14/04/2026 20:27hs.
La primera vez que Darío Benedetto pisó la Bombonera como ex jugador del club y en condición de rival fue hace unos pocos meses atrás, cuando Boca le ganó 5-0 a Newell’s ya con Claudio Ubeda como DT. Aquella noche, sin embargo, no generó la misma expectativa que en la previa del choque entre el Xeneize y Barcelona de Guayaquil por la segunda fecha de la zona de la Copa Libertadores.
Es que la actualidad de Pipa -si bien aún está lejos de ser la que lo llevó a estar entre los preferidos de la hinchada- es más prometedora que la de sus incursiones en los clubes en los que jugó después de su salida del que siempre reconoció como el de sus amores. Ni en Jaguares de México, ni en Olimpia ni tampoco en la Lepra siquiera pudo convertir, y ahora en el equipo ecuatoriano ya lleva tres goles en ocho partidos.
El jugador de Barcelona, en su casa.
Por ese morbo es que su nueva visita al Templo es que abrió la discusión sobre cómo se lo recibiría. Y la realidad -al menos en el arranque de la noche- estuvo más cerca de lo que pasó aquella noche del 5 de octubre de 2025, donde lo que primó fue la indiferencia acerca de la figura del ex 9 de Boca.
Salida indiferente
Por ejemplo, en la salida de su equipo a realizar el calentamiento previo -ya confirmado que saldría de titular- donde desde ninguno de los costados del estadio se detuvo el tiempo para recibirlo. Apenas si cuando se acercaba a algún auxiliar recibía el saludo de rigor. O cuando estaba por comenzar las pasadas laterales, en la cercanía con la platea baja, cuando fue saludado individualmente por hinchas a quienes respondió cordialmente y con su sonrisa.
Justo en ese momento, el plantel xeneize entraba a hacer el calentamiento, y fue cuando la figura de Pipa quedó más disminuida aún.
Boca y un regalo especial
Plaqueta, camiseta y beso
Sin embargo, unos minutos después, desde la voz del estadio se disparó la escena que habrá sorprendido a más de uno, con el anuncio de la entrega de una plaqueta al «jugador que ganó seis títulos y anotó 71 goles con la camiseta de Boca». Justo en ese momento, el Chelo Delgado le entregaba una camiseta número 9 enmarcada y Pipa se dio el gusto de escuchar el aplauso generalizado -sin ovación, eso sí- de toda la Bombonera.
Aplauso que se repitió en el momento que fue nombrado como uno de los titulares del rival xeneize. Ya para ese momento, la noche era toda azul y oro . Y esta vez el amarillo de su camiseta difería del que lleva pintado en su corazón.






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