El Vaticano intenta calmar las aguas antes de la reunión de León XIV con Rubio y anuncia los puntos clave de la agenda
ROMA.- En medio de gran expectativa por la reunión que tendrán el jueves en el Vaticano el papa León XIV y el secretario de Estado norteamericano Marco Rubio, marcada indefectiblemente por los ataques sin precedente de Donald Trump al máximo jefe de la Iglesia católica y el deseo de dar vuelta la página, el cardenal Pietro Parolin puso este miércoles en contexto las cosas.
“No emito juicios sobre los ataques del presidente de Estados Unidos, pero los Estados Unidos siguen siendo un interlocutor imprescindible para la Santa Sede”, dijo el cardenal y secretario de Estado, ante consultas de periodistas al margen de un evento.
“Creo que el Papa hace lo que tiene que hacer, el Papa hace de Papa, así que atacarlo o retarlo me parece un poco extraño”, añadió, diplomático, al destacar, por otro lado, que “no se puede prescindir de los Estados Unidos, que pese a algunas dificultades siguen siendo un interlocutor para la Santa Sede, también porque evidentemente tienen un rol en todas las situaciones que vivimos”, según la agencia ANSA.
Parolin, que fue nuncio (embajador del Vaticano) en Venezuela y también se reunirá con Rubio, adelantó que, más allá de un Medio Oriente inflamado por la guerra en Irán lanzada por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero pasado, en agenda estará América Latina, es decir, Cuba y Venezuela.
Católico y de origen cubano, Rubio ya fue recibido por León XIV el 19 de mayo pasado, al día siguiente de la misa de asunción de Robert Prevost, primer papa nacido en Estados Unidos, aunque también peruano.
Más allá de las diferencias que ya había entonces en cuanto a las deportaciones masivas de inmigrantes puestas en marcha en Estados Unidos por la administración Trump, condenadas por el Vaticano, mucha agua pasó debajo del puente. No sólo la guerra de los 12 días contra Irán de junio pasado, sino también la intervención en Venezuela que removió a Nicolás Maduro -pero no al régimen- y la guerra actual que está teniendo consecuencias dramáticas en el Líbano, donde los cristianos representan un tercio de la población.
Si bien Rubio en vísperas de esta visita “del deshielo” dijo que la reunión con el Papa fue acordada antes de los increíbles ataques de su jefe al líder máximo de los católicos -que causaron indignación en los católicos estadounidenses que votaron por el magnate-, este inédito ida y vuelta flotará en el ambiente.
Tal como se informó, después de los reiterados llamados a la paz hechos por León, que, además, había tildado de “inaceptable” su apocalíptica amenaza contra Irán y en una vigilia por la paz, había condenado el “delirio de omnipotencia agresivo” que impulsa las guerras, el 12 de abril, en un posteo en su red social, Trump sorprendió a todo el mundo al salir con los tapones de punta. Acusó a su compatriota de “débil” en cuanto a la criminalidad, “pésimo en política exterior” y hasta se animó a decir que había sido electo en el cónclave gracias a que él estaba en la Casa Blanca.
Ante preguntas sobre ese primer dardo de periodistas que lo acompañaban a África, León no se quedó callado: aseguró que no pretendía debatir con él presidente de su país, pero que tampoco tenía miedo y que iba a seguir proclamando el Evangelio de la paz porque esa es su misión.
Pese a que algunos seguidores le pidieron que se disculpara, Trump no sólo jamás lo hizo. Sino que, en reiteradas ocasiones, la última, en vísperas de la misión de Rubio, dijo que el Papa estaba de acuerdo con que Irán tuviera un arma nuclear y que ponía en peligro a millones de católicos. León tampoco se quedó callado. “La misión de la Iglesia es predicar el Evangelio, predicar la paz. Si alguien quiere criticarme por anunciar el Evangelio, que lo haga con la verdad”, replicó León al salir de Castel Gandolfo, en una clara alusión a los dichos del mandatario norteamericano.
“La Iglesia desde hace años ha hablado en contra de todas las armas nucleares, por lo tanto, ahí no hay ninguna duda”, subrayó. Sereno y equilibrado, también aclaró que los temas en la agenda con Rubio eran otros y que esperaba “un buen diálogo, con confianza y apertura, para llegar a comprendernos bien”.

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