Bromas, fútbol y micrófonos abiertos: las “perlitas” de los líderes en el G7


EVIAN-LES-BAINS, Francia.— Mientras los líderes de las principales democracias del mundo debatían sobre guerra, comercio y crisis globales, los micrófonos abiertos en la cumbre del G7 dejaron al descubierto una cara más distendida, y por momentos insólita, de la diplomacia internacional, con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como uno de los grandes protagonistas y con una frase que pareció resumir su presencia en la reunión: “Soy el jefe”.

En los pasillos y salones del exclusivo complejo a orillas del lago Lemán, las conversaciones informales incluyeron desde fútbol y cigarrillos hasta comentarios sobre riqueza, prensa y hasta Groenlandia. Las escenas, captadas inadvertidamente por los sistemas de sonido, ofrecieron un contraste marcado con la solemnidad de las discusiones oficiales durante los tres días de la cita en Evian, a los pies de los Alpes franceses.

Uno de los momentos más comentados tuvo como eje a la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, cuando el canciller alemán, Friedrich Merz, le preguntó si había fumado esa mañana. Meloni respondió que no lo hacía “desde el 1 de mayo”, lo que desató felicitaciones de varios líderes, entre ellos representantes de Canadá, Gran Bretaña, Japón y la Unión Europea. El primer ministro canadiense, Mark Carney, incluso bromeó preguntándole si utilizaba parches de nicotina, en un intercambio que generó risas.

El deporte, y en particular el fútbol, también se coló en la agenda informal. Con el Mundial en marcha en Estados Unidos, México y Canadá, varios mandatarios intercambiaron comentarios. Se escucharon arengas como “Allez les bleus” en apoyo a Francia, mientras otros mencionaban la reciente consagración del Paris Saint-Germain en la Liga de Campeones. El primer ministro británico, Keir Starmer, destacó el sorpresivo empate de Cabo Verde ante España como “bastante notable”.

Los líderes del G7 se dejaron ver en charlas informalesChristian Hartmann – Pool Reuters

Trump, fiel a su estilo y luego de ignorar la presencia de Starmer, llevó la conversación hacia terrenos menos convencionales. En un momento, se refirió con entusiasmo a un evento de la UFC organizado en la Casa Blanca por su cumpleaños número 80, destacando la figura de Dana White. En otro pasaje que despertó intriga, fue captado diciéndole al presidente del Consejo Europeo, António Costa, una sola palabra: “Groenlandia”. El comentario, sin contexto claro, reavivó la polémica por su reiterado interés en adquirir ese territorio autónomo de Dinamarca.

El mandatario estadounidense también aportó humor en situaciones inesperadas. Durante un almuerzo, tras notar que Emmanuel Macron había olvidado su reloj, Trump bromeó: “Dámelo si lo dejó”. La ocurrencia del presidente norteamericano provocó carcajadas entre los presentes.

Pero el momento más explícito llegó al comienzo de la sesión matutina del último día, cuando Trump entró a la sala con los demás líderes ya sentados y lanzó, entre risas: “Soy el jefe”. Macron, anfitrión formal de la cumbre, pareció tomar el comentario con humor. “¿Cómo está?”, le preguntó. “Bien, gracias”, respondió Trump, que antes de llegar a la Casa Blanca se hizo famoso como presentador de The Apprentice y su frase “¡Estás despedido!”, antes de tomar finalmente asiento.

La jornada incluyó además gestos diplomáticos a través de regalos. Macron obsequió bicicletas personalizadas a sus pares para promocionar el próximo Campeonato Mundial de Ciclismo en los Alpes franceses. Por su parte, Merz le entregó a Trump una camiseta de la selección alemana con su nombre y el número 47, en un guiño simbólico pese a recientes tensiones entre ambos. “Después de todo, estamos en el mismo equipo”, escribió el canciller en redes sociales.

La escena ocupó un lugar destacado en los medios alemanes, cuyos titulares oscilaron entre la burla, la incomodidad y cierta comprensión hacia el intento de Merz de recomponer la relación con el mandatario estadounidense tras los fuertes roces de los últimos meses y de cara a la cumbre de la OTAN.

“Sí, hay algo de ridículo y servil en la forma en que Merz se comportó en el G7 de Evian”, escribió el diario Suddeutsche Zeitung, aunque luego moderó el tono: “Como canciller, hay que hacer sacrificios”. El comentario llevaba un título inequívoco: “Un equipo? El único equipo al que Trump ha pertenecido alguna vez es él mismo”. El periódico describió una secuencia que muchos en Alemania consideraron, como mínimo, empalagosa. “Pero hoy en día un canciller también tiene que pasar por esto”, concluyó el diario, tradicionalmente cercano a los socialdemócratas.

Más mordaz fue Der Spiegel, que bautizó la reunión como la “cumbre de las cursilerías”. Según el semanario, Merz entregó la camiseta “como un alumno a su maestro”.

Además, otra de las perlitas tuvo como protagonistas a la propia Meloni y al primer ministro de la India, Narendra Modi, cuya sintonía volvió a generar repercusión en redes. Semanas atrás, ambos habían protagonizado un momento viral bautizado como “Melodi”, cuando Modi le regaló a la líder italiana un paquete de caramelos “Melody”, en un juego de palabras con sus nombres. Ya en la cumbre, ese vínculo volvió a quedar en evidencia: “Lindo verte de nuevo”, le dijo Meloni, a lo que Modi respondió entre risas: “¿Viste Instagram?”. “Sí, somos famosos ahí”, contestó la italiana, en un intercambio que reforzó la curiosa popularidad digital del dúo.

En el plano bilateral, Trump volvió a mostrar su estilo directo y descontracturado. Durante un encuentro con el presidente de Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed, bromeó sobre su tono de voz bajo: “Cuando eres tan rico, puedes hablar así de bajo”.

En otro episodio distendido, durante un intercambio con la prensa en el marco de una reunión bilateral, Trump sorprendió al elogiar abiertamente a un periodista emiratí tras escuchar su pregunta. El mandatario destacó su apariencia y estilo, y bromeó con que “podría ponerlo ahora mismo en una película”, desatando risas entre los presentes.

El presidente de Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed, se sumó al tono relajado y, en clave humorística, le advirtió al periodista que “tuviera cuidado”, mientras Trump contrastaba la escena con sus habituales cruces más tensos con periodistas estadounidenses.

Incluso en los momentos protocolares hubo gestos llamativos, como cuando el primer ministro indio intervino para ayudar a Trump a ubicarse correctamente en las escaleras durante la tradicional foto de familia del G7. La escena, breve pero elocuente, mostró a Modi indicándole su posición y guiándolo con naturalidad en medio del armado del grupo, en un contexto habitualmente rígido y coreografiado.

El gesto, captado por cámaras oficiales y difundido rápidamente, sumó una cuota de espontaneidad a uno de los rituales más formales de la cumbre.

Agencias AP, ANSA y Reuters




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