánimes: el 89% creía que las reservas oficiales de oro seguirían aumentando. Esta opinión se mantuvo constante tanto entre los encuestados de economías avanzadas como de economías emergentes y en desarrollo. Cabe destacar que el 11% de los bancos centrales opinaba que la proporción de oro en las reservas totales se mantendría sin cambios, frente al 5% del año anterior. Además, el 45% de los encuestados creía que las reservas de oro de su propia institución aumentarían durante el próximo año, en línea con los resultados del año anterior (43 %). La mayoría de los encuestados no esperaba que sus reservas de oro cambiaran en los próximos 12 meses. Esto marca un nuevo récord en la proporción de bancos centrales que prevén aumentar sus reservas de oro, con los bancos de economías emergentes y en desarrollo liderando la tendencia frente a sus homólogos de economías avanzadas. Entre los encuestados de emergentes y en desarrollo, aproximadamente la mitad opinaba que sus reservas de oro aumentarían en los próximos 12 meses, mientras que la otra mitad anticipaba que se mantendrían sin cambios.

Los resultados destacan que el sentimiento hacia el oro en la comunidad de bancos centrales sigue siendo positivo. Las expectativas apuntan a que las compras de oro continuarán durante los próximos 12 meses, lo que refleja una confianza sostenida en el papel estratégico del oro en medio de la evolución de la dinámica geopolítica y macroeconómica.



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