Escalada entre Roma y Moscú: un propagandista de Putin insultó a Meloni, que no se quedó callada


ROMA.- El presentador de televisión Vladimir Solovyov, rey en el tablero de la propaganda del presidente ruso, Vladimir Putin, conocido por sus amenazas belicistas contra los países europeos, arremete contra la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, con insultos en italiano destinados a ampliar la fractura entre Italia —que inmediatamente convocó al embajador ruso Alexey Paramonov—, Europa y Moscú.

“Idiota patentada, una mala mujercita, vergüenza de la raza humana” son algunas de las ofensas que este conocido presentador lanza contra la líder italiana durante su programa Polnyj Kontakt (Contacto Completo), llamándola “Giorgia PuttaMeloni”.

Por la noche, la primera ministra respondió contundentemente: “Por su naturaleza, un diligente propagandista del régimen no puede dar lecciones ni de coherencia ni de libertad. Nosotros, a diferencia de otros, no tenemos amos. Nuestra brújula sigue siendo una sola: el interés de Italia”, replicó en redes sociales, sin mencionar al periodista ruso.

Con cara dura y voz monótona, el periodista, que aparece en pantalla con chaqueta verde militar con hoz y martillo en el principal canal de la televisión estatal Rossiya 1, alterna en su agresión verbal insultos en italiano y frases en ruso.

“Europa ha entrado en guerra directa con nosotros, lo hemos escuchado en las declaraciones de (el canciller alemán, Friedrich Merz) “, comienza en su lengua materna la “voz del Kremlin”, que luego cambia a los insultos en italiano antes de lanzar un análisis político final.

“Esta Meloni, canalla fascista, que traicionó a sus propios electores presentándose con eslóganes muy diferentes… Pero la traición es su segundo nombre. Traicionó a Trump, a quien antes le había jurado fidelidad”, atacó el presentador.

Por otro lado, en vísperas del desbloqueo del préstamo de 90.000 millones a Kiev por parte de la UE tras la salida del último aliado de Moscú, Viktor Orban, las cancillerías europeas esperaban nuevos ataques del Kremlin y su maquinaria propagandística.

Y Solovyov, que llama al presidente ruso “el comandante en jefe supremo”, se siente a menudo libre para decir lo que oficialmente no se puede. Hace apenas unos meses afirmó sin inmutarse: “Tendremos que destruir Berlín y entrar en esa ciudad olvidada por Dios. Una vez más tendremos que entrar en París. Una vez más tendremos que liberar Viena”.

Pero el ataque dirigido de Solovyov es violentísimo. Y la reacción de Italia fue inmediata. El presidente de la República, Sergio Mattarella, envió un mensaje de solidaridad a la primera ministra en el que expresa indignación por las vulgares palabras del presentador ruso.

“He hecho convocar al ministerio al embajador ruso Paramonov para expresar protestas formales tras las gravísimas y ofensivas declaraciones”, anunció el ministro de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani.

“Considero que sería necesario que la embajada rusa en Italia, que se expresa con frecuencia, se distanciara de esas palabras y tonos”, exigió el ministro de Defensa, Guido Crosetto, quien en años pasados fue objeto de críticas por parte del anterior embajador ruso en Italia, Sergey Razov.

En defensa de la primera ministra se posicionó la oposición: desde el líder del Movimiento 5 Estrellas (M5S), Giuseppe Conte, hasta la secretaria del Partido Demócrata (PD), Elly Schlein, que calificó de “inaceptables las acusaciones sexistas” contra Meloni y recordó “al régimen ruso y a sus corifeos” que quien insulta a los representantes de las instituciones italianas ofende al país entero.

La eurodiputada demócrata Pina Picierno, que el año pasado sufrió también los ataques de Solovyov, quien la calificó de “vergüenza de la raza humana, bestia, idiota patentada” tras la postura de la política demócrata contra la difusión de propaganda rusa en los medios italianos, invitó a Meloni a considerar estos ataques como “medallas”.

También en aquella ocasión Solovyov, galardonado con la Orden de Honor rusa por Vladimir Putin, insultó a Picierno en italiano, idioma que practicaba cuando iba de vacaciones a su villa en Menaggio, en el Lago de Como. Esa villa, junto con varias propiedades inmobiliarias e incluso un bosque, fue confiscada tras el estallido de la guerra en Ucrania, cuando el fiel aliado de Putin fue incluido en la lista de personalidades rusas sancionadas.

Agencia ANSA




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