En un fallo sin precedentes, este viernes Luis Montaño fue condenado a prisión perpetua por el asesinato de Rubén Quiroga en mayo de 2020 en Iglesia. El juez Martín Heredia Zaldo determinó que Montaño cometió el crimen con el objetivo de hacer sufrir a su pareja, Glenda Aciar, quien mantenía una relación sentimental con la víctima.
El veredicto establece que Montaño es culpable de homicidio doblemente agravado por alevosía y venganza transversal, también conocido como femicidio vinculado o transversal, así como de hurto calificado. Es la primera vez que se aplica la figura del femicidio vinculado en la justicia de San Juan, marcando un hito en la lucha contra la violencia de género en la provincia.
El juez Heredia Zaldo consideró que Montaño actuó con premeditación y ensañamiento al quitarle la vida a Quiroga con el único propósito de causar dolor a Aciar. La sentencia busca enviar un mensaje contundente sobre la gravedad de los femicidios vinculados y la necesidad de erradicar esta forma de violencia machista.
El caso ha generado gran repercusión en la sociedad, destacando la importancia de visibilizar y combatir todas las formas de violencia de género. Organizaciones y activistas han celebrado el fallo como un avance en la búsqueda de justicia y protección para las víctimas de femicidio vinculado.
Con esta condena, se espera que se siente un precedente legal que contribuya a la prevención y sanción de estos casos, así como a la concientización sobre la importancia de abordar de manera integral la violencia de género en todas sus manifestaciones.
¿Qué es el femicidio vinculado o transversal?
A través del Registro Nacional de Femicidios de la Justicia Argentina, la Corte Suprema de Justicia de la Nación lo define como “homicidios cometidos contra una o varias personas (niñas, niños, adolescentes, mujeres, varones, trans, travesti), a fin de causarle sufrimiento a una mujer, mujer trans o travesti. Para ello, debe existir una desigualdad de género entre la persona sindicada como autor del hecho y la mujer, mujer trans o travesti a quien se pretende afectar”.
El caso
Según la acusación del Ministerio Público Fiscal, a mediados de mayo de 2020, Montaño encontró unos mensajes de WahtsApp entre su mujer y Quiroga que sacaron a la luz que ambos mantenían una relación. Ese fue el comienzo de la pesadilla de Glenda Aciar.
Un día, Montaño le quitó el celular a su pareja y se hizo pasar por ella. Le escribió un mensaje a Quiroga y lo citó a la medianoche del 22 de mayo de ese año en plena RN 150 y Tiro Federal, en Iglesia, un lugar oscuro y alejado del pueblo.
El ahora condenado llegó una botella con nafta, encendedor y un hierro, y amenazó a su pareja para que lo acompañara. Le dijo que lo recibiera a Quiroga en el punto de encuentro y lo distrajera. En ese momento, Montaño lo atacó con el hierro y lo asesinó a golpes.
Luego, obligó a Glenda a trasladar juntos el cuerpo arriba de su bicicleta hacia otro lugar, donde quemó el cuerpo durante la noche. Al otro día volvió y se llevó los restos en unas cajas y lo tiró en la letrina de su casa.
Montaño amenazó a Glenda para que se mantenga en silencio, pero casi un mes después, luego de una intensa búsqueda de Rubén, la mujer no aguantó más y contó a las autoridades policiales todo lo que había sucedido.

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